@arkavibes: Esta es para ti.... hater!!😉 #arcangelfrases #arcangelfrasesdeldia #arcangelfrasesdelavida #arcangellamaravilla #arcangellamaravilla🇨🇺🇨🇺

Arka Vibes
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Tuesday 30 May 2023 22:26:58 GMT
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Comments

davidmarroquin428
Mohamed el turco 🇹🇷 😘🇮🇱 :
Sierto bro Me Identifico con Tigo Yo lo he vivido en carne propia pero cada día que paso digas me da un triunfo más
2023-06-04 14:28:47
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rosi_fit
Rosi fit :
🤣🤣 a uno me encanta el pk es crudo pero real
2023-07-30 05:59:08
0
movinchi
MovinchiArtDesigns :
Somos iguales
2023-07-27 16:13:34
0
ufff571
Goodstone :
A veces cuando esperan que fracase ,sirve de motivación para callarlos
2023-06-09 01:10:33
0
russoestudiantes
Russo Estudiantes :
te aprecio mucho Lokito lindo ♥️
2023-07-14 04:03:19
0
lyma__pr
Lyma__pr :
👏👏👏
2023-06-12 22:38:56
1
sandraaquino12
san :
@Analia Acosta mi patronnnn
2023-06-05 02:09:43
1
javiernormal2
Javier Normal :
😂😂😂😂😂
2023-07-29 00:19:18
0
ymfitnes
yorne :
👌🙏
2023-05-31 00:02:01
0
aracelis_gomez1
Aracelis_Navarro :
😂😂
2023-06-09 01:34:55
0
theg9mechanger
Gerson TMPR :
Quien vio la weed 🍁🍁🍁
2023-06-01 01:57:34
1
f7x_mari_ofice
Mariângela🕷 :
Me gustaron las maticas de atrás muí lindas
2023-07-10 04:43:09
0
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La pérdida del miedo a la muerte es el inicio de la maestría en el arte de vivir. Morirás.   Esa es la única promesa que la vida nunca rompe. No la aplaza, no la negocia. Y el día que dejas de pelear contra esa verdad, algo se quiebra adentro. Pero no se rompe: se libera. Como cuando dejas de aguantar la respiración bajo el agua y por fin subes a tomar aire. Duele el pecho, arde, pero estás vivo. De pronto entiendes que cada
La pérdida del miedo a la muerte es el inicio de la maestría en el arte de vivir. Morirás. Esa es la única promesa que la vida nunca rompe. No la aplaza, no la negocia. Y el día que dejas de pelear contra esa verdad, algo se quiebra adentro. Pero no se rompe: se libera. Como cuando dejas de aguantar la respiración bajo el agua y por fin subes a tomar aire. Duele el pecho, arde, pero estás vivo. De pronto entiendes que cada "algún día" es una mentira piadosa que te cuentas para no vivir hoy. "Algún día le digo que la amo". "Algún día dejo ese trabajo que me mata lento". "Algún día empiezo". Y el calendario se come los días sin preguntarte si estabas listo. Entiendes que cada rencor que guardas es un cadáver que cargas en la espalda. Pesa. Te encorva. Te roba años. Y nadie te va a dar medalla por llegar intacto al final, pero miserable por dentro. Entiendes que cada "te quiero" que no dices se pudre en la garganta. Se hace piedra. Y cuando al fin quieres soltarlo, ya no hay oído que lo reciba. Perder el miedo a la muerte no es volverte de piedra. Es lo contrario. Es volverte de carne viva. Es mirar a tu hijo dormir y que el corazón se te salga por la boca, porque sabes que esa respiración suave, ese puño cerrado, ese mechón en la frente… no se repite. Hoy tiene cinco. Mañana tendrá quince y cerrará la puerta. Y este segundo no vuelve. Es abrazar a tu madre más tiempo. Pegar la mejilla a su pelo y olerla. Porque recuerdas las diez mil veces que colgaste el teléfono con un "ando ocupado, luego te marco". Y el luego, a veces, no llega. Es llamar a tu hermano. Aunque lleven tres años sin hablarse por una estupidez. Porque ¿qué orgullo pesa más que un ataúd? Es perdonar, no porque el otro lo merezca, sino porque tú mereces dormir sin ese fuego en el estómago. Porque la paz no se negocia: se elige. Cuando aceptas que te vas a ir, empiezas a quedarte de verdad. Te quedas en las risas que te doblan a la mitad. En el café de las seis de la mañana cuando la casa todavía está en silencio. En la mano que aprietas en el hospital cuando tienes miedo y no te sale el rezo. En el “quédate otro rato” que antes te daba pena decir. Ya no vives para que no duela el final. Vives para que duela menos haberte perdido la vida mientras hacías tiempo. La muerte no te quita nada. No es ladrona. Es maestra. Solo te recuerda que todo esto era prestado: la piel, los años, la gente. Y lo prestado se honra usándolo. Se honra gastándolo. Se honra rompiéndolo de tanto amar, de tanto crear, de tanto atreverte, de tanto estar. El maestro no es el que suma mil años en la cédula. Es el que, sabiendo que quizá se va mañana, hoy decide cerrar los ojos sin deudas con su alma. Sin un “te amo” guardado. Sin un perdón atorado. Sin un sueño enterrado por cobarde. Vive. Porque la muerte ya hizo su parte: Te dio una fecha límite. Ahora te toca a ti hacer que valga la pena la historia. Omar Sarud

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