Knm :
Queria levantarme pero no podía, quería llorar pero no me salían lágrimas, postrado en mi cama mire el cielo, buscando alguna estrella qué brillara. Tal fue mi sorpresa que pasaron segundos, minutos, horas, incluso días, pero ni una sola estrella brillo. Tímidamente cerré mis ojos y le pedí a Dios un deseo, un regalo, solo una cosa me bastaba, quería que me enseñará la estrella más brillante del cielo, a cambio yo le daría mi alma, mi alma entera, por toda la eternidad, Dios escuchando mi dolor, grito desde los cielos, no supliques más hijo mio, la estrella más brillante del cielo es solo tuya. Cuando mire a la estrella, quede completamente enamorado, no podía creer que tal belleza existiera, más no podía acercarme porque su brillo era inmenso. Llorando nuevamente le pedí a Dios, un deseo, un regalo, solo una cosa más bastaba. Quería tocar a la estrella, y apreciar su belleza de cerca. Dios viéndome lamentar mi dolor, una vez más dijo: no supliqués más, hijo mio, la estrella más brillante del cielo es solo tuya. Pensando que Dios no me había escuchado, fui al mar pensando que ahí mis lagrimas eran pequeñas y no se harían notar. Cuando me acerque a la orilla, sentí que mis pies tocaban algo. Era la arena que ya estaba seca por el frío de la noche. Sentado en la arena observe el cielo intentando encontrar mi estrella, pero por más que buscaba no la veía por ningún lado, triste y desorientado entre a lo profundo del mar. Sintiendo el frío pesado que me brindaba la noche, cerca de mi observe algo, era brillante, era grande, era hermoso...
Era el reflejo de la luna donde atravez de ella mi estrella reflejaba su luz. Alegre y sonriente, nuevamente miré al cielo llorando, pero esta vez algo era diferente, algo había cambiado, no lloraba por tristeza , lloraba de alegría. Había encontrado mi estrella, había encontrado la felicidad, era la luna que siempre estuvo conmigo y desde ese momento decidí amarla
2025-12-15 03:51:44