@jared.haley: Such a wonderful afternoon! ☀️❤️ hotdog burnt ends, whole chicken, eggplant, potatoes and cinnamon rolls. #fyp #youngparents #kids #dinner #bbq

Jared Haley
Jared Haley
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Region: US
Wednesday 29 May 2024 01:35:19 GMT
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Comments

micheller821
micheller821 :
I love how they’re never in front of tv or electronics, they’re helping you or playing. They’re grateful and say their thanks. You’re a WONDERFUL father!
2024-05-29 03:40:20
1407
kingrengoku5
Steven₉⁹₉𖣂 :
What a great family
2024-07-17 18:48:58
2
austinfrazierfit
Austin :
you've got a beautiful family bro
2024-05-29 23:28:10
11
mgoozy
Mary allsunday 🪻 :
This is giving Malcom in the middle and I’m here for it ! ❤️❤️
2024-05-30 05:53:21
11
agerestricted6741
. :
Got the same shirt
2024-05-29 05:39:13
4
khmerstarr82
Sandra :
Great job Dad!
2024-05-31 10:50:17
0
veil.of.tatum
Veil.Of.Tatum :
My dad just taught me yesterday how to spatchcock a chicken! I’ve never seen it done before then and then I see this video the next day. 11/10!!
2024-07-14 21:05:09
0
darrel1825
darrel1825 :
90s vibes go crazy music choice always top tier daily I aspire to be this cool of a dad😂😂😂😂😂
2024-07-15 19:42:39
0
amycaraway
amyc :
Great job, Dad!
2024-07-11 18:52:00
0
reyburn_25
west98126 :
Daddy Red Carpet Award! 😎
2024-07-10 02:49:01
0
voodoopowers
Voodoo619 :
Awesome! 💯
2024-07-12 22:15:09
0
mrs.west0912
Mrs. West :
Good job, dad 👏
2024-07-07 05:06:58
0
structureorg
structureorg :
Dad of the years goes : 🏆
2024-07-15 23:59:59
0
amimetcalf6
amimetcalf6 :
You go Dad!!! 😎 Creating memories!!!
2024-07-13 21:29:18
0
sma0154
sma0154 :
You’re doing such a good job!
2024-08-03 11:58:30
0
deb5673
Deb LeVesque :
I absolutely love everything about all this❤️
2024-06-11 04:29:52
1
user3838514233195
Tina :
Your kids are so lucky to have you as their dad 🥰
2024-07-12 19:10:51
0
cappadawna.76
Kris Sanchez :
You’re kiss lucky
2024-07-12 05:00:26
0
mistiechurch
Mistie :
bruh how can I watch 1 of your vids on FYP then suddenly I'm watching all vids I've missed lol. never scroll past your vids. you're doing amazing 🥰
2024-06-27 18:31:35
0
mistiechurch
Mistie :
I've never had eggplant like that. would love to see more & try it.
2024-06-27 18:33:06
0
.88dew_
.88dew_ :
your a awesome Dad there Blessed to have you !
2024-07-02 19:39:16
0
emmylou938
EmmyLou :
Get it daddy❤️
2024-07-01 21:10:12
0
shenenicole78
Shené Nicole99 :
The best ❤️
2024-07-19 16:56:33
0
ylva.g09
Ylva😛 :
I just know ur kids are gonna have a great life
2024-06-28 14:32:19
0
christinavignola180
christinavignola180 :
Your so awesome ❤️
2024-06-05 20:55:11
0
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Don Ernesto era un anciano de setenta y ocho años. Sus manos estaban arrugadas por los años de trabajo y su ropa siempre lucía gastada. Había pasado toda su vida sacrificándose por una sola persona: su hijo Daniel. Cuando Daniel era pequeño, Ernesto trabajaba donde podía. Cargaba sacos en el mercado, limpiaba patios, reparaba cercas y hacía cualquier oficio que le permitiera llevar un poco de comida a casa. Muchas noches él se acostaba sin cenar para que su hijo pudiera comer. —Papá, ¿y tú no tienes hambre? —preguntaba el pequeño Daniel. —No, hijo. Ya comí en el trabajo —mentía Ernesto con una sonrisa. En realidad, no había probado bocado en todo el día. Los años pasaron. Ernesto trabajó sin descanso para que Daniel estudiara. Vendió las pocas pertenencias que tenía para pagar libros, uniformes y transporte. —Algún día serás un hombre importante —le decía. —Y cuando lo sea, te cuidaré para siempre, papá —respondía Daniel. Aquellas palabras llenaban de esperanza el corazón del anciano. Finalmente, Daniel terminó sus estudios y consiguió un excelente empleo en una gran empresa. Su vida cambió por completo. Compró una bonita casa, un automóvil y comenzó a ganar mucho dinero. Poco tiempo después conoció a Sofía, una mujer hermosa pero orgullosa y egoísta. Tras algunos meses, se casaron. Al principio, Ernesto estaba feliz. —Mi hijo tiene todo lo que siempre soñó —decía a sus vecinos. Pero pronto comenzó el sufrimiento. Cuando visitaba la casa de Daniel, Sofía lo recibía con mala cara. —Otra vez vino tu padre —susurraba molesta. —Solo quiere saludarnos —respondía Daniel. —Siempre llega con esa ropa vieja. Los vecinos pensarán que somos iguales que él. Ernesto escuchaba aquellas palabras desde lejos, pero fingía no oírlas. Un día llegó a la casa después de caminar varias horas. —Buenas tardes, hijos —saludó con una sonrisa. Sofía observó sus zapatos rotos y frunció el ceño. —¿Qué necesita ahora? —Solo quería verlos. —Pues estamos ocupados. Daniel apareció en la puerta. —Hola, papá. —Hola, hijo. —¿Todo bien? —Sí, sí... todo bien. Pero no estaba bien. Llevaba dos días sin comer. Sofía intervino inmediatamente. —Daniel, tenemos invitados esta noche. No podemos atender visitas. Ernesto bajó la mirada. —No se preocupen. Ya me voy. Y se marchó lentamente. Con el paso del tiempo, las visitas se volvieron menos frecuentes. Cada vez que llegaba, Sofía encontraba una forma de humillarlo. —No toques eso. —No te sientes ahí. —No ensucies el sofá. —¿Por qué no te buscas un lugar donde vivir? Ernesto soportaba todo en silencio porque amaba a su hijo. Mientras tanto, Daniel nunca veía la verdadera actitud de su esposa. Siempre estaba trabajando y solo escuchaba la versión de Sofía. —Tu padre exagera. —Tu padre siempre viene a pedir algo. —Tu padre quiere aprovecharse de nosotros. Poco a poco, aquellas palabras fueron sembrando dudas en su corazón. Los años continuaron pasando. Ernesto se volvió más frágil y más pobre. Ya casi nadie le daba trabajo debido a su edad. Algunas veces iba a buscar a Daniel únicamente para pedir un poco de comida. Una tarde lluviosa, caminaba por una avenida cuando vio a Daniel y Sofía saliendo de un restaurante elegante. Sus ojos se iluminaron. —¡Daniel! El hijo se giró. —Papá. Ernesto se acercó despacio. —Hijo... ¿podrías ayudarme con algo de comida? No he comido desde ayer. Daniel permaneció en silencio. Antes de que pudiera responder, Sofía habló con evidente molestia. —Otra vez lo mismo. —Solo tengo hambre —dijo Ernesto humildemente. —Siempre aparece cuando estamos tranquilos. Daniel miró a su esposa. —Sofía... Ella cruzó los brazos. —Ya estoy cansada. Siempre es igual. Tu padre da demasiados problemas. Ernesto sintió una punzada en el pecho. —No quiero causar molestias. —Entonces deja de venir —respondió ella fríamente. Daniel observó a su padre. Por un instante recordó los sacrificios de su infancia #historias #fyp #seriesenespañol
Don Ernesto era un anciano de setenta y ocho años. Sus manos estaban arrugadas por los años de trabajo y su ropa siempre lucía gastada. Había pasado toda su vida sacrificándose por una sola persona: su hijo Daniel. Cuando Daniel era pequeño, Ernesto trabajaba donde podía. Cargaba sacos en el mercado, limpiaba patios, reparaba cercas y hacía cualquier oficio que le permitiera llevar un poco de comida a casa. Muchas noches él se acostaba sin cenar para que su hijo pudiera comer. —Papá, ¿y tú no tienes hambre? —preguntaba el pequeño Daniel. —No, hijo. Ya comí en el trabajo —mentía Ernesto con una sonrisa. En realidad, no había probado bocado en todo el día. Los años pasaron. Ernesto trabajó sin descanso para que Daniel estudiara. Vendió las pocas pertenencias que tenía para pagar libros, uniformes y transporte. —Algún día serás un hombre importante —le decía. —Y cuando lo sea, te cuidaré para siempre, papá —respondía Daniel. Aquellas palabras llenaban de esperanza el corazón del anciano. Finalmente, Daniel terminó sus estudios y consiguió un excelente empleo en una gran empresa. Su vida cambió por completo. Compró una bonita casa, un automóvil y comenzó a ganar mucho dinero. Poco tiempo después conoció a Sofía, una mujer hermosa pero orgullosa y egoísta. Tras algunos meses, se casaron. Al principio, Ernesto estaba feliz. —Mi hijo tiene todo lo que siempre soñó —decía a sus vecinos. Pero pronto comenzó el sufrimiento. Cuando visitaba la casa de Daniel, Sofía lo recibía con mala cara. —Otra vez vino tu padre —susurraba molesta. —Solo quiere saludarnos —respondía Daniel. —Siempre llega con esa ropa vieja. Los vecinos pensarán que somos iguales que él. Ernesto escuchaba aquellas palabras desde lejos, pero fingía no oírlas. Un día llegó a la casa después de caminar varias horas. —Buenas tardes, hijos —saludó con una sonrisa. Sofía observó sus zapatos rotos y frunció el ceño. —¿Qué necesita ahora? —Solo quería verlos. —Pues estamos ocupados. Daniel apareció en la puerta. —Hola, papá. —Hola, hijo. —¿Todo bien? —Sí, sí... todo bien. Pero no estaba bien. Llevaba dos días sin comer. Sofía intervino inmediatamente. —Daniel, tenemos invitados esta noche. No podemos atender visitas. Ernesto bajó la mirada. —No se preocupen. Ya me voy. Y se marchó lentamente. Con el paso del tiempo, las visitas se volvieron menos frecuentes. Cada vez que llegaba, Sofía encontraba una forma de humillarlo. —No toques eso. —No te sientes ahí. —No ensucies el sofá. —¿Por qué no te buscas un lugar donde vivir? Ernesto soportaba todo en silencio porque amaba a su hijo. Mientras tanto, Daniel nunca veía la verdadera actitud de su esposa. Siempre estaba trabajando y solo escuchaba la versión de Sofía. —Tu padre exagera. —Tu padre siempre viene a pedir algo. —Tu padre quiere aprovecharse de nosotros. Poco a poco, aquellas palabras fueron sembrando dudas en su corazón. Los años continuaron pasando. Ernesto se volvió más frágil y más pobre. Ya casi nadie le daba trabajo debido a su edad. Algunas veces iba a buscar a Daniel únicamente para pedir un poco de comida. Una tarde lluviosa, caminaba por una avenida cuando vio a Daniel y Sofía saliendo de un restaurante elegante. Sus ojos se iluminaron. —¡Daniel! El hijo se giró. —Papá. Ernesto se acercó despacio. —Hijo... ¿podrías ayudarme con algo de comida? No he comido desde ayer. Daniel permaneció en silencio. Antes de que pudiera responder, Sofía habló con evidente molestia. —Otra vez lo mismo. —Solo tengo hambre —dijo Ernesto humildemente. —Siempre aparece cuando estamos tranquilos. Daniel miró a su esposa. —Sofía... Ella cruzó los brazos. —Ya estoy cansada. Siempre es igual. Tu padre da demasiados problemas. Ernesto sintió una punzada en el pecho. —No quiero causar molestias. —Entonces deja de venir —respondió ella fríamente. Daniel observó a su padre. Por un instante recordó los sacrificios de su infancia #historias #fyp #seriesenespañol

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