@b.eats__: Seguimos en nuestro especial japonés! Y esta vez les trajimos tres restaurantes de sushi con 3 precios distintos! Para que sin importar el presupuesto, vaya y disfrute! @inkkei.co $/$$$$ (Platos fuertes 30mil o menos) @sushigozen_col $$$/$$$$ (Platos fuertes entre 50mil y 70mil pesos) @osakabog $$$$/$$$$ (Platos fuertes por encima de 70mil) #Beats #RestaurantesBogotá #EspecialJaponés

B.eats
B.eats
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Region: CO
Wednesday 29 May 2024 23:16:51 GMT
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Comments

carowcorrales
Carolina | Asesora de imagen :
Uffff Osaka!
2024-05-30 00:02:49
5
paulacatalinabonilla
Paula Catalina Bonil :
Osaka es delicioso!!
2024-05-30 00:03:10
4
mgonzalita
Mariana Gonzalez :
chimba el precio económico: $0
2024-05-30 00:20:41
176
felipefernandezgi
Felipe Fernández :
Totalmente de acuerdo, todos son excelente y el mejor Osk
2024-05-30 01:29:49
4
juanita.felicianoo
ju(anis) :
mis chicos pero no pusieron el presupuesto 😔
2024-05-30 00:48:34
46
user855558017
hhhhhh :
hay un sitio en la cra 5 después de la calle 65 muy bueno..
2024-05-30 20:38:38
1
nataliaandread
Natalia Andrea Diaz :
Yo amo el sushi de @wok
2024-05-30 02:40:41
2
mariaruiztorres1
Maria Ruiz Torres :
Hay que ia a KO
2024-05-30 12:24:21
0
hernangomez10
Hernan Gomez :
Muchas mas top: Salvaje
2024-05-30 00:03:17
6
proposito.laboral
Ade 🧠💼 :
Algún lugar de sushi 🍣 atendiendo y hecho por asiáticos?
2024-05-30 01:52:16
1
arsenic_maidenn
Arsenic Maiden 🦂 :
sushigozen el mejor
2024-05-30 19:49:59
1
natyvell
Natvell :
Kinjo delicioso
2024-05-29 23:47:44
3
valen101214
Valentina Motta :
Por favor has un top de ramen
2024-05-29 23:48:12
0
camilaprada36
Camila Prada :
Prueba zekkei
2024-05-29 23:24:01
3
laura_zarate0
Lauuuu🎀 :
El sushi de quinto cocina es top!!
2024-05-30 14:37:21
3
bluebatbones00
Camila 🦇 :
Para barato shimaki me gusta, osaki es rico esta al nivel de wok
2024-05-30 02:02:15
1
mariaandreapenarete
Maria :
Ushin 🌟 es espectacular
2024-05-30 03:35:46
2
jocami22
Johana Carrillo :
no se si Osaka sea uno que queda en la esquina del parque de Usaquen, hace años entramos a uno que queda frente a archis y salimos intoxicados con mis padres
2024-05-30 09:08:25
1
carrito_05
carrito_05 :
día 2 intentando que me inviten a comer con ustedes 🥺
2024-05-30 03:50:04
2
camcb97
C :
Osaka vs Nobu? Cuál es mejor
2024-08-12 21:08:40
0
monicarios5927
Monica Rios5927 :
Leo makisu sobre la 15 cerca al dann, el mejor filadelfia que he probado.
2024-07-10 01:12:26
0
locapordios1
locapordios1 :
Pero probar la experiencia de sabores que hay en La Popa en sogamoso es otro nivel… soy de Bogotá y solo viajo a Boyaca a vivir esa experiencia
2025-01-04 13:40:17
0
mrdm4701
MRDM :
prueba KO para mi es el ganador 🤩
2024-08-22 19:05:45
0
dockari.m
Karina Andrea Martínez :
Osaka
2024-08-19 20:14:10
0
shareeib
Sharee Iguarán Barri :
Seiki es lo más top
2024-06-26 15:54:12
0
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Mi suegra me agregó por error a un grupo de WhatsApp llamado “Familia sin Gisel”. La verdad, cuando vi el nombre del grupo, pensé que había leído mal. Estaba acostada en la cama, tomando mate y revisando el celular cuando apareció: “Marta te agregó al grupo Familia sin Gisel”. Me quedé mirando la pantalla. —¿Perdón? Volví a leer. Familia sin Gisel. No “Familia”. No “Familia 2026”. No “Cumpleaños de la abuela”. Familia sin Gisel. Mi primera reacción fue salir inmediatamente. Pero entonces apareció un mensaje. —“Bueno, ahora que está todo organizado, podemos hablar tranquilos.” Yo pensé: “¿Organizado qué?” Y antes de que pudiera tocar “salir del grupo”, llegó otro mensaje. —“Por favor, que nadie le diga a Gisel que existe este grupo.” Me quedé inmóvil. —Ah, bueno… —murmuré—. Esto se puso interesante. Miré la lista de integrantes. Mi suegra. Mi cuñada. Dos primos de mi marido. Una tía. Un hermano de mi marido. Y… Mi marido. Ahí entendí que aquello no había sido un simple accidente familiar. Mi suegra podía haberse equivocado. Pero mi marido estaba ahí desde hacía quién sabía cuánto. Y nadie parecía haberse dado cuenta de que yo acababa de entrar. Entonces hice algo que probablemente no fue muy maduro. No salí. Me quedé. En silencio. Como una planta. Una planta con Wi-Fi. Durante el primer día no dijeron demasiado. Pero al segundo… —“¿Ya habló con Gisel de lo del dinero?” Otro respondió: —“Todavía no. Hay que esperar.” Yo abrí los ojos. ¿Mi dinero? Seguí leyendo. —“Ella gana bastante con sus cosas.” —“Sí, pero se cree que todo es de ella.” Me mordí el labio para no reírme. Porque, técnicamente… todo era mío. La casa estaba a mi nombre. El auto estaba a mi nombre. Mis cuentas eran mías. Mis equipos de trabajo eran míos. Y el dinero que yo generaba con mis relatos también era mío. Mi marido, sin embargo, aparentemente había organizado una pequeña reunión familiar para decidir cómo repartir algo que no le pertenecía. Qué lindo. Qué considerado. Casi me emocioné. El tercer día empezaron las burlas. —“¿Vieron el último relato que publicó?” —“Sí, jajajaja. Se cree escritora.” —“Yo no sé quién le dice que son buenos.” Yo miré el mensaje y pensé: “Qué curioso.” Porque varios de ellos me habían escrito en privado anteriormente: “Qué lindo lo que haces.” “Me encanta cómo escribes.” “Seguí así, Gisel.” Resulta que aparentemente tenían dos personalidades. Una para Facebook. Y otra para el grupo clandestino. Yo seguía sin escribir nada. Solo leía. Y cada vez me divertía más. Una noche mi cuñada puso: —“Hay que convencerla de vender el auto.” Mi marido respondió: —“Yo puedo hablar con ella.” Yo casi escupo el mate. ¿Vender MI auto? Después apareció mi suegra: —“Es que ella no sabe administrar.” Ahí tuve que apagar la pantalla. Me levanté. Fui a la cocina. Me serví agua. Volví. Abrí WhatsApp. Y seguían escribiendo. —“Si se separa, hay que evitar que se quede con todo.” Mi marido: —“Por eso tenemos que hacerlo antes.” Yo pensé: “¿Antes de qué?” Y entonces apareció el mensaje que me hizo entender que la situación era todavía peor. —“Ella confía demasiado en él.” Silencio. Yo también confiaba demasiado. Eso era cierto. Pero ahora tenía una ventaja que ellos desconocían. Yo sabía. Durante casi un mes viví una doble vida. En persona, yo era la esposa tranquila. —¿Amor, querés café? —Sí, gracias. —¿Cómo estuvo tu día? —Bien. —Qué bueno. Y por dentro: “ESTE HOMBRE ME QUIERE VENDER EL AUTO.” En el grupo, mientras tanto, seguían destruyéndome. Un día se burlaron de mis relatos. Otro día de cómo hablaba. Otro de cómo vestía. Otro de mis videos. Y uno escribió: —“Seguro se cree famosa.” Yo pensé: “Bueno, famosa no sé… pero claramente soy el tema principal de sus conversaciones.” Lo más gracioso era que cada vez que alguien nuevo entraba al grupo, le explicaban: —“Este grupo es para hablar de cosas familiares sin Gisel.” Yo estaba literalmente leyendo eso. Desde adentro. Era como estar escondida en el living mientras todos hablaban de mí en la cocina. Hasta que un día llegó el mensaje que cambió todo. Mi suegra escribió: —“Tenemos que convencerla de que ponga algunas cosas a nombre d
Mi suegra me agregó por error a un grupo de WhatsApp llamado “Familia sin Gisel”. La verdad, cuando vi el nombre del grupo, pensé que había leído mal. Estaba acostada en la cama, tomando mate y revisando el celular cuando apareció: “Marta te agregó al grupo Familia sin Gisel”. Me quedé mirando la pantalla. —¿Perdón? Volví a leer. Familia sin Gisel. No “Familia”. No “Familia 2026”. No “Cumpleaños de la abuela”. Familia sin Gisel. Mi primera reacción fue salir inmediatamente. Pero entonces apareció un mensaje. —“Bueno, ahora que está todo organizado, podemos hablar tranquilos.” Yo pensé: “¿Organizado qué?” Y antes de que pudiera tocar “salir del grupo”, llegó otro mensaje. —“Por favor, que nadie le diga a Gisel que existe este grupo.” Me quedé inmóvil. —Ah, bueno… —murmuré—. Esto se puso interesante. Miré la lista de integrantes. Mi suegra. Mi cuñada. Dos primos de mi marido. Una tía. Un hermano de mi marido. Y… Mi marido. Ahí entendí que aquello no había sido un simple accidente familiar. Mi suegra podía haberse equivocado. Pero mi marido estaba ahí desde hacía quién sabía cuánto. Y nadie parecía haberse dado cuenta de que yo acababa de entrar. Entonces hice algo que probablemente no fue muy maduro. No salí. Me quedé. En silencio. Como una planta. Una planta con Wi-Fi. Durante el primer día no dijeron demasiado. Pero al segundo… —“¿Ya habló con Gisel de lo del dinero?” Otro respondió: —“Todavía no. Hay que esperar.” Yo abrí los ojos. ¿Mi dinero? Seguí leyendo. —“Ella gana bastante con sus cosas.” —“Sí, pero se cree que todo es de ella.” Me mordí el labio para no reírme. Porque, técnicamente… todo era mío. La casa estaba a mi nombre. El auto estaba a mi nombre. Mis cuentas eran mías. Mis equipos de trabajo eran míos. Y el dinero que yo generaba con mis relatos también era mío. Mi marido, sin embargo, aparentemente había organizado una pequeña reunión familiar para decidir cómo repartir algo que no le pertenecía. Qué lindo. Qué considerado. Casi me emocioné. El tercer día empezaron las burlas. —“¿Vieron el último relato que publicó?” —“Sí, jajajaja. Se cree escritora.” —“Yo no sé quién le dice que son buenos.” Yo miré el mensaje y pensé: “Qué curioso.” Porque varios de ellos me habían escrito en privado anteriormente: “Qué lindo lo que haces.” “Me encanta cómo escribes.” “Seguí así, Gisel.” Resulta que aparentemente tenían dos personalidades. Una para Facebook. Y otra para el grupo clandestino. Yo seguía sin escribir nada. Solo leía. Y cada vez me divertía más. Una noche mi cuñada puso: —“Hay que convencerla de vender el auto.” Mi marido respondió: —“Yo puedo hablar con ella.” Yo casi escupo el mate. ¿Vender MI auto? Después apareció mi suegra: —“Es que ella no sabe administrar.” Ahí tuve que apagar la pantalla. Me levanté. Fui a la cocina. Me serví agua. Volví. Abrí WhatsApp. Y seguían escribiendo. —“Si se separa, hay que evitar que se quede con todo.” Mi marido: —“Por eso tenemos que hacerlo antes.” Yo pensé: “¿Antes de qué?” Y entonces apareció el mensaje que me hizo entender que la situación era todavía peor. —“Ella confía demasiado en él.” Silencio. Yo también confiaba demasiado. Eso era cierto. Pero ahora tenía una ventaja que ellos desconocían. Yo sabía. Durante casi un mes viví una doble vida. En persona, yo era la esposa tranquila. —¿Amor, querés café? —Sí, gracias. —¿Cómo estuvo tu día? —Bien. —Qué bueno. Y por dentro: “ESTE HOMBRE ME QUIERE VENDER EL AUTO.” En el grupo, mientras tanto, seguían destruyéndome. Un día se burlaron de mis relatos. Otro día de cómo hablaba. Otro de cómo vestía. Otro de mis videos. Y uno escribió: —“Seguro se cree famosa.” Yo pensé: “Bueno, famosa no sé… pero claramente soy el tema principal de sus conversaciones.” Lo más gracioso era que cada vez que alguien nuevo entraba al grupo, le explicaban: —“Este grupo es para hablar de cosas familiares sin Gisel.” Yo estaba literalmente leyendo eso. Desde adentro. Era como estar escondida en el living mientras todos hablaban de mí en la cocina. Hasta que un día llegó el mensaje que cambió todo. Mi suegra escribió: —“Tenemos que convencerla de que ponga algunas cosas a nombre d

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