@am.yusif6: #اكسبلورمصر👏🏻😍❤️ لا يمنع الله عنك ما تريده بشدة، ولا يؤخر ما تنتظره على عجل، ولا يباعد بينك وبين ماترغب كبعد الشرق عن الغرب، إلا لسبب وحكمة سوف تدركها فيما بعد.. الخير فيما اختاره الله لك ليس فيما اخترته أنت، تأكد أن الله دائمًا بجانبك، يختار لك ولا يُخيرك.. تذكر أن من كان لله، كان الله له.

فراشه 🦋
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Friday 24 January 2025 22:51:12 GMT
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Comments

bayan.ao1
Bayan🎨 :
طيب كيف اعرف هاد الشي مو مكتوب لي واوقف عن الدعاء بهالشي
2025-01-25 21:11:36
2
vbvbv555
بس أنا شمس :
كان ودي امشي معهم مدينه واعيش هناك وخاطري ميت ع هذا الشي جت واحده مشت معهم بكل برود وانا شقيت شقي 🥺😅
2026-08-04 10:46:58
0
sherymohmd80
sherymohmd80 :
صح والله
2025-01-25 00:36:15
0
zienabmohmed50
zoza :
الحمد لله يارب اخترلي الخير يااارب اجبر بخاطري يااارب يا وهاب هب لي من لدنك زوجا صالحا يارب يارب يارب يارب يارب 🤲🥺😭😭😭😭
2025-01-25 16:35:57
0
malak422s
malak422s :
صح والله
2025-01-25 13:11:34
0
user38771553803570
ʟ𓆩🤎³ 𝑨𝒐𝑻𝑨𝑹♪ اوتـــــار :
اي والله صح اليوم انا تاكدت
2025-05-22 20:45:08
1
user6038185068141
امل الحمدان :
😭😭😭
2025-09-01 03:39:22
0
amal_r5a
ألامل بالله♥️ :
👍
2025-01-25 01:25:48
0
leiladahamna
leiladahamna🦋🦋 :
💔💔💔
2026-06-06 21:14:50
0
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La tensión entre la Iglesia Católica y la masonería comenzó oficialmente en el siglo XVIII, cuando el papa Clemente XII promulgó, el 28 de abril de 1738, la bula In Eminenti Apostolatus Specula. En ella, la Iglesia prohibió a los católicos ingresar a las sociedades masónicas, bajo pena de excomunión “latae sententiae”, es decir, automática. Clemente XII justificó la medida argumentando que las logias de masones se reunían en secreto, aceptaban miembros de distintas religiones y realizaban juramentos desconocidos para la autoridad eclesiástica. En palabras del documento: “Reprobamos y condenamos dichas sociedades, asambleas, reuniones, agrupaciones o conventículos… por cualesquiera nombres que se designen.” (In Eminenti Apostolatus Specula, 1738) La bula fue emitida en un contexto de profundos cambios intelectuales y políticos en Europa, marcado por la Ilustración y el avance del racionalismo. Las logias masónicas promovían el diálogo entre hombres de distintas creencias, la libertad de pensamiento y la fraternidad universal, ideas que contrastaban con el sistema teocrático y monárquico dominante. Décadas después, Benedicto XIV reafirmó la condena en Providas Romanorum Pontificum (1751), insistiendo en la incompatibilidad entre la masonería y la fe católica. En el siglo XIX, durante el auge del anticlericalismo europeo, el papa León XIII volvió a condenar la masonería en su famosa encíclica Humanum Genus (1884), en la que escribió: “El género humano se divide en dos campos: el del reino de Dios sobre la tierra, que es la Iglesia verdadera, y el del reino de Satanás, que forman los que siguen a su príncipe.” (Humanum Genus, 1884) En esa época, la Iglesia veía a la masonería como una fuerza asociada al laicismo, al progreso científico sin referencia divina, y a los movimientos políticos liberales y republicanos. El Código de Derecho Canónico de 1917 mantuvo la excomunión explícita en su canon 2335, declarando: “Los que se inscriben en la secta masónica o en otras asociaciones del mismo género que maquinan contra la Iglesia o las legítimas autoridades civiles, incurren ipso facto en excomunión.” El nuevo Código de 1983 ya no menciona directamente la masonería, lo que generó confusión. Sin embargo, la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida entonces por Joseph Ratzinger (futuro Benedicto XVI), aclaró en una declaración oficial (26 de noviembre de 1983): “La pertenencia a asociaciones masónicas sigue estando prohibida por la Iglesia, y los fieles que se inscriban en ellas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acceder a la Sagrada Comunión.” Así, aunque la excomunión masónica sigue vigente, hoy el tema se interpreta en un marco distinto: ya no como una lucha entre religión y masonería, sino como una diferencia doctrinal entre dos visiones del ser humano y de la moral. Mientras la Iglesia sostiene su posición teológica, la masonería regular no se declara enemiga de ninguna religión ni promueve el ateísmo, sino la libertad de conciencia y el perfeccionamiento moral individual. En última instancia, la historia de la excomunión masónica refleja un conflicto de paradigmas: la tensión entre fe y razón, entre autoridad y libertad, y entre el dogma y la búsqueda del conocimiento. #masoneria #freemasons #freemasonry #masones #mason
La tensión entre la Iglesia Católica y la masonería comenzó oficialmente en el siglo XVIII, cuando el papa Clemente XII promulgó, el 28 de abril de 1738, la bula In Eminenti Apostolatus Specula. En ella, la Iglesia prohibió a los católicos ingresar a las sociedades masónicas, bajo pena de excomunión “latae sententiae”, es decir, automática. Clemente XII justificó la medida argumentando que las logias de masones se reunían en secreto, aceptaban miembros de distintas religiones y realizaban juramentos desconocidos para la autoridad eclesiástica. En palabras del documento: “Reprobamos y condenamos dichas sociedades, asambleas, reuniones, agrupaciones o conventículos… por cualesquiera nombres que se designen.” (In Eminenti Apostolatus Specula, 1738) La bula fue emitida en un contexto de profundos cambios intelectuales y políticos en Europa, marcado por la Ilustración y el avance del racionalismo. Las logias masónicas promovían el diálogo entre hombres de distintas creencias, la libertad de pensamiento y la fraternidad universal, ideas que contrastaban con el sistema teocrático y monárquico dominante. Décadas después, Benedicto XIV reafirmó la condena en Providas Romanorum Pontificum (1751), insistiendo en la incompatibilidad entre la masonería y la fe católica. En el siglo XIX, durante el auge del anticlericalismo europeo, el papa León XIII volvió a condenar la masonería en su famosa encíclica Humanum Genus (1884), en la que escribió: “El género humano se divide en dos campos: el del reino de Dios sobre la tierra, que es la Iglesia verdadera, y el del reino de Satanás, que forman los que siguen a su príncipe.” (Humanum Genus, 1884) En esa época, la Iglesia veía a la masonería como una fuerza asociada al laicismo, al progreso científico sin referencia divina, y a los movimientos políticos liberales y republicanos. El Código de Derecho Canónico de 1917 mantuvo la excomunión explícita en su canon 2335, declarando: “Los que se inscriben en la secta masónica o en otras asociaciones del mismo género que maquinan contra la Iglesia o las legítimas autoridades civiles, incurren ipso facto en excomunión.” El nuevo Código de 1983 ya no menciona directamente la masonería, lo que generó confusión. Sin embargo, la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida entonces por Joseph Ratzinger (futuro Benedicto XVI), aclaró en una declaración oficial (26 de noviembre de 1983): “La pertenencia a asociaciones masónicas sigue estando prohibida por la Iglesia, y los fieles que se inscriban en ellas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acceder a la Sagrada Comunión.” Así, aunque la excomunión masónica sigue vigente, hoy el tema se interpreta en un marco distinto: ya no como una lucha entre religión y masonería, sino como una diferencia doctrinal entre dos visiones del ser humano y de la moral. Mientras la Iglesia sostiene su posición teológica, la masonería regular no se declara enemiga de ninguna religión ni promueve el ateísmo, sino la libertad de conciencia y el perfeccionamiento moral individual. En última instancia, la historia de la excomunión masónica refleja un conflicto de paradigmas: la tensión entre fe y razón, entre autoridad y libertad, y entre el dogma y la búsqueda del conocimiento. #masoneria #freemasons #freemasonry #masones #mason

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