@discova_u18u: グランプリ、走ります‼️ #桜美林大学 #ディスカバ #モデル #高校生 #jk #sjk #fjk #07 #08 #fyp #fypシ #おすすめ #おすすめにのりたい #制服 @かよ🦧 @우타 @もかふらぺちの

ディスカバ!中高生のためのU18 University
ディスカバ!中高生のためのU18 University
Open In TikTok:
Region: JP
Monday 03 February 2025 08:48:48 GMT
8147
223
2
9

Music

Download

Comments

To see more videos from user @discova_u18u, please go to the Tikwm homepage.

Other Videos

🧀 Pão de queijo de la abuela Mira, cuando pienso en la fe en la cocina, me acuerdo del maná en el desierto: algo que cae del cielo y alimenta el alma. Esto es el pão de queijo, que sale del horno como una bendición. Y no es casualidad que lo haga mientras la lluvia golpetea el techo de lámina, como si el cielo mismo estuviera dando las gracias. - 1 kilo de almidón de yuca (el de la bolsa azul, que es el más fino) - 500 gramos de queso de hebra o queso minas, rallado bien finito - 4 huevos grandes - 1 taza de leche (250 ml, más o menos) - 1/2 taza de aceite vegetal (de maíz o canola, lo que tengas) - 1 cucharadita de sal (pero pruébale, porque el queso ya trae su sal) - Opcional: un puño de queso parmesano rallado para darle más sabor Primero, pon el horno a 180°C (que empiece a calentar, porque esto no se espera). En una olla grande, calienta la leche con el aceite y la sal, pero no dejes que hierva, nomás que se calienten bien, hasta que veas que empieza a burbujear por los bordes. Apaga el fuego y échale el almidón de yuca de golpe, revuelve con una cuchara de madera como si estuvieras amasando una masa de tortilla. Se va a hacer una masa pegajosa, no te espantes, así debe ser. Déjala reposar 10 minutos, que se enfríe un poco —aquí es donde el truco: si la masa está muy caliente, los huevos se van a cocer al instante y te va a quedar un churro. Cuando ya no queme, añade los huevos uno por uno, mezclando bien después de cada uno. La masa se va a desmoronar un poco al principio, pero sigue dándole, que se va a juntar. Luego, incorpora el queso rallado, con las manos limpias (o con espátula, pero yo prefiero las manos, porque sientes la textura). La masa debe quedar suave, que no se pegue en los dedos, pero si ves que está muy seca, échale un chorrito de leche; si está muy aguada, un poco más de almidón. Forma bolitas del tamaño de una nuez grande, o como una canica de esas que jugaban los niños. Ponlas en una charola para horno con papel encerado, dejando espacio entre cada una, porque crecen como pan bendito. Mételas al horno, de 20 a 25 minutos, hasta que estén doraditas por fuera y suaves por dentro. El truco para saber si están listas: golpea una con el dedo, debe sonar hueco, como un tambor. Cuando las saques, el olor llena toda la cocina, y te acuerdas de que cada bocado es un milagro. Sírvete una con café de olla o con un vaso de leche, y agradece por el pan que no falta. Que Dios te bendiga la mesa y te dé siempre con qué compartir. ¡Buen provecho!
🧀 Pão de queijo de la abuela Mira, cuando pienso en la fe en la cocina, me acuerdo del maná en el desierto: algo que cae del cielo y alimenta el alma. Esto es el pão de queijo, que sale del horno como una bendición. Y no es casualidad que lo haga mientras la lluvia golpetea el techo de lámina, como si el cielo mismo estuviera dando las gracias. - 1 kilo de almidón de yuca (el de la bolsa azul, que es el más fino) - 500 gramos de queso de hebra o queso minas, rallado bien finito - 4 huevos grandes - 1 taza de leche (250 ml, más o menos) - 1/2 taza de aceite vegetal (de maíz o canola, lo que tengas) - 1 cucharadita de sal (pero pruébale, porque el queso ya trae su sal) - Opcional: un puño de queso parmesano rallado para darle más sabor Primero, pon el horno a 180°C (que empiece a calentar, porque esto no se espera). En una olla grande, calienta la leche con el aceite y la sal, pero no dejes que hierva, nomás que se calienten bien, hasta que veas que empieza a burbujear por los bordes. Apaga el fuego y échale el almidón de yuca de golpe, revuelve con una cuchara de madera como si estuvieras amasando una masa de tortilla. Se va a hacer una masa pegajosa, no te espantes, así debe ser. Déjala reposar 10 minutos, que se enfríe un poco —aquí es donde el truco: si la masa está muy caliente, los huevos se van a cocer al instante y te va a quedar un churro. Cuando ya no queme, añade los huevos uno por uno, mezclando bien después de cada uno. La masa se va a desmoronar un poco al principio, pero sigue dándole, que se va a juntar. Luego, incorpora el queso rallado, con las manos limpias (o con espátula, pero yo prefiero las manos, porque sientes la textura). La masa debe quedar suave, que no se pegue en los dedos, pero si ves que está muy seca, échale un chorrito de leche; si está muy aguada, un poco más de almidón. Forma bolitas del tamaño de una nuez grande, o como una canica de esas que jugaban los niños. Ponlas en una charola para horno con papel encerado, dejando espacio entre cada una, porque crecen como pan bendito. Mételas al horno, de 20 a 25 minutos, hasta que estén doraditas por fuera y suaves por dentro. El truco para saber si están listas: golpea una con el dedo, debe sonar hueco, como un tambor. Cuando las saques, el olor llena toda la cocina, y te acuerdas de que cada bocado es un milagro. Sírvete una con café de olla o con un vaso de leche, y agradece por el pan que no falta. Que Dios te bendiga la mesa y te dé siempre con qué compartir. ¡Buen provecho!

About