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cowboylikelis
lisa :
She’s so real
2025-06-05 13:55:23
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lianaackles
🅛 :
love her sm😭
2025-06-07 20:06:59
3
curlyplayboiii
Kayy :
😭
2026-01-04 10:40:01
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🕯️ Tamales de Candelaria Mira, hija, el 2 de febrero es de esos días en que hasta el cielo parece que se pone de acuerdo con la tierra. La Candelaria siempre me recuerda a mi abuela, que decía que los tamales son como el maná del desierto: caen justo cuando más los necesitas. Y yo, desde mi puesto en la esquina, he visto cómo la gente llega buscando algo calientito, algo que les sepa a hogar. Así que ponte el delantal, que vamos a hacer tamales, pero no cualquier tamal: estos son los que se le rezan a la vida. **Ingredientes** (para unos 30 tamales, porque si no, no alcanza): - 1 kilo de masa para tamales (la de maíz quebrado, no la de harina blanca, esa es para otro rollo) - 500 gramos de manteca de cerdo (la manteca es el alma, no le tengas miedo) - 2 cucharadas de polvo para hornear - 1 cucharadita de sal - 1 taza de caldo de pollo (o de res, según el relleno) - 30 hojas de maíz para tamal, remojadas en agua caliente desde la noche anterior - Para el relleno: 500 gramos de carne de cerdo o pollo, deshebrada y guisada con chile rojo (yo le pongo chile guajillo y un poco de ancho, para que no pique tanto) - Opcional: 1 manojo de hojas de aguacate o de plátano, para darle aroma **Manos a la masa:** 1. Primero, bate la manteca con una pala de madera hasta que esté bien esponjada, como si estuvieras haciendo una oración de gratitud. La manteca debe quedar blanca y suave, como el cielo de febrero. Luego, ve agregando la masa de a poquitos, alternando con el caldo de pollo tibio. No te apures, que esto lleva su tiempo, como todo lo que vale la pena. 2. Cuando la masa esté uniforme, agrégale el polvo para hornear y la sal. Sigue batiendo hasta que, al tomar un poquito con una cuchara, se sienta ligera, como si fuera a volarse. La prueba de la abuela: deja caer una bolita de masa en un vaso con agua fría; si flota, está lista. Si no, sigue batiendo, que todavía le falta amor. 3. Ahora, las hojas de maíz. Escúrrelas bien, pero no las seques del todo. Toma una hoja, extiéndele una cucharada de masa en el centro, dejando los bordes libres. Luego, ponle una cucharada del guiso de carne. No te pases, porque si no, el tamal se revienta al cocerse, y eso es como una promesa rota. Dobla la hoja por los lados y luego hacia arriba, como si estuvieras abrigando a un niño. **La cocción:** 4. Pon una olla grande con agua y un colador o una rejilla en el fondo, para que los tamales no toquen el agua. Coloca los tamales parados, con la parte doblada hacia arriba. Tápalos con un trapo limpio y luego la tapa de la olla. Cocínalos a fuego medio-alto durante 1 hora y 15 minutos. El secreto: no los destapes durante la cocción, porque el vapor es el que los hace bailar. Si se enfría el vapor, los tamales quedan tiesos, como un domingo sin misa. 5. ¿Cómo sabes que están listos? La masa se despega de la hoja solita, como cuando el gis se rompe en la banqueta después de un juego de rayuela. Si al abrir uno, la masa está firme y suave, ya la hiciste. Si no, déjalos 10 minutos más, pero con cuidado. **El cierre:** Sírvelos en un plato, con una taza de atole de fresa o de champurrado, que es como el abrazo de Dios en un día frío. Y si te sobra alguno, no te preocupes: al otro día, recalentados en el comal, saben a perdón. Que Dios te bendiga la mesa y te dé manos para compartir. ¡Buen provecho, hija!
🕯️ Tamales de Candelaria Mira, hija, el 2 de febrero es de esos días en que hasta el cielo parece que se pone de acuerdo con la tierra. La Candelaria siempre me recuerda a mi abuela, que decía que los tamales son como el maná del desierto: caen justo cuando más los necesitas. Y yo, desde mi puesto en la esquina, he visto cómo la gente llega buscando algo calientito, algo que les sepa a hogar. Así que ponte el delantal, que vamos a hacer tamales, pero no cualquier tamal: estos son los que se le rezan a la vida. **Ingredientes** (para unos 30 tamales, porque si no, no alcanza): - 1 kilo de masa para tamales (la de maíz quebrado, no la de harina blanca, esa es para otro rollo) - 500 gramos de manteca de cerdo (la manteca es el alma, no le tengas miedo) - 2 cucharadas de polvo para hornear - 1 cucharadita de sal - 1 taza de caldo de pollo (o de res, según el relleno) - 30 hojas de maíz para tamal, remojadas en agua caliente desde la noche anterior - Para el relleno: 500 gramos de carne de cerdo o pollo, deshebrada y guisada con chile rojo (yo le pongo chile guajillo y un poco de ancho, para que no pique tanto) - Opcional: 1 manojo de hojas de aguacate o de plátano, para darle aroma **Manos a la masa:** 1. Primero, bate la manteca con una pala de madera hasta que esté bien esponjada, como si estuvieras haciendo una oración de gratitud. La manteca debe quedar blanca y suave, como el cielo de febrero. Luego, ve agregando la masa de a poquitos, alternando con el caldo de pollo tibio. No te apures, que esto lleva su tiempo, como todo lo que vale la pena. 2. Cuando la masa esté uniforme, agrégale el polvo para hornear y la sal. Sigue batiendo hasta que, al tomar un poquito con una cuchara, se sienta ligera, como si fuera a volarse. La prueba de la abuela: deja caer una bolita de masa en un vaso con agua fría; si flota, está lista. Si no, sigue batiendo, que todavía le falta amor. 3. Ahora, las hojas de maíz. Escúrrelas bien, pero no las seques del todo. Toma una hoja, extiéndele una cucharada de masa en el centro, dejando los bordes libres. Luego, ponle una cucharada del guiso de carne. No te pases, porque si no, el tamal se revienta al cocerse, y eso es como una promesa rota. Dobla la hoja por los lados y luego hacia arriba, como si estuvieras abrigando a un niño. **La cocción:** 4. Pon una olla grande con agua y un colador o una rejilla en el fondo, para que los tamales no toquen el agua. Coloca los tamales parados, con la parte doblada hacia arriba. Tápalos con un trapo limpio y luego la tapa de la olla. Cocínalos a fuego medio-alto durante 1 hora y 15 minutos. El secreto: no los destapes durante la cocción, porque el vapor es el que los hace bailar. Si se enfría el vapor, los tamales quedan tiesos, como un domingo sin misa. 5. ¿Cómo sabes que están listos? La masa se despega de la hoja solita, como cuando el gis se rompe en la banqueta después de un juego de rayuela. Si al abrir uno, la masa está firme y suave, ya la hiciste. Si no, déjalos 10 minutos más, pero con cuidado. **El cierre:** Sírvelos en un plato, con una taza de atole de fresa o de champurrado, que es como el abrazo de Dios en un día frío. Y si te sobra alguno, no te preocupes: al otro día, recalentados en el comal, saben a perdón. Que Dios te bendiga la mesa y te dé manos para compartir. ¡Buen provecho, hija!

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