@carolinavilca1: La nostalgia invade cuando sabes que se acerca la despedida, pero no me voy del todo. Algo de mí se queda en las trochas polvorientas, en la risa de los niños que me gritaban ‘doctora’, en las madrugadas silenciosas de posta y en los ojos confiados de quienes me enseñaron que sanar también es escuchar. Me voy con los bolsillos llenos de historias y el alma un poco partida, como quien deja su hogar sin saber si el camino lo traerá de vuelta.