𝓝𝓸𝓪𝓱 :
"El verano-" No. No lo era. Era simplemente un invierno. Así lo pensaba Yoshiki mientras el sol de agosto quemaba suavemente la piel de sus hombros, mientras las cigarras cantaban su melodía interminable entre los árboles, mientras el mundo a su alrededor parecía empeñado en seguir girando, indiferente. Porque Hikaru no murió en verano. Hikaru murió en invierno. Un invierno crudo, silencioso, donde el aliento se congelaba en la garganta antes de transformarse en palabras. Un invierno donde la nieve cubrió el camino hacia el bosque y el frío se coló entre los huesos y en el alma. Fue en ese invierno cuando lo perdió. No de golpe, no con sangre ni gritos, sino de una forma más lenta, más invisible. Como si algo —algo inhumano— hubiese ocupado su cuerpo, caminando como él, hablando como él, sonriendo como él. Pero no era él. Yoshiki lo supo. Lo supo desde el primer día en que Hikaru volvió tras esa semana de desaparición. Desde la forma en que lo miraba… con ojos que ya no eran suyos. Y sin embargo, no pudo dejarlo ir. No completamente. Lo acompañó. Le habló. Compartió silencios, compartió días, compartió la mentira de que nada había cambiado. Pero todo había cambiado. Porque aunque ese ser se sentaba junto a él en clase, aunque caminaban juntos por los senderos del pueblo, Hikaru ya no estaba. Hikaru seguía allá, en algún rincón helado del bosque. Muerto.
Y por mucho tiempo, Yoshiki no pudo aceptarlo. Hasta ese verano. Hasta ese preciso verano. El verano en que el calor lo obligó a detenerse. En que el cielo se despejó tanto que ya no pudo ocultarse en la niebla del duelo. El verano en que entendió que aceptar la muerte de Hikaru no era traicionarlo. Que el amor —el de verdad— también consistía en dejar ir. Y entonces comprendió que, para él, el verano no era verano. No lo sería nunca. Era solo un eco tardío del invierno que lo cambió todo. Un invierno al que había sobrevivido, pero que se le quedó adentro para siempre.
2025-07-23 02:57:53