@truredcrimeyt: The case of richard montano

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Monday 18 August 2025 18:55:16 GMT
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g107478
G-10 :
Wait what?!
2025-08-18 22:17:07
5
raelea7
Aussie P.I. 🕵🏼‍♀️ :
So where is the full story??
2025-09-25 07:52:49
0
maldaveaddicott
Mal 🐝 🍯 :
Love your pages ☺️
2025-08-18 19:06:21
0
carlaf6
CarlaF :
Este es el ejemplo perfecto de cuando estas en el lugar equivocado en la hora eeuivocada😳
2025-08-19 13:30:15
2
michellewilliams479
mz.michelle15 :
DIOS MIO!!!!!!😭😭😭😭😭😭
2025-08-30 02:16:05
0
bremonkey2002
bremonkey2002 :
😂😂😂
2025-09-04 23:33:36
0
user1831664
Maria Torres :
😬😬😬
2025-08-19 13:35:12
0
laneypriv
Laney ❤️‍🔥 :
🔥🔥🔥
2025-08-28 18:53:07
0
ashleybrooke60
Ashley Brooke :
👏
2025-08-27 09:57:28
0
pxhdueiensie60
Hujbghjnnjc :
😂
2025-08-24 21:21:20
0
garciudx07j
dave :
😡😡😡😡😡
2025-09-06 02:34:15
0
loliloldu67200
@lolo670 :
😁😁😁
2025-09-28 19:58:00
0
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El “Experimento del pequeño Albert” lo llevó a cabo en 1920 John B. Watson, un psicólogo conductista de la Universidad Johns Hopkins, que quería saber si los miedos podían aprenderse y cambiar. Para ello experimentó con Albert, un bebé de 8 meses que vivía en un orfanato. En la primera fase, le pusieron una rata blanca de laboratorio. El niño no solo no le tenía miedo, sino que sentía curiosidad por el roedor. En la segunda fase, Watson empezó golpear una barra metálica cada vez que le mostraba la rata. El ruido tan estridente siempre hacía llorar al bebé. Repitieron ese proceso muchas veces, hasta que al final presentaron al niño el roedor sin la barra metálica ni el ruido desagradable. Albert lloró igualmente, y se apartaba cuando le acercaban la rata, cuando al principio del experimento su reacción había sido la contraria. Watson no detuvo el experimento ahí, sino que lo expandió: quiso ampliar la fobia de Albert a cualquier animal peludo, como conejos, perros y hasta abrigos de pieles, y para ello utilizó peluches. El bebé adquirió fobia a estos objetos también. La última prueba incluyó una máscara de Papá Noel, a la que el niño también tomó pánico. La última fase era la más importante, ya que consistía en quitarle el miedo inoculado (es decir, deshacer el daño hecho). Esa fase nunca llegó. El niño fue adoptado y el experimento cancelado por la universidad, en parte por el cuestionamiento ético del mismo, y en parte porque Watson mantenía relaciones con su ayudante, Rosalie Rayner, por lo que ambos fueron despedidos. Al pobre Albert se le perdió el rastro y nunca se supo con seguridad qué fue de él. Una teoría dice que falleció a los 7 años de hidrocefalia, lo cual invalidaría el experimento de Watson, porque esta patología conlleva problemas neurológicos que sin duda habría afectado su emocionalidad y, por lo tanto, la adquisición de la fobia; otra es más optimista y sostiene que el pequeño Albert tuvo una larga vida y que no falleció hasta los 87 años de edad, aunque jamás pudo deshacerse de su miedo a los perros.
El “Experimento del pequeño Albert” lo llevó a cabo en 1920 John B. Watson, un psicólogo conductista de la Universidad Johns Hopkins, que quería saber si los miedos podían aprenderse y cambiar. Para ello experimentó con Albert, un bebé de 8 meses que vivía en un orfanato. En la primera fase, le pusieron una rata blanca de laboratorio. El niño no solo no le tenía miedo, sino que sentía curiosidad por el roedor. En la segunda fase, Watson empezó golpear una barra metálica cada vez que le mostraba la rata. El ruido tan estridente siempre hacía llorar al bebé. Repitieron ese proceso muchas veces, hasta que al final presentaron al niño el roedor sin la barra metálica ni el ruido desagradable. Albert lloró igualmente, y se apartaba cuando le acercaban la rata, cuando al principio del experimento su reacción había sido la contraria. Watson no detuvo el experimento ahí, sino que lo expandió: quiso ampliar la fobia de Albert a cualquier animal peludo, como conejos, perros y hasta abrigos de pieles, y para ello utilizó peluches. El bebé adquirió fobia a estos objetos también. La última prueba incluyó una máscara de Papá Noel, a la que el niño también tomó pánico. La última fase era la más importante, ya que consistía en quitarle el miedo inoculado (es decir, deshacer el daño hecho). Esa fase nunca llegó. El niño fue adoptado y el experimento cancelado por la universidad, en parte por el cuestionamiento ético del mismo, y en parte porque Watson mantenía relaciones con su ayudante, Rosalie Rayner, por lo que ambos fueron despedidos. Al pobre Albert se le perdió el rastro y nunca se supo con seguridad qué fue de él. Una teoría dice que falleció a los 7 años de hidrocefalia, lo cual invalidaría el experimento de Watson, porque esta patología conlleva problemas neurológicos que sin duda habría afectado su emocionalidad y, por lo tanto, la adquisición de la fobia; otra es más optimista y sostiene que el pequeño Albert tuvo una larga vida y que no falleció hasta los 87 años de edad, aunque jamás pudo deshacerse de su miedo a los perros.

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