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lailaazzakia
azkia🧚‍♀️ :
ka spil cardigan nyaa
2026-08-23 04:41:59
2
hiihael
19 :
baju putihnya apa ka
2026-09-09 23:46:45
1
lia.karyati0
Lia Karyati :
takutt nerawang plisss trauma bgt
2025-09-03 11:39:46
391
viekeyu
✂️ :
kak bb43 tb157 ambil mana?
2026-08-21 05:46:49
0
user4378012819722
. :
spill cardigan ka
2025-08-29 13:36:37
341
alwys_80
close. :
spill cardigan
2025-09-28 08:54:37
10
xyznayn
nayrn :
mending ini apa lookback?
2025-11-28 14:22:33
34
wsictfteen
edinburgh :
spill cardigannya
2026-07-09 10:59:58
0
uurloveni
uurloveni. :
Tb bbnya brpaa
2025-08-24 07:15:43
6
second_three2
scndd_ :
kak buat bb 37kg tinggi 140an muat g kk???
2026-06-10 22:55:25
0
nazira5967
naz :
KA Spil cardigan nya
2026-05-24 11:51:31
4
aldians720
annay :
kk spil cardigan nya
2026-07-11 09:46:27
1
sidaimutlucumenggemaskan
sida lucu 💕 :
kk tb 154 bb 44 uk apa kak?
2026-06-08 09:28:55
1
silpiiiimupp2
piii :
tinggi 150 kepanjangan gasi
2026-06-04 00:53:50
0
t0ya.n
𝓽 :
bahan nya lembut bngt plis sumpah ngak bohong 😭😭😭😭
2025-09-26 05:55:55
37
pitaaycc
taaa :
buat tb 150 kepanjangan ga?
2025-10-07 02:50:05
11
hazelleee__
hazelnut☃️ :
spil cardi kak
2025-08-23 12:23:31
13
janeeee00_
rubyjane_ :
ii mau cardi nyaaa pliiz
2025-08-29 16:54:16
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fikameli
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spil warna krudungnya ka n produknya
2026-06-29 06:48:14
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prkilhh
prkilhh :
kak Spil inner nya
2026-06-10 06:44:27
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shffa_o
sf :
spill kaus putihnya ka
2026-06-29 06:11:53
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kka spill kaos putihnya
2026-06-30 22:49:43
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zyx_zaa043
ra03raa :
ada saku nya ga
2026-05-03 02:06:46
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arawww_11
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spil kardigan
2026-05-14 01:01:55
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akmanusya_ya0
୭ ᵎᵎ 🧁 Syaa 𝜗ৎ :
ka spill sweater nya dong
2026-05-12 06:43:29
0
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El arte de tener razón: Schopenhauer y la lucha por vencer en una discusión. Arthur Schopenhauer, en El arte de tener razón (Dialéctica erística), realiza una observación profundamente crítica sobre la naturaleza humana: en una discusión, muchas veces no buscamos descubrir la verdad, sino tener razón ante los demás. La argumentación puede convertirse entonces en un instrumento de poder, donde vencer al adversario adquiere mayor importancia que comprender la realidad. Para Schopenhauer, el problema no reside únicamente en que las personas se equivoquen, sino en que existe una tendencia psicológica a defender nuestras propias ideas incluso cuando sabemos, o sospechamos, que son incorrectas. El orgullo, la vanidad y el deseo de reconocimiento interfieren con la búsqueda objetiva de la verdad. De esta manera, la discusión deja de ser un diálogo racional y se transforma en una confrontación. La dialéctica erística estudia precisamente las estrategias utilizadas para prevalecer en una disputa. Schopenhauer identifica recursos mediante los cuales una persona puede aparentar tener razón sin poseer necesariamente un argumento verdadero. Exagerar la posición del contrario, cambiar el sentido de sus palabras, llevar sus afirmaciones hasta extremos absurdos, recurrir a ataques personales o desviar el tema son mecanismos que pueden producir una victoria aparente. Sin embargo, la grandeza de la obra no consiste simplemente en enseñar trucos para ganar discusiones. Su verdadero valor está en mostrar cómo funciona la deshonestidad intelectual. Schopenhauer nos obliga a reconocer que también nosotros podemos caer en estas prácticas. El adversario no siempre es el único que utiliza falacias; nuestro propio ego puede conducirnos a manipular una conversación para preservar nuestra imagen. Aquí aparece una distinción fundamental: tener razón no significa necesariamente demostrar la verdad. Una persona puede ganar una discusión y, al mismo tiempo, estar equivocada. Puede convencer a un público mediante una excelente retórica sin que sus argumentos sean válidos. La persuasión y la verdad pertenecen a dimensiones diferentes. Esta reflexión adquiere especial importancia en la sociedad contemporánea. Las redes sociales han convertido muchas conversaciones en auténticas batallas de opiniones. Con frecuencia, las personas no dialogan para comprender, sino para obtener aprobación, desacreditar al otro o imponer su narrativa. El número de seguidores, los comentarios y la capacidad de generar polémica pueden llegar a confundirse con autoridad intelectual. Schopenhauer nos invita, por tanto, a desarrollar una actitud crítica frente a las discusiones. Antes de preguntarnos “¿cómo puedo demostrar que tengo razón?”, deberíamos preguntarnos “¿y si estoy equivocado?”. Esta segunda pregunta exige humildad intelectual y constituye una de las formas más difíciles, pero también más valiosas, de pensamiento. La auténtica inteligencia no consiste en responder siempre, sino en saber cuándo escuchar, cuándo cuestionarse y cuándo reconocer un error. Quien necesita tener razón permanentemente termina convirtiendo su propia identidad en una prisión: cualquier crítica se percibe como una amenaza personal y cualquier discrepancia como un ataque. Desde una perspectiva humanista, el verdadero diálogo no debería buscar vencedores y vencidos. Su finalidad debería ser ampliar nuestra comprensión de la realidad. El otro puede ser un adversario en una discusión, pero también puede convertirse en una oportunidad para descubrir nuestros propios límites. En este sentido, El arte de tener razón puede leerse paradójicamente como una obra que enseña el arte de no dejarse engañar por la necesidad de tener razón. Conocer las estrategias de la erística permite reconocerlas en los demás, pero, sobre todo, identificarlas en nosotros mismos. La mayor victoria intelectual no consiste en humillar al que piensa diferente ni en conseguir la última palabra. Consiste en aproximarse honestamente a la verdad.
El arte de tener razón: Schopenhauer y la lucha por vencer en una discusión. Arthur Schopenhauer, en El arte de tener razón (Dialéctica erística), realiza una observación profundamente crítica sobre la naturaleza humana: en una discusión, muchas veces no buscamos descubrir la verdad, sino tener razón ante los demás. La argumentación puede convertirse entonces en un instrumento de poder, donde vencer al adversario adquiere mayor importancia que comprender la realidad. Para Schopenhauer, el problema no reside únicamente en que las personas se equivoquen, sino en que existe una tendencia psicológica a defender nuestras propias ideas incluso cuando sabemos, o sospechamos, que son incorrectas. El orgullo, la vanidad y el deseo de reconocimiento interfieren con la búsqueda objetiva de la verdad. De esta manera, la discusión deja de ser un diálogo racional y se transforma en una confrontación. La dialéctica erística estudia precisamente las estrategias utilizadas para prevalecer en una disputa. Schopenhauer identifica recursos mediante los cuales una persona puede aparentar tener razón sin poseer necesariamente un argumento verdadero. Exagerar la posición del contrario, cambiar el sentido de sus palabras, llevar sus afirmaciones hasta extremos absurdos, recurrir a ataques personales o desviar el tema son mecanismos que pueden producir una victoria aparente. Sin embargo, la grandeza de la obra no consiste simplemente en enseñar trucos para ganar discusiones. Su verdadero valor está en mostrar cómo funciona la deshonestidad intelectual. Schopenhauer nos obliga a reconocer que también nosotros podemos caer en estas prácticas. El adversario no siempre es el único que utiliza falacias; nuestro propio ego puede conducirnos a manipular una conversación para preservar nuestra imagen. Aquí aparece una distinción fundamental: tener razón no significa necesariamente demostrar la verdad. Una persona puede ganar una discusión y, al mismo tiempo, estar equivocada. Puede convencer a un público mediante una excelente retórica sin que sus argumentos sean válidos. La persuasión y la verdad pertenecen a dimensiones diferentes. Esta reflexión adquiere especial importancia en la sociedad contemporánea. Las redes sociales han convertido muchas conversaciones en auténticas batallas de opiniones. Con frecuencia, las personas no dialogan para comprender, sino para obtener aprobación, desacreditar al otro o imponer su narrativa. El número de seguidores, los comentarios y la capacidad de generar polémica pueden llegar a confundirse con autoridad intelectual. Schopenhauer nos invita, por tanto, a desarrollar una actitud crítica frente a las discusiones. Antes de preguntarnos “¿cómo puedo demostrar que tengo razón?”, deberíamos preguntarnos “¿y si estoy equivocado?”. Esta segunda pregunta exige humildad intelectual y constituye una de las formas más difíciles, pero también más valiosas, de pensamiento. La auténtica inteligencia no consiste en responder siempre, sino en saber cuándo escuchar, cuándo cuestionarse y cuándo reconocer un error. Quien necesita tener razón permanentemente termina convirtiendo su propia identidad en una prisión: cualquier crítica se percibe como una amenaza personal y cualquier discrepancia como un ataque. Desde una perspectiva humanista, el verdadero diálogo no debería buscar vencedores y vencidos. Su finalidad debería ser ampliar nuestra comprensión de la realidad. El otro puede ser un adversario en una discusión, pero también puede convertirse en una oportunidad para descubrir nuestros propios límites. En este sentido, El arte de tener razón puede leerse paradójicamente como una obra que enseña el arte de no dejarse engañar por la necesidad de tener razón. Conocer las estrategias de la erística permite reconocerlas en los demás, pero, sobre todo, identificarlas en nosotros mismos. La mayor victoria intelectual no consiste en humillar al que piensa diferente ni en conseguir la última palabra. Consiste en aproximarse honestamente a la verdad.

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