@hieuunglivekenbistudio: Hiệu Ứng Quà Tặng #hieuunglivestream #hieuungquatang #videoquatang #hieuunguser

Hiệu Ứng Live Studio
Hiệu Ứng Live Studio
Open In TikTok:
Region: VN
Friday 19 September 2025 03:00:00 GMT
1880
38
1
36

Music

Download

Comments

To see more videos from user @hieuunglivekenbistudio, please go to the Tikwm homepage.

Other Videos

🌧️ Mole de fiesta que cura el alma Mira, hija, el mole no es un platillo, es una ceremonia. Se hace para los bautizos, para las bodas, para cuando el santo patrono saca su procesión y el pueblo entero huele a canela y a chocolate desde la madrugada. El mole doña que te voy a contar tarda dos días, y no es por presumir, es porque cada ingrediente necesita su tiempo de llorar, de soltar su alma en el fuego. Yo lo aprendí de mi abuela, que decía que un mole sin prisa es una oración con sabor. Y es que también, cuando llueve en el pueblo y el agua se junta en los charcos, el cielo se refleja y parece que la tierra te está enseñando su espejo. Eso mismo hace el mole: te muestra lo que llevas dentro cuando lo pruebas. Hay que hacerlo con respeto. Ingredientes: - 8 chiles mulatos, 6 chiles anchos, 4 chiles pasilla - 1 cabeza de ajo, sin pelar - 4 jitomates grandes, bien rojos - 2 tortillas duras, de las de ayer - 100 gramos de ajonjolí - 50 gramos de almendras - ½ taza de pasitas - 1 barra de chocolate de metate (si no, el de mesa, pero que sea de verdad) - 1 rama de canela - 4 clavos, 2 estrellas de anís - 1 cucharada de comino - ½ kilo de pollo, o de guajolote si es fiesta grande - Manteca de cerdo, que no falte - Sal al gusto, pero que se sienta Primero, bendice los chiles. Límpialos con un trapito, quítales las venas y las semillas —mira que si las dejas amarga—, y la víspera, ponlos a remojar en agua tibia con un puñito de sal. Que pasen la noche ahí, como quien reza antes de dormir. Al otro día, bien temprano, asas los jitomates y el ajo en el comal. Cuando la piel se tueste y suelte ese olor dulzón, los mueles con los chiles escurridos, un poco del agua del remojo, las almendras, las pasitas, el ajonjolí, la canela, los clavos, el anís y el comino. Si tienes metate, úsalo; si no, la licuadora con paciencia, en tandas, porque si la llenas toda, el motor llora y el mole queda a medias. En una cazuela de barro —que el barro también sabe de agradecer— calienta la manteca y fríe la pasta que te salió. Ahí está el secreto: hay que freírla hasta que cambie de color, de rojo vivo a un café profundo, unos 15 minutos moviendo sin parar porque se pega y se quema y luego no hay quien lo arregle. Cuando veas que suelta brillo y el aceite se separa de la masa, ya está. Le pones el agua del pollo caliente, no fría, y el chocolate deshecho. Déjalo que hierva a fuego bajito, como dos horas, y que espese como quien abraza. Si quieres saber si está listo, moja una tortilla y pruébala. Debe saber a fiesta, a beso de comadre en la mejilla, a
🌧️ Mole de fiesta que cura el alma Mira, hija, el mole no es un platillo, es una ceremonia. Se hace para los bautizos, para las bodas, para cuando el santo patrono saca su procesión y el pueblo entero huele a canela y a chocolate desde la madrugada. El mole doña que te voy a contar tarda dos días, y no es por presumir, es porque cada ingrediente necesita su tiempo de llorar, de soltar su alma en el fuego. Yo lo aprendí de mi abuela, que decía que un mole sin prisa es una oración con sabor. Y es que también, cuando llueve en el pueblo y el agua se junta en los charcos, el cielo se refleja y parece que la tierra te está enseñando su espejo. Eso mismo hace el mole: te muestra lo que llevas dentro cuando lo pruebas. Hay que hacerlo con respeto. Ingredientes: - 8 chiles mulatos, 6 chiles anchos, 4 chiles pasilla - 1 cabeza de ajo, sin pelar - 4 jitomates grandes, bien rojos - 2 tortillas duras, de las de ayer - 100 gramos de ajonjolí - 50 gramos de almendras - ½ taza de pasitas - 1 barra de chocolate de metate (si no, el de mesa, pero que sea de verdad) - 1 rama de canela - 4 clavos, 2 estrellas de anís - 1 cucharada de comino - ½ kilo de pollo, o de guajolote si es fiesta grande - Manteca de cerdo, que no falte - Sal al gusto, pero que se sienta Primero, bendice los chiles. Límpialos con un trapito, quítales las venas y las semillas —mira que si las dejas amarga—, y la víspera, ponlos a remojar en agua tibia con un puñito de sal. Que pasen la noche ahí, como quien reza antes de dormir. Al otro día, bien temprano, asas los jitomates y el ajo en el comal. Cuando la piel se tueste y suelte ese olor dulzón, los mueles con los chiles escurridos, un poco del agua del remojo, las almendras, las pasitas, el ajonjolí, la canela, los clavos, el anís y el comino. Si tienes metate, úsalo; si no, la licuadora con paciencia, en tandas, porque si la llenas toda, el motor llora y el mole queda a medias. En una cazuela de barro —que el barro también sabe de agradecer— calienta la manteca y fríe la pasta que te salió. Ahí está el secreto: hay que freírla hasta que cambie de color, de rojo vivo a un café profundo, unos 15 minutos moviendo sin parar porque se pega y se quema y luego no hay quien lo arregle. Cuando veas que suelta brillo y el aceite se separa de la masa, ya está. Le pones el agua del pollo caliente, no fría, y el chocolate deshecho. Déjalo que hierva a fuego bajito, como dos horas, y que espese como quien abraza. Si quieres saber si está listo, moja una tortilla y pruébala. Debe saber a fiesta, a beso de comadre en la mejilla, a "ya llegó tu gente". Si está ácido, le falta dulce; si amarga, le falta sal. El pollo ya estará cocido de antes, deshebrado, esperando su baño en el mole. Sirve bien caliente, con arroz rojo y tortillas hechas a mano. Y cuando lo compartas, di: "que esta mesa nunca se vacíe, y si se vacía, que haya hambre de volver a juntarnos". Buen provecho, y que el sabor te acompañe. 🌧️

About