@ngngockly.08: #fyp #xhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

mê kitty
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maihoangduong30012009
Thương Nhớ Người Dưng :
ráng síu nữa dc hemm
2025-10-23 05:02:47
0
tueanh_w
tue anh :
dth dị trời 🥰😍
2025-10-21 11:07:00
0
b.pht609
huỳnh phátt :
2026-01-06 09:03:19
0
ngocanh040910
PhuTrong💦 :
❤❤
2025-10-21 11:09:10
0
deobietso547
Đéo Biết Sợ 😦 :
❤️❤️
2026-01-17 17:22:45
0
nguyenthingoclin0
Ng Linhh :
đẹp gái thế nhờ😍😍
2025-10-21 06:32:03
0
qn_25712
qn :
tt e vd đầu vs ạ
2025-10-21 10:43:17
0
chienbupls
Minhchien08 :
🥰
2025-10-24 03:01:16
0
_anhthu0708
Trương Thư :
❤️❤
2025-10-24 05:19:13
0
huynhnhat227
nhat 🤬 :
dth quá
2025-10-24 07:01:47
0
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El cielo guarda lo que mi corazón extraña. Hay personas que se fueron y dejaron un silencio que ninguna palabra consigue llenar. Se fueron de nuestros brazos, de nuestras conversaciones, de los lugares donde acostumbrábamos encontrarlas… pero nunca se fueron completamente de nosotros. Porque hay ausencias que no significan olvido. Significan amor que ya no tiene dónde abrazar. A veces miro al cielo y me pregunto si, de alguna manera, quienes ya no están pueden sentir cuánto los seguimos amando. Quizá por eso el cielo parece diferente cuando extrañamos. Lo miramos buscando una señal, una estrella, una pequeña respuesta que nos diga: **“Estoy bien. No me olvides.”** Y aunque nadie pueda explicarnos qué hay después de esta vida, el corazón se aferra a la esperanza de que el amor no termina cuando termina la presencia. Porque si el amor fuera solamente para quienes permanecen, ¿qué hacemos con todo aquello que todavía sentimos por quienes se fueron? Los recuerdos permanecen. Las fotografías permanecen. Las palabras que alguna vez dijeron permanecen. Y también permanecen esas pequeñas costumbres que aprendimos de ellos sin darnos cuenta. Hay días en los que parece que hemos aprendido a vivir con la ausencia. Y entonces llega una fecha, una canción, un aroma, un lugar… y de pronto el corazón vuelve a sentir aquella pérdida como si acabara de suceder. Así es el duelo. No siempre avisa. No sigue un calendario. Hay días tranquilos y hay días en los que extrañar se convierte en una tormenta. Pero quizá eso también sea una forma de amar. Porque extrañamos precisamente a quienes dejaron huellas profundas. A quienes hicieron nuestra vida más bonita. A quienes nos enseñaron algo. A quienes abrazamos y nunca pensamos que algún día tendríamos que aprender a vivir sin sus abrazos. Por eso hoy miro al cielo y no solamente siento tristeza. También agradezco. Agradezco haberlos conocido. Haberlos amado. Haber compartido parte de mi vida con ellos. Porque aunque hubiera querido tener más tiempo, sé que hubo momentos que jamás cambiaría. Y si pudiera enviar un mensaje hasta donde están, quizá solamente diría: “Te extraño. Muchísimo. Y todavía hay días en los que quisiera contarte tantas cosas.” Les hablaría de todo lo que ha pasado. De cómo hemos cambiado. De las personas que llegaron. De las que se fueron. De las cosas que aprendimos después de su partida. Y seguramente terminaría diciendo: **“No te preocupes por mí. Estoy intentando seguir. Pero nunca voy a dejar de llevarte conmigo.”** Porque hay personas que ya no podemos abrazar, pero seguimos abrazando con la memoria. Ya no podemos escuchar su voz, pero seguimos escuchándola en nuestros recuerdos. Ya no podemos caminar a su lado, pero algunas veces sentimos que todavía nos acompañan. Y quizá sea ahí donde el amor encuentra su manera más misteriosa de permanecer. El cielo guarda lo que nuestros brazos ya no pueden sostener. Y mientras nosotros seguimos aquí, ellos permanecen en ese lugar donde el tiempo no envejece, donde el dolor no existe y donde algún día, si Dios lo permite, volveremos a encontrarnos. Hasta entonces… mira al cielo cuando extrañes. Habla si necesitas hablar. Llora si necesitas llorar. Y recuerda: quien fue amado de verdad nunca desaparece completamente. Porque puede haberse ido de este mundo, pero jamás podrá irse del lugar más profundo donde todavía vive: nuestro corazón.*🤍🕊️🌙 #paratiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii🦋 #fypシ #amor #seguimeparamasvideos💖
El cielo guarda lo que mi corazón extraña. Hay personas que se fueron y dejaron un silencio que ninguna palabra consigue llenar. Se fueron de nuestros brazos, de nuestras conversaciones, de los lugares donde acostumbrábamos encontrarlas… pero nunca se fueron completamente de nosotros. Porque hay ausencias que no significan olvido. Significan amor que ya no tiene dónde abrazar. A veces miro al cielo y me pregunto si, de alguna manera, quienes ya no están pueden sentir cuánto los seguimos amando. Quizá por eso el cielo parece diferente cuando extrañamos. Lo miramos buscando una señal, una estrella, una pequeña respuesta que nos diga: **“Estoy bien. No me olvides.”** Y aunque nadie pueda explicarnos qué hay después de esta vida, el corazón se aferra a la esperanza de que el amor no termina cuando termina la presencia. Porque si el amor fuera solamente para quienes permanecen, ¿qué hacemos con todo aquello que todavía sentimos por quienes se fueron? Los recuerdos permanecen. Las fotografías permanecen. Las palabras que alguna vez dijeron permanecen. Y también permanecen esas pequeñas costumbres que aprendimos de ellos sin darnos cuenta. Hay días en los que parece que hemos aprendido a vivir con la ausencia. Y entonces llega una fecha, una canción, un aroma, un lugar… y de pronto el corazón vuelve a sentir aquella pérdida como si acabara de suceder. Así es el duelo. No siempre avisa. No sigue un calendario. Hay días tranquilos y hay días en los que extrañar se convierte en una tormenta. Pero quizá eso también sea una forma de amar. Porque extrañamos precisamente a quienes dejaron huellas profundas. A quienes hicieron nuestra vida más bonita. A quienes nos enseñaron algo. A quienes abrazamos y nunca pensamos que algún día tendríamos que aprender a vivir sin sus abrazos. Por eso hoy miro al cielo y no solamente siento tristeza. También agradezco. Agradezco haberlos conocido. Haberlos amado. Haber compartido parte de mi vida con ellos. Porque aunque hubiera querido tener más tiempo, sé que hubo momentos que jamás cambiaría. Y si pudiera enviar un mensaje hasta donde están, quizá solamente diría: “Te extraño. Muchísimo. Y todavía hay días en los que quisiera contarte tantas cosas.” Les hablaría de todo lo que ha pasado. De cómo hemos cambiado. De las personas que llegaron. De las que se fueron. De las cosas que aprendimos después de su partida. Y seguramente terminaría diciendo: **“No te preocupes por mí. Estoy intentando seguir. Pero nunca voy a dejar de llevarte conmigo.”** Porque hay personas que ya no podemos abrazar, pero seguimos abrazando con la memoria. Ya no podemos escuchar su voz, pero seguimos escuchándola en nuestros recuerdos. Ya no podemos caminar a su lado, pero algunas veces sentimos que todavía nos acompañan. Y quizá sea ahí donde el amor encuentra su manera más misteriosa de permanecer. El cielo guarda lo que nuestros brazos ya no pueden sostener. Y mientras nosotros seguimos aquí, ellos permanecen en ese lugar donde el tiempo no envejece, donde el dolor no existe y donde algún día, si Dios lo permite, volveremos a encontrarnos. Hasta entonces… mira al cielo cuando extrañes. Habla si necesitas hablar. Llora si necesitas llorar. Y recuerda: quien fue amado de verdad nunca desaparece completamente. Porque puede haberse ido de este mundo, pero jamás podrá irse del lugar más profundo donde todavía vive: nuestro corazón.*🤍🕊️🌙 #paratiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii🦋 #fypシ #amor #seguimeparamasvideos💖

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