carlosF1811 :
Tras pensar que por fin lo había conseguido, bajé del monte trayendo en la mano dos tablas escritas por ambos lados. Eran obra del nuevo dios. La nueva guía ética de conducta, extravagante y cómoda, la ecuación precisa para una vida sin errores. Abajo en el campamento, al borde de la ciudad se oían ladridos y danzas. Ajenos sin un reloj atado a la muñeca, nunca habían tenido que enfocar tan de cerca. Parecía tan fácil dejarse llevar. Siempre he preferido obviar la realidad y vivir sin miedo, dentro del nuevo sueño, donde la memoria no castiga, y nunca es propia, sin dolor, sin pasado. Sin saber por qué, dejé caer las dos tabletas de silicio al suelo. El sonido al estrellarse contra las rocas fue seco, casi insignificante en comparación con el estruendo que llegaba a lo lejos. Fragmentos de cristal líquido quedaron esparcidos a mis pies, parpadeando en tonos rojos y azules, como si aún intentaran transmitir el mensaje que acababa de rechazar. A partir de ahora solo hay juego, solo este momento. Por qué intentar domesticar el instinto? Es posible existir de esta manera? El ruido blanco se iba difuminando mientras crecía la intensidad en la mirada y se formaba un nudo en mi garganta
Tenía en frente la vida que siempre quise, la que estoy dispuesto a recordar, ahora solo tengo que hacerla mía
2025-11-06 00:12:52