@pamfalo_n: #CapCut #pamfalon🇯🇲🇯🇲🇯🇲🇯🇲🇯🇲 #pamfalonqedamawi👑🇯🇲🇯🇲🇯🇲🇯🇲 #pamfalon🀄️ #liyricsmusic @Don Pam

PAMFALON
PAMFALON
Open In TikTok:
Region: ET
Tuesday 18 November 2025 10:03:02 GMT
340244
23916
240
1428

Music

Download

Comments

qedamawi46
ቀDAMAዊ :
በደንብ edit argiw bro 🙏
2025-11-18 10:42:34
85
abrsh2500
Abrsh 💀 :
ያ ሃበሸዊ ነሽ ውድ እህት ........👌
2025-12-19 13:50:27
49
user9538178539287
sami :
Pam 👑
2025-11-18 10:17:56
32
jonsol76
jonsol76 :
Zefan nw
2025-12-03 17:13:01
3
sorry05103
🔮hajeየpamወዳጅ🔮 :
Pam is song king of king 👑
2025-11-20 18:23:37
7
aberhame41
aberilo :
የምንታንጸባርቃ
2025-11-18 17:48:20
5
thelifkey
LUPiN💱 :
ከምንጦቃቀምስ ብንጠቃቀም አ🤟🤟🤟
2025-11-18 18:07:38
12
tametame887
Teme Teme :
ስራዬ ቅዱስ ባይሆንም ሀሳቤ ግን ይላል ከበድ
2025-11-20 14:31:29
9
rijal.city.zens
Rijal city zens :
pamfalon king
2025-11-30 07:45:48
3
amanamos14
God every day with me :
pamfalon we love you ❤️❤️
2025-12-10 09:00:30
2
yaredastatike
Yared Astatike :
እኔ ሀሉንም ነዉ ምሰማዉ ብሮ
2026-02-05 23:06:48
2
nafyadworkineh
𝗧𝗛𝗘 𝗡𝗔𝗙𝗬𝗔𝗗 :
Pamf Love Love
2025-11-18 20:21:46
3
yidnk12
💀𝖞𝖎𝖉𝖓𝖊𝖐 💥👿 :
respect fam💥
2025-11-19 07:39:25
2
amex0539
አ m ን🤟🇹🇷 :
2025-11-18 20:33:40
3
itangdavid1997
Itangdavid :
ፓምፋሎን 🙏🙏🙏🙏🙏🇪🇹🇪🇹
2026-01-30 21:38:30
1
bura.x77
bura :
mistrawi🤟🤟🤟🤟
2026-01-24 18:38:31
1
user94731112510910
ኢብቲሳም🧕 :
pam ✌️✌️✌️
2026-01-27 07:50:04
1
bura.x77
bura :
ayzoh🤟🤟🤟
2026-01-24 18:38:40
1
bura.x77
bura :
beka enfata 🤟🤟🤟🤟
2026-01-24 18:38:19
1
promise..43
kalkidan :
amazing songs 🎵 pamfalon 🥰🥰🥰🥰🥰
2025-12-01 01:41:20
3
hamrti7
𝓪𝓵𝓲𝓷𝓪𝓻𝓮 :
Pamfalon nf amte yenurlne 🙏🙏🙏🥰🥰🥰
2025-11-18 20:47:20
3
khabiame21
🅼🅰🅽🆄🅷🅴 :
ማነው ይሄ
2026-02-11 19:15:56
0
kmela.ebrhim
kmela ebrhim :
ስራዬ ቅዱስ ባይሆንም
2025-11-18 17:54:56
2
bsratburger
b burger 🍔 :
pamfalon በጣም ኣድናቂህ ነኝ
2025-11-18 17:44:34
3
action.visual5
Action Visual :
pam rapper 👑
2025-11-18 17:31:00
2
To see more videos from user @pamfalo_n, please go to the Tikwm homepage.

Other Videos

Don Ernesto era un anciano de setenta y ocho años. Sus manos estaban arrugadas por los años de trabajo y su ropa siempre lucía gastada. Había pasado toda su vida sacrificándose por una sola persona: su hijo Daniel. Cuando Daniel era pequeño, Ernesto trabajaba donde podía. Cargaba sacos en el mercado, limpiaba patios, reparaba cercas y hacía cualquier oficio que le permitiera llevar un poco de comida a casa. Muchas noches él se acostaba sin cenar para que su hijo pudiera comer. —Papá, ¿y tú no tienes hambre? —preguntaba el pequeño Daniel. —No, hijo. Ya comí en el trabajo —mentía Ernesto con una sonrisa. En realidad, no había probado bocado en todo el día. Los años pasaron. Ernesto trabajó sin descanso para que Daniel estudiara. Vendió las pocas pertenencias que tenía para pagar libros, uniformes y transporte. —Algún día serás un hombre importante —le decía. —Y cuando lo sea, te cuidaré para siempre, papá —respondía Daniel. Aquellas palabras llenaban de esperanza el corazón del anciano. Finalmente, Daniel terminó sus estudios y consiguió un excelente empleo en una gran empresa. Su vida cambió por completo. Compró una bonita casa, un automóvil y comenzó a ganar mucho dinero. Poco tiempo después conoció a Sofía, una mujer hermosa pero orgullosa y egoísta. Tras algunos meses, se casaron. Al principio, Ernesto estaba feliz. —Mi hijo tiene todo lo que siempre soñó —decía a sus vecinos. Pero pronto comenzó el sufrimiento. Cuando visitaba la casa de Daniel, Sofía lo recibía con mala cara. —Otra vez vino tu padre —susurraba molesta. —Solo quiere saludarnos —respondía Daniel. —Siempre llega con esa ropa vieja. Los vecinos pensarán que somos iguales que él. Ernesto escuchaba aquellas palabras desde lejos, pero fingía no oírlas. Un día llegó a la casa después de caminar varias horas. —Buenas tardes, hijos —saludó con una sonrisa. Sofía observó sus zapatos rotos y frunció el ceño. —¿Qué necesita ahora? —Solo quería verlos. —Pues estamos ocupados. Daniel apareció en la puerta. —Hola, papá. —Hola, hijo. —¿Todo bien? —Sí, sí... todo bien. Pero no estaba bien. Llevaba dos días sin comer. Sofía intervino inmediatamente. —Daniel, tenemos invitados esta noche. No podemos atender visitas. Ernesto bajó la mirada. —No se preocupen. Ya me voy. Y se marchó lentamente. Con el paso del tiempo, las visitas se volvieron menos frecuentes. Cada vez que llegaba, Sofía encontraba una forma de humillarlo. —No toques eso. —No te sientes ahí. —No ensucies el sofá. —¿Por qué no te buscas un lugar donde vivir? Ernesto soportaba todo en silencio porque amaba a su hijo. Mientras tanto, Daniel nunca veía la verdadera actitud de su esposa. Siempre estaba trabajando y solo escuchaba la versión de Sofía. —Tu padre exagera. —Tu padre siempre viene a pedir algo. —Tu padre quiere aprovecharse de nosotros. Poco a poco, aquellas palabras fueron sembrando dudas en su corazón. Los años continuaron pasando. Ernesto se volvió más frágil y más pobre. Ya casi nadie le daba trabajo debido a su edad. Algunas veces iba a buscar a Daniel únicamente para pedir un poco de comida. Una tarde lluviosa, caminaba por una avenida cuando vio a Daniel y Sofía saliendo de un restaurante elegante. Sus ojos se iluminaron. —¡Daniel! El hijo se giró. —Papá. Ernesto se acercó despacio. —Hijo... ¿podrías ayudarme con algo de comida? No he comido desde ayer. Daniel permaneció en silencio. Antes de que pudiera responder, Sofía habló con evidente molestia. —Otra vez lo mismo. —Solo tengo hambre —dijo Ernesto humildemente. —Siempre aparece cuando estamos tranquilos. Daniel miró a su esposa. —Sofía... Ella cruzó los brazos. —Ya estoy cansada. Siempre es igual. Tu padre da demasiados problemas. Ernesto sintió una punzada en el pecho. —No quiero causar molestias. —Entonces deja de venir —respondió ella fríamente. Daniel observó a su padre. Por un instante recordó los sacrificios de su infancia #historias #fyp #seriesenespañol
Don Ernesto era un anciano de setenta y ocho años. Sus manos estaban arrugadas por los años de trabajo y su ropa siempre lucía gastada. Había pasado toda su vida sacrificándose por una sola persona: su hijo Daniel. Cuando Daniel era pequeño, Ernesto trabajaba donde podía. Cargaba sacos en el mercado, limpiaba patios, reparaba cercas y hacía cualquier oficio que le permitiera llevar un poco de comida a casa. Muchas noches él se acostaba sin cenar para que su hijo pudiera comer. —Papá, ¿y tú no tienes hambre? —preguntaba el pequeño Daniel. —No, hijo. Ya comí en el trabajo —mentía Ernesto con una sonrisa. En realidad, no había probado bocado en todo el día. Los años pasaron. Ernesto trabajó sin descanso para que Daniel estudiara. Vendió las pocas pertenencias que tenía para pagar libros, uniformes y transporte. —Algún día serás un hombre importante —le decía. —Y cuando lo sea, te cuidaré para siempre, papá —respondía Daniel. Aquellas palabras llenaban de esperanza el corazón del anciano. Finalmente, Daniel terminó sus estudios y consiguió un excelente empleo en una gran empresa. Su vida cambió por completo. Compró una bonita casa, un automóvil y comenzó a ganar mucho dinero. Poco tiempo después conoció a Sofía, una mujer hermosa pero orgullosa y egoísta. Tras algunos meses, se casaron. Al principio, Ernesto estaba feliz. —Mi hijo tiene todo lo que siempre soñó —decía a sus vecinos. Pero pronto comenzó el sufrimiento. Cuando visitaba la casa de Daniel, Sofía lo recibía con mala cara. —Otra vez vino tu padre —susurraba molesta. —Solo quiere saludarnos —respondía Daniel. —Siempre llega con esa ropa vieja. Los vecinos pensarán que somos iguales que él. Ernesto escuchaba aquellas palabras desde lejos, pero fingía no oírlas. Un día llegó a la casa después de caminar varias horas. —Buenas tardes, hijos —saludó con una sonrisa. Sofía observó sus zapatos rotos y frunció el ceño. —¿Qué necesita ahora? —Solo quería verlos. —Pues estamos ocupados. Daniel apareció en la puerta. —Hola, papá. —Hola, hijo. —¿Todo bien? —Sí, sí... todo bien. Pero no estaba bien. Llevaba dos días sin comer. Sofía intervino inmediatamente. —Daniel, tenemos invitados esta noche. No podemos atender visitas. Ernesto bajó la mirada. —No se preocupen. Ya me voy. Y se marchó lentamente. Con el paso del tiempo, las visitas se volvieron menos frecuentes. Cada vez que llegaba, Sofía encontraba una forma de humillarlo. —No toques eso. —No te sientes ahí. —No ensucies el sofá. —¿Por qué no te buscas un lugar donde vivir? Ernesto soportaba todo en silencio porque amaba a su hijo. Mientras tanto, Daniel nunca veía la verdadera actitud de su esposa. Siempre estaba trabajando y solo escuchaba la versión de Sofía. —Tu padre exagera. —Tu padre siempre viene a pedir algo. —Tu padre quiere aprovecharse de nosotros. Poco a poco, aquellas palabras fueron sembrando dudas en su corazón. Los años continuaron pasando. Ernesto se volvió más frágil y más pobre. Ya casi nadie le daba trabajo debido a su edad. Algunas veces iba a buscar a Daniel únicamente para pedir un poco de comida. Una tarde lluviosa, caminaba por una avenida cuando vio a Daniel y Sofía saliendo de un restaurante elegante. Sus ojos se iluminaron. —¡Daniel! El hijo se giró. —Papá. Ernesto se acercó despacio. —Hijo... ¿podrías ayudarme con algo de comida? No he comido desde ayer. Daniel permaneció en silencio. Antes de que pudiera responder, Sofía habló con evidente molestia. —Otra vez lo mismo. —Solo tengo hambre —dijo Ernesto humildemente. —Siempre aparece cuando estamos tranquilos. Daniel miró a su esposa. —Sofía... Ella cruzó los brazos. —Ya estoy cansada. Siempre es igual. Tu padre da demasiados problemas. Ernesto sintió una punzada en el pecho. —No quiero causar molestias. —Entonces deja de venir —respondió ella fríamente. Daniel observó a su padre. Por un instante recordó los sacrificios de su infancia #historias #fyp #seriesenespañol

About