JuanD. :
@D M J:el niñoAquí tienes una historia corta titulada “El faro en las colinas”:
El faro en las colinas
En lo alto de unas colinas silenciosas, lejos del mar y de cualquier camino, había un faro que nadie entendía. No alumbraba barcos ni marcaba la costa; aun así, cada noche encendía su luz.
La gente del pueblo contaba historias: que era mágico, que señalaba un tesoro oculto, o que dentro vivía un anciano que jamás salía. Pero nadie se atrevía a acercarse.
Una tarde, Sofía, cansada de escuchar rumores, decidió subir. El viento soplaba fuerte y las colinas parecían susurrar. Cuando llegó frente al faro, la puerta se abrió sola. Dentro encontró a un hombre de barba blanca, mirando una enorme máquina llena de engranes y espejos.
—¿Por qué enciende un faro tan lejos del mar? —preguntó ella.
El anciano sonrió.
—Porque no es para barcos —dijo—. Es para las personas que se sienten perdidas.
Le explicó que, cada noche, su luz guiaba a quienes necesitaban esperanza. Algunas personas no sabían por qué, pero al ver el destello a lo lejos, encontraban fuerzas para seguir adelante.
Sofía salió del faro justo cuando la noche caía. Cuando la luz se encendió, entendió lo que el anciano quería decir: no iluminaba un camino… iluminaba el corazón.
Desde entonces, cada vez que alguien en el pueblo se sentía triste, miraba hacia las colinas. Y el faro siempre respondía.Aquí tienes una historia corta titulada “El faro en las colinas”:
El faro en las colinas
En lo alto de unas colinas silenciosas, lejos del mar y de cualquier camino, había un faro que nadie entendía. No alumbraba barcos ni marcaba la costa; aun así, cada noche encendía su luz.
La gente del pueblo contaba historias: que era mágico, que señalaba un tesoro oculto, o que dentro vivía un anciano que jamás salía. Pero nadie se atrevía a acercarse.
Una tarde, Sofía, cansada de escuchar rumores, decidió subir. El viento soplaba fuerte y las colinas parecían susurrar. Cuando llegó frente al faro, la puerta se abrió sola. Dentro encontró a un hombre de barba blanca, mirando una enorme máquina llena de engranes y espejos.
—¿Por qué enciende un faro tan lejos del mar? —preguntó ella.
El anciano sonrió.
—Porque no
2026-01-08 01:46:11