KeX☂ :
A veces siento que mi vida se ha convertido en un espejo empañado: sé que hay algo detrás, sé que hay una versión de mí que podría ser mejor, más valiente, más viva… pero no logro verla con claridad. Después de haber amado y sido abandonado, algo en mi interior se quebró de una forma silenciosa, como una grieta que no hace ruido pero sigue creciendo con cada recuerdo. Aunque aún deseo amar, aunque aún hay una parte de mí que sueña con sentir de nuevo, el miedo se ha vuelto una sombra que me acompaña a todas partes.
No es que no quiera avanzar… Es que la inseguridad me paraliza. Es como si cada paso que debería dar hacia una vida mejor estuviera hecho de vidrio, listo para romperse bajo mi peso. Y entonces no hago nada. O peor aún: decido no intentarlo, como si fallar fuera más doloroso que quedarme quieto. La persona que amo está lejos, demasiado lejos. Y esa distancia se ha convertido en la frontera perfecta para mis miedos: no tengo que arriesgarme si nunca me acerco, no tengo que enfrentar mi vulnerabilidad si mantengo mis sentimientos guardados. Pero al mismo tiempo, esa misma distancia me sofoca. Quisiera decirle lo que siento, pero la idea de abrir mi corazón y que no haya manos que lo sostengan me aterra. La imposibilidad de tocar, de abrazar, de sentir presencia… hace que cada palabra que quiero decir muera antes de llegar a mi boca. Y en medio de todo esto, empiezo a sentirme vacío. Un vacío que no duele, pero pesa. Un vacío que me hace alejarme de las personas que amo, como si mi silencio fuera más seguro que mi presencia. A veces ignoro mensajes, otras veces simplemente desaparezco, no porque no me importen, sino porque siento que no tengo nada valioso que ofrecerles.Incluyendo a la persona de la que estoy enamorado. Me sorprendo alejándome incluso cuando quiero estar cerca. Evito a quienes me quieren porque siento que no merezco ese cariño… o porque temo arruinarlo todo con mis propias inseguridades.Y después me quedo solo, preguntándome por qué sigo haciendo esto, por qué sigo levantando muros que al final solo me encierran. Hay días en los que creo que no vale la pena avanzar. No porque no quiera vivir, sino por el miedo de estar solo
2025-12-06 01:33:03