@llanyfilms: #DEARX — ahjin & ingang scenepack for editors if use give credits, I’d like to see your edits and i really appreciate it! ❤︎ || — #kdrama #fyp #xyzbca #viral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . [ k trauma edit sad Kdrama edit new Kdrama dear x edit scenepack Kdrama clips for editors good quality Daniel caesar album edit audios ]

𝗹𝗮𝗻𝗲𝘆 ✿
𝗹𝗮𝗻𝗲𝘆 ✿
Open In TikTok:
Region: US
Monday 24 November 2025 23:43:22 GMT
158506
7975
31
3435

Music

Download

Comments

reese_mainnn
•reese• :
What is this drama name???
2025-11-27 04:09:35
13
rvxi_40
Naooo :
first ohcii
2025-11-24 23:47:52
1
toxxxin7
Toxxxin :
How I love this✨️❤️
2025-11-25 15:34:26
3
sarait577
♕︎༄ 𝒮𝒶𝓇𝒶𝒾𝓉シ︎✿︎ :
FIRST ONEEE
2025-11-24 23:50:26
2
chisesita_0725
Chisesita 🌈 :
Nooo, no tienen química
2025-12-29 21:59:08
6
mxrle.17109
𝐌𝐱𝐫𝐥𝐞💞 :
NO NOT THE BACKGROUND SOUND
2026-05-02 18:33:28
0
nanaaaaaaaaaaaa1217
Nana 🎀 :
which episode is this in?
2026-01-06 02:15:53
0
funsquadvsp
peyton ⋆˚࿔ :
can you do dustin and steve?
2025-11-25 21:26:39
0
wonstyl
￴￴￴￴ ￴ ￴ :
early
2025-11-24 23:48:30
1
k1ssedprll_
CløüdyHêąrŧ :
можно нарезки из дорамы слеплееный город, очень поможете🙏🙏
2025-12-02 11:12:08
4
sr_thv
Sasa :
onde vc baixa esses vídeos?
2025-12-19 01:26:09
1
.yskdrm
⏜͡ 🍡 ˖  ݂ yᥲs ʾ :
Could you make a scenespark of the main couple having an explosive kiss?
2025-11-25 19:39:17
0
umbanara
phathy!¡ :
izin pake
2026-05-24 01:16:41
0
aylinwqqq
aylnּ ֶָ֢. :
tyy
2025-11-25 17:47:27
0
machaholic707
machaholic707 :
hai kak, izin ambil vidio nya ya..... terima kasihh💞✨
2026-04-13 06:47:05
0
rvxi_40
Naooo :
rises more
2025-11-24 23:48:10
1
rvxi_40
Naooo :
I love your video
2025-11-24 23:48:02
1
arshasetinggibintang
Bulan :
izin pake yaa
2026-05-14 07:30:46
0
jigsams
𝓢 :
Could you do Natalie Scatorccio from yellowjackets?
2025-11-25 18:08:08
0
matty.aep5
matty.aep5 :
Can you please do a scenepack of ha yi-chan from twinkling watermelon?
2025-11-25 06:19:30
4
ha.w.s0
— ’𝘛𝘶 𝘏ِ𝘸𝘢َِ𝘴 . :
@!? هِاذ الفِيد🙇🏻‍♀️🌸
2026-02-16 19:13:38
1
apasajaka2
celashopp :
😂
2025-12-03 05:07:08
0
sf.ioa
𝓢𝐨𝐟𝐢𝐚 ⭒📸 :
😞
2025-12-30 16:03:14
0
To see more videos from user @llanyfilms, please go to the Tikwm homepage.

Other Videos

Construí mi casa en el terreno de mi suegra, falleció mi esposo y ella, quería vender la casa para su hija ¡Llamé una retroescabadora! Cuando conocí a Miguel, éramos dos jóvenes llenos de sueños y sin un peso en el bolsillo. Nos casamos rápido, contra la opinión de muchos, pero el amor nos hacía sentir invencibles. Su madre, Doña Estela, nos ofreció un pedazo de su terreno. —Construyan aquí, hijos —nos dijo aquel día soleado—. Es grande, hay espacio de sobra. Yo no lo necesito todo. Miguel y yo nos miramos con los ojos brillantes. Era nuestra oportunidad. Comenzamos a ahorrar cada centavo. Él trabajaba en la construcción desde el amanecer hasta el anochecer, y yo limpiaba casas, hacía costuras, lo que fuera necesario. Los fines de semana, juntos, levantábamos nuestra casa ladrillo por ladrillo. Recuerdo sus manos ásperas mezclando el cemento, su sonrisa cansada pero feliz al final de cada jornada. —Va a ser hermosa, mi amor —me decía, besando mi frente—. Vas a ver, aquí vamos a criar a nuestros hijos. Tardamos tres años. Tres años de sacrificios, de comer lo mínimo para comprar materiales, de noches sin dormir haciendo cuentas. Pero lo logramos. Pusimos un techo de chapa de primera calidad que nos costó una fortuna, ventanas de aluminio, un baño completo con azulejos que elegí uno por uno. Miguel hasta construyó una pileta pequeña en el patio. —Para que nuestros niños se refresquen en verano —decía orgulloso. La casa no era una mansión, pero era nuestra. Cada rincón tenía nuestra huella, nuestro sudor, nuestro amor. Doña Estela venía seguido a visitarnos. Tomábamos mate en el patio, y ella siempre me decía lo contenta que estaba de vernos tan bien. Su otra hija, Patricia, vivía en la ciudad y casi nunca venía. Cuando aparecía, miraba nuestra casa con una expresión que nunca supe descifrar. Algo entre desprecio y envidia. —Qué linda te quedó la casa, hermanito —le decía a Miguel con una sonrisa que no le llegaba a los ojos. Entonces llegó aquel martes maldito de agosto. Miguel salió temprano al trabajo como siempre. Me dio un beso largo en la puerta. —Nos vemos a la noche, mi vida. Te amo. Fueron sus últimas palabras para mí. El accidente en la obra fue instantáneo, me dijeron. Una viga mal asegurada. No sufrió. Pero yo sí. Dios, cómo sufrí. Me sumergí en un mar de dolor tan profundo que había días en que olvidaba respirar. Y encima, dos semanas después de enterrarlo, descubrí que estaba embarazada. Cuatro meses. Una niña. Nuestro sueño hecho realidad, pero Miguel no estaba para vivirlo conmigo. Doña Estela venía todos los días al principio. Me traía comida, me abrazaba mientras yo lloraba. Pensé que al menos tenía su apoyo. Pero un mes después del funeral, todo cambió. Era un domingo por la tarde. Estaba sentada en el living, acariciando mi vientre que apenas comenzaba a notarse, cuando escuché la camioneta de Doña Estela. Venía con Patricia. Entraron sin golpear. Patricia tenía esa mirada fría que siempre me intimidó, y Doña Estela evitaba mis ojos. —Necesitamos hablar —dijo mi suegra, sentándose en el sillón que Miguel había tapizado con sus propias manos. —¿Qué pasa? —pregunté, sintiendo un nudo en el estómago. —Mira, hijita... —comenzó, y el diminutivo sonó falso, calculado—. Patricia está pasando por una situación difícil. Su matrimonio terminó y necesita un lugar donde vivir. —Oh, lo siento mucho —respondí sinceramente—. Si necesita quedarse unos días aquí... —No —me interrumpió Patricia con voz dura—. Necesito la casa. Esta casa. El mundo se detuvo. —¿Cómo? —apenas pude susurrar. —El terreno es mío, querida —dijo Doña Estela, ahora sin el tono maternal—. Siempre fue mío. Ustedes construyeron aquí, sí, pero la tierra es mía. Y ahora que Miguel ya no está... bueno, Patricia es mi hija y te necesita. —Pero nosotros construimos esto —mi voz temblaba—. Cada peso, cada ladrillo... ¡Miguel se mató trabajando para esta casa! ¿Continuamos?
Construí mi casa en el terreno de mi suegra, falleció mi esposo y ella, quería vender la casa para su hija ¡Llamé una retroescabadora! Cuando conocí a Miguel, éramos dos jóvenes llenos de sueños y sin un peso en el bolsillo. Nos casamos rápido, contra la opinión de muchos, pero el amor nos hacía sentir invencibles. Su madre, Doña Estela, nos ofreció un pedazo de su terreno. —Construyan aquí, hijos —nos dijo aquel día soleado—. Es grande, hay espacio de sobra. Yo no lo necesito todo. Miguel y yo nos miramos con los ojos brillantes. Era nuestra oportunidad. Comenzamos a ahorrar cada centavo. Él trabajaba en la construcción desde el amanecer hasta el anochecer, y yo limpiaba casas, hacía costuras, lo que fuera necesario. Los fines de semana, juntos, levantábamos nuestra casa ladrillo por ladrillo. Recuerdo sus manos ásperas mezclando el cemento, su sonrisa cansada pero feliz al final de cada jornada. —Va a ser hermosa, mi amor —me decía, besando mi frente—. Vas a ver, aquí vamos a criar a nuestros hijos. Tardamos tres años. Tres años de sacrificios, de comer lo mínimo para comprar materiales, de noches sin dormir haciendo cuentas. Pero lo logramos. Pusimos un techo de chapa de primera calidad que nos costó una fortuna, ventanas de aluminio, un baño completo con azulejos que elegí uno por uno. Miguel hasta construyó una pileta pequeña en el patio. —Para que nuestros niños se refresquen en verano —decía orgulloso. La casa no era una mansión, pero era nuestra. Cada rincón tenía nuestra huella, nuestro sudor, nuestro amor. Doña Estela venía seguido a visitarnos. Tomábamos mate en el patio, y ella siempre me decía lo contenta que estaba de vernos tan bien. Su otra hija, Patricia, vivía en la ciudad y casi nunca venía. Cuando aparecía, miraba nuestra casa con una expresión que nunca supe descifrar. Algo entre desprecio y envidia. —Qué linda te quedó la casa, hermanito —le decía a Miguel con una sonrisa que no le llegaba a los ojos. Entonces llegó aquel martes maldito de agosto. Miguel salió temprano al trabajo como siempre. Me dio un beso largo en la puerta. —Nos vemos a la noche, mi vida. Te amo. Fueron sus últimas palabras para mí. El accidente en la obra fue instantáneo, me dijeron. Una viga mal asegurada. No sufrió. Pero yo sí. Dios, cómo sufrí. Me sumergí en un mar de dolor tan profundo que había días en que olvidaba respirar. Y encima, dos semanas después de enterrarlo, descubrí que estaba embarazada. Cuatro meses. Una niña. Nuestro sueño hecho realidad, pero Miguel no estaba para vivirlo conmigo. Doña Estela venía todos los días al principio. Me traía comida, me abrazaba mientras yo lloraba. Pensé que al menos tenía su apoyo. Pero un mes después del funeral, todo cambió. Era un domingo por la tarde. Estaba sentada en el living, acariciando mi vientre que apenas comenzaba a notarse, cuando escuché la camioneta de Doña Estela. Venía con Patricia. Entraron sin golpear. Patricia tenía esa mirada fría que siempre me intimidó, y Doña Estela evitaba mis ojos. —Necesitamos hablar —dijo mi suegra, sentándose en el sillón que Miguel había tapizado con sus propias manos. —¿Qué pasa? —pregunté, sintiendo un nudo en el estómago. —Mira, hijita... —comenzó, y el diminutivo sonó falso, calculado—. Patricia está pasando por una situación difícil. Su matrimonio terminó y necesita un lugar donde vivir. —Oh, lo siento mucho —respondí sinceramente—. Si necesita quedarse unos días aquí... —No —me interrumpió Patricia con voz dura—. Necesito la casa. Esta casa. El mundo se detuvo. —¿Cómo? —apenas pude susurrar. —El terreno es mío, querida —dijo Doña Estela, ahora sin el tono maternal—. Siempre fue mío. Ustedes construyeron aquí, sí, pero la tierra es mía. Y ahora que Miguel ya no está... bueno, Patricia es mi hija y te necesita. —Pero nosotros construimos esto —mi voz temblaba—. Cada peso, cada ladrillo... ¡Miguel se mató trabajando para esta casa! ¿Continuamos?

About