S.D.C_777 :
Dios “creó a Satanás para tener a quién culpar” suena profundo, hasta que lo analizas. Porque esa teoría no revela un problema en Dios, sino en nosotros, necesitamos imaginar a un Dios manipulador para no admitir que el mal nació de una libertad real. Es más fácil culpar al guionista que aceptar que hubo una criatura que eligió romper el guion. Si la rebelión de Lucifer estuviera programada, entonces el mal no sería un accidente, sería una estafa divina. Pero aquí viene lo incómodo, si Dios necesitara inventar un villano para justificar el dolor humano, entonces no sería Dios; sería inseguro, limitado y dependiente de su propia narrativa. Y afirmarlo así, con tanta seguridad, exige creer en un Dios más pequeño que nosotros. Lo verdaderamente perturbador no es imaginar a un satanás sin libertad, sino aceptar que la tuvo. Porque si Lucifer cayó por elección, entonces la responsabilidad del mal no puede colocarse sobre un plan secreto, sino sobre una voluntad creada que decidió corromperse aun estando frente al bien absoluto. Eso destruye la comodidad del determinismo y nos obliga a mirar la libertad (la suya y la nuestra) sin anestesia. El mal no necesita ser escrito para existir; necesita una sola cosa, que alguien lo prefiera. Y eso revela la paradoja más dura, un Dios que permite la libertad, incluso sabiendo el riesgo, no es un titiritero cruel, es alguien que ama lo suficiente como para no programar ni siquiera al primero que lo traicionó. Lo que incomoda no es que Dios pueda crear un enemigo, lo que incomoda es que alguno de sus seres haya decidido convertirse en uno.
2025-12-07 17:16:32