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Chuyên gia dinh dưỡng thú cưng
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Odio que nos traten como si no supiéramos leer, porque eso es exactamente lo que hicieron. El 9 de septiembre presentaron un proyecto de ley de casi 300 páginas y lo llamaron “Reforma al mercado de capitales y financiamiento de la casa propia”. Y lo salieron a presentar como un proyecto que, entre otras cosas, busca ayudarnos con el sueño de la casa propia: un fondo del Estado para comprar créditos hipotecarios, una bonificación para juntar el pie, tasas de interés más bajas. Y ojo: eso es verdad. Todo eso efectivamente está en el proyecto. ¿Quién puede estar en contra de que la gente llegue a tener su primera vivienda? Nadie. Si es el sueño de muchísimos chilenos. Pero son 30 medidas repartidas en cuatro ejes y hay uno que se llama “actualización de normas de mercado”. Ese es el eje aburrido. El que nadie lee. Del que casi nadie está hablando. Y ahí dentro está el artículo 11, que introduce nuevas modificaciones a la Ley 20.009. La ley de fraude bancario. La que yo utilizo todos los días para representar a personas que buscan recuperar su plata después de haber sido víctimas de estafas. Y, desde mi análisis, estos cambios perjudican la posición de las víctimas frente a los bancos. Hay algo especialmente interesante. En 2024 ya se reformó esta misma ley y durante esa discusión la industria financiera planteó modificaciones en esta materia. Ahora, dos años después, volvemos a encontrarnos con cambios a la Ley 20.009 dentro de un proyecto muchísimo más amplio sobre mercado de capitales y financiamiento de la vivienda. Y mientras se argumenta un aumento de los fraudes bancarios, para mí la pregunta es otra: ¿por qué la respuesta tiene que ser reducir la protección de las víctimas y no exigir mejores estándares de prevención, autenticación y ciberseguridad? Porque los bancos también tienen obligaciones y herramientas para prevenir y frenar este tipo de fraude. ¿Y cómo pretenden hacer esta modificación? No escribieron un artículo nuevo diciendo expresamente que las víctimas tendrán menos protección. Fueron directamente a distintos artículos y eliminaron una palabra. Una. Donde dice “culpa grave”, quieren que diga solamente “culpa”. Y esa palabra cambia muchísimo. Porque el estándar que hoy se discute para atribuir responsabilidad al cliente dejaría de estar limitado a la “culpa grave” y pasaría a hablar simplemente de “culpa”. Desde mi perspectiva, eso amplía considerablemente el espacio para que conductas mucho menos graves del cliente puedan ser utilizadas en juicio para intentar atribuirle responsabilidad. Ese es uno de los puntos del proyecto que más me preocupa: el riesgo de trasladar una mayor parte de las consecuencias del fraude desde la institución financiera hacia el cliente. Y esto todavía está en tramitación. Todavía no es ley. Eso significa que todavía se puede discutir, modificar y corregir. Voy a hacer varios videos explicando cada una de las cosas que encontré, cómo podrían afectarnos y también un capítulo completo sobre las cosas buenas que contiene este proyecto de ley. Pero ¿saben qué me encantaría? Poder ir a decir todo esto donde corresponde: donde se está tramitando. Mientras tanto, compartámoslo. Porque si hay algo que permite que una modificación técnica pase sin mayor discusión pública es que nadie la esté mirando. Así que seremos nosotros, amigos y toda esta comunidad quienes estaremos haciendo seguimiento a esta tramitación.
Odio que nos traten como si no supiéramos leer, porque eso es exactamente lo que hicieron. El 9 de septiembre presentaron un proyecto de ley de casi 300 páginas y lo llamaron “Reforma al mercado de capitales y financiamiento de la casa propia”. Y lo salieron a presentar como un proyecto que, entre otras cosas, busca ayudarnos con el sueño de la casa propia: un fondo del Estado para comprar créditos hipotecarios, una bonificación para juntar el pie, tasas de interés más bajas. Y ojo: eso es verdad. Todo eso efectivamente está en el proyecto. ¿Quién puede estar en contra de que la gente llegue a tener su primera vivienda? Nadie. Si es el sueño de muchísimos chilenos. Pero son 30 medidas repartidas en cuatro ejes y hay uno que se llama “actualización de normas de mercado”. Ese es el eje aburrido. El que nadie lee. Del que casi nadie está hablando. Y ahí dentro está el artículo 11, que introduce nuevas modificaciones a la Ley 20.009. La ley de fraude bancario. La que yo utilizo todos los días para representar a personas que buscan recuperar su plata después de haber sido víctimas de estafas. Y, desde mi análisis, estos cambios perjudican la posición de las víctimas frente a los bancos. Hay algo especialmente interesante. En 2024 ya se reformó esta misma ley y durante esa discusión la industria financiera planteó modificaciones en esta materia. Ahora, dos años después, volvemos a encontrarnos con cambios a la Ley 20.009 dentro de un proyecto muchísimo más amplio sobre mercado de capitales y financiamiento de la vivienda. Y mientras se argumenta un aumento de los fraudes bancarios, para mí la pregunta es otra: ¿por qué la respuesta tiene que ser reducir la protección de las víctimas y no exigir mejores estándares de prevención, autenticación y ciberseguridad? Porque los bancos también tienen obligaciones y herramientas para prevenir y frenar este tipo de fraude. ¿Y cómo pretenden hacer esta modificación? No escribieron un artículo nuevo diciendo expresamente que las víctimas tendrán menos protección. Fueron directamente a distintos artículos y eliminaron una palabra. Una. Donde dice “culpa grave”, quieren que diga solamente “culpa”. Y esa palabra cambia muchísimo. Porque el estándar que hoy se discute para atribuir responsabilidad al cliente dejaría de estar limitado a la “culpa grave” y pasaría a hablar simplemente de “culpa”. Desde mi perspectiva, eso amplía considerablemente el espacio para que conductas mucho menos graves del cliente puedan ser utilizadas en juicio para intentar atribuirle responsabilidad. Ese es uno de los puntos del proyecto que más me preocupa: el riesgo de trasladar una mayor parte de las consecuencias del fraude desde la institución financiera hacia el cliente. Y esto todavía está en tramitación. Todavía no es ley. Eso significa que todavía se puede discutir, modificar y corregir. Voy a hacer varios videos explicando cada una de las cosas que encontré, cómo podrían afectarnos y también un capítulo completo sobre las cosas buenas que contiene este proyecto de ley. Pero ¿saben qué me encantaría? Poder ir a decir todo esto donde corresponde: donde se está tramitando. Mientras tanto, compartámoslo. Porque si hay algo que permite que una modificación técnica pase sin mayor discusión pública es que nadie la esté mirando. Así que seremos nosotros, amigos y toda esta comunidad quienes estaremos haciendo seguimiento a esta tramitación.

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