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No recuerdo haber nacido, pero recuerdo su llamado; me levanté del polvo obedeciendo un nombre que no era el mío y, al girar, la vi sonreír no con la boca sino con los ojos llenos de lágrimas, y entendí que aquello no era una orden sino una despedida; el cielo se tensó y las flechas aprendieron mi camino antes que yo, ella no gritó porque no hacía falta, el primer impacto llegó como llega la verdad, sin dolor ni rabia, solo peso, y aun así avancé no por valentía sino porque fui hecho para perderme, cada paso fue un resto de promesa, cada hueso una decisión ajena que acepté como propia, cuando alcancé al enemigo no lo odié, lo cumplí, y cuando la magia me soltó y el mundo dejó de sostenerme un instante pensé en su sonrisa: no fui salvado, no fui llorado, pero fui elegido, y eso fue... eso suficiente.
2026-01-13 22:11:17