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CAMILLEE
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Thursday 08 January 2026 03:21:13 GMT
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El sol apenas comenzaba a teñir de dorado los campos cuando Winter ya llevaba más de una hora despierta. A las cinco de la mañana se había puesto sus botas y salido al establo.  Las gallinas reclamaban su desayuno y las cabras parecían discutir sobre quién recibiría primero el alimento. —Buenos días, señoritas— murmuró a las gallinas— Sí, ya sé que tienen hambre. No empujen. Una gallina se lanzó sobre el alimento. —Hey! Dije que no empujen. Una pequeña figura apareció detrás de ella. —Mamá. Winter se giró. Yoji, con doce años y el cabello desordenado, sostenía otra cubeta. —Te dije que no tenías que levantarte tan temprano. —Quiero ayudarte. —Bien cariño. Entonces ven. Unos minutos después, Yuno apareció bostezando. —¿Por qué nací en una familia donde todos se levantan a las cinco? —Porque tienes mala suerte —respondió Yoji. —Gracias, hermana. Winter soltó una carcajada. Aquella escena era completamente normal para ellas. Los mellizos tenían doce años, pero conocían la granja tan bien como su madre.  A pesar de estudiar y tener sus obligaciones, encontraban tiempo para ayudar a Winter.  Les encantaba ensuciarse las manos y presumir de todo lo que sabían hacer. Mientras tanto, dentro de la casa, Karina dormía unos minutos más con Minjae acurrucada junto a ella.  A diferencia de Winter, sus mañanas comenzaban un poco después, pero no eran menos ocupadas. Cuando despertó, llevó a la pequeña a la cocina y comenzó a preparar el desayuno. Pan casero, huevos, fruta y leche. Minjae estaba sentada en su silla, observándola. —¿Quieres ayudarme? La pequeña golpeó la mesa con sus manos. —Eso significa que sí. Karina sonrió. Nunca habría imaginado que aquellas palabras llegarían a describir su vida. Pan casero.  Huertos.  Animales.  Niños con las rodillas llenas de tierra. Ella había crecido en un mundo completamente distinto. Su familia era una de las más reconocidas entre los abogados de la ciudad.  Había vivido en una casa enorme, con habitaciones que apenas utilizaba, cenas elegantes, viajes, ropa costosa y personas encargadas de hacer prácticamente todo por ella. Sus padres habían esperado que siguiera un camino parecido al suyo. Una carrera prestigiosa. Un matrimonio conveniente. Una vida cómoda. Pero entonces, durante un viaje universitario, Karina conoció a Winter. Y Winter le enseñó algo que nadie de su familia había conseguido enseñarle. Que una vida sencilla no significaba una vida sin nada. Significaba tener tiempo para mirar un amanecer. Escuchar la lluvia sobre el tejado. Sentir el olor de la tierra después de una tormenta. Comer pan recién horneado. Mirar las estrellas desde un porche. Y volver a casa sabiendo que las personas que amabas estaban esperándote. Karina se enamoró de todo aquello. Y, sobre todo, se enamoró de Winter. Aun cuando sus padres no lo aceptaban. —¿De verdad vas a dejarlo todo por una vida así? —le había preguntado su madre años atrás. —No estoy dejando mi vida —respondió Karina— Estoy escogiendo la que quiero. Su padre tampoco lo comprendía. No entendía por qué su hija, que podía tener cualquier cosa, quería una pequeña granja lejos de la ciudad. No entendía a Winter. No entendía que Karina quisiera convertirse en esposa, madre y ama de casa. Durante mucho tiempo intentaron convencerla de que estaba desperdiciando su futuro. Pero Karina nunca cambió de opinión. Porque cuando miraba a Winter trabajar bajo el sol, cuando veía cómo cuidaba de los animales y enseñaba a Yoji y Yuno a trabajar la tierra, comprendía que aquello no era una vida menor. Era su hogar. —¡Mamá! La voz de Sunoo la sacó de sus pensamientos. El pequeño entró corriendo a la cocina. —Tengo hambre. Karina rió. —Buenos días para ti también. —Buenos días. Tengo hambre. —Eso ya lo entendí. Sunoo se sentó junto a Minjae. —¿Cuándo vuelve mamá Winter? —Después de terminar con los animales y los cultivos. —¿Mucho? —Unas horas. Sunoo suspiró dramáticamente. —Trabaja demasiado. Karina dejó el desayuno sobre la mesa. —Le gusta. —¿Y a ti mami? Karina miró por la ventana. __ Continua en comentarios. #karina #winrina #winter #fyp #wlw
El sol apenas comenzaba a teñir de dorado los campos cuando Winter ya llevaba más de una hora despierta. A las cinco de la mañana se había puesto sus botas y salido al establo. Las gallinas reclamaban su desayuno y las cabras parecían discutir sobre quién recibiría primero el alimento. —Buenos días, señoritas— murmuró a las gallinas— Sí, ya sé que tienen hambre. No empujen. Una gallina se lanzó sobre el alimento. —Hey! Dije que no empujen. Una pequeña figura apareció detrás de ella. —Mamá. Winter se giró. Yoji, con doce años y el cabello desordenado, sostenía otra cubeta. —Te dije que no tenías que levantarte tan temprano. —Quiero ayudarte. —Bien cariño. Entonces ven. Unos minutos después, Yuno apareció bostezando. —¿Por qué nací en una familia donde todos se levantan a las cinco? —Porque tienes mala suerte —respondió Yoji. —Gracias, hermana. Winter soltó una carcajada. Aquella escena era completamente normal para ellas. Los mellizos tenían doce años, pero conocían la granja tan bien como su madre. A pesar de estudiar y tener sus obligaciones, encontraban tiempo para ayudar a Winter. Les encantaba ensuciarse las manos y presumir de todo lo que sabían hacer. Mientras tanto, dentro de la casa, Karina dormía unos minutos más con Minjae acurrucada junto a ella. A diferencia de Winter, sus mañanas comenzaban un poco después, pero no eran menos ocupadas. Cuando despertó, llevó a la pequeña a la cocina y comenzó a preparar el desayuno. Pan casero, huevos, fruta y leche. Minjae estaba sentada en su silla, observándola. —¿Quieres ayudarme? La pequeña golpeó la mesa con sus manos. —Eso significa que sí. Karina sonrió. Nunca habría imaginado que aquellas palabras llegarían a describir su vida. Pan casero. Huertos. Animales. Niños con las rodillas llenas de tierra. Ella había crecido en un mundo completamente distinto. Su familia era una de las más reconocidas entre los abogados de la ciudad. Había vivido en una casa enorme, con habitaciones que apenas utilizaba, cenas elegantes, viajes, ropa costosa y personas encargadas de hacer prácticamente todo por ella. Sus padres habían esperado que siguiera un camino parecido al suyo. Una carrera prestigiosa. Un matrimonio conveniente. Una vida cómoda. Pero entonces, durante un viaje universitario, Karina conoció a Winter. Y Winter le enseñó algo que nadie de su familia había conseguido enseñarle. Que una vida sencilla no significaba una vida sin nada. Significaba tener tiempo para mirar un amanecer. Escuchar la lluvia sobre el tejado. Sentir el olor de la tierra después de una tormenta. Comer pan recién horneado. Mirar las estrellas desde un porche. Y volver a casa sabiendo que las personas que amabas estaban esperándote. Karina se enamoró de todo aquello. Y, sobre todo, se enamoró de Winter. Aun cuando sus padres no lo aceptaban. —¿De verdad vas a dejarlo todo por una vida así? —le había preguntado su madre años atrás. —No estoy dejando mi vida —respondió Karina— Estoy escogiendo la que quiero. Su padre tampoco lo comprendía. No entendía por qué su hija, que podía tener cualquier cosa, quería una pequeña granja lejos de la ciudad. No entendía a Winter. No entendía que Karina quisiera convertirse en esposa, madre y ama de casa. Durante mucho tiempo intentaron convencerla de que estaba desperdiciando su futuro. Pero Karina nunca cambió de opinión. Porque cuando miraba a Winter trabajar bajo el sol, cuando veía cómo cuidaba de los animales y enseñaba a Yoji y Yuno a trabajar la tierra, comprendía que aquello no era una vida menor. Era su hogar. —¡Mamá! La voz de Sunoo la sacó de sus pensamientos. El pequeño entró corriendo a la cocina. —Tengo hambre. Karina rió. —Buenos días para ti también. —Buenos días. Tengo hambre. —Eso ya lo entendí. Sunoo se sentó junto a Minjae. —¿Cuándo vuelve mamá Winter? —Después de terminar con los animales y los cultivos. —¿Mucho? —Unas horas. Sunoo suspiró dramáticamente. —Trabaja demasiado. Karina dejó el desayuno sobre la mesa. —Le gusta. —¿Y a ti mami? Karina miró por la ventana. __ Continua en comentarios. #karina #winrina #winter #fyp #wlw

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