Thiago._priv :
Ellos eran mi grupo más “unido”, los que yo llamaba familia, mi lugar seguro. Hasta que un día descubrí que hablaban mal de mí en grupos aparte, que me excluían, que hacían “chistes” disfrazados de humillación y me hacían sentir pequeño justo cuando más los necesitaba.
Siempre estuve para ellos. Cuando los terminaban o les eran infieles y no sabían qué hacer. Cuando se perdían en adicciones y me quedaba cuidándolos para que no les pasara nada. Cuando caían y yo lloraba en silencio, con ese miedo insoportable de que algo peor pudiera sucederles. Cuando se sentían sin rumbo, cuando querían rendirse, cuando necesitaban un consejo o simplemente alguien que escuchara su soledad.
Cuando necesitaban más… yo les di incluso lo que no tenía.
Y aun así, me llamaron “metiche”, el que se metía donde no debía. Nunca entendieron que no era intromisión, era preocupación; que me aterraba verlos destruirse y no poder hacer nada para salvarlos.
Yo siempre estuve ahí. Pero al final solo fui un apoyo conveniente, no alguien verdaderamente valorado. Y no se los reclamé, porque lo que les ofrecí fue el cariño más sincero que podía dar como amigo. Nunca podría odiarlos, porque fueron parte de mi historia, y odiarlos sería odiar una parte de mí.
Pero sí deseo que algún día entiendan el peso de lo que hicieron. Que la vida les enseñe, como a todos nos enseña, que las heridas que se provocan también regresan convertidas en lecciones.
2026-02-28 21:58:54