Hamburguezado antigordofobico :
Michael Moore, en uno de sus primeros libros, antes de que existiera esta frase, decía que desde niños nos vendían el cuento de “La locomotora que lo logró”, junto con el llamado “Sueño Americano”.
La idea es potente. Ese relato infantil —que básicamente transmite “si quieres, puedes”— parece inocente, pero moldea mentalidades desde muy temprano. Nos enseña que el éxito depende casi exclusivamente del esfuerzo individual. Si lo logras, es mérito tuyo. Si no lo logras, es culpa tuya.
El problema no es fomentar la perseverancia. El problema es cuando se ocultan las condiciones reales: desigualdad, clase social, salud, contexto familiar, oportunidades. El “Sueño Americano” promete movilidad ilimitada, pero no todos parten desde la misma estación ni con el mismo combustible.
Ese tipo de narrativa puede convertirse en una herramienta de presión constante: rendir más, producir más, superarse siempre. Y cuando alguien no encaja o no alcanza ese ideal, se lo juzga como fracasado, perezoso o incapaz.
Conviene hacer una distinción madura: el esfuerzo importa, sí. Pero también importan las estructuras. La responsabilidad individual existe, pero no es absoluta.
Si querés, podemos profundizar en cómo ese relato influye en temas como la gordofobia, la meritocracia o la cultura del rendimiento. Ahí hay conexiones muy interesantes.
2026-02-12 11:33:18