Kal’el x7 :
Desde que era muy pequeño aprendí lo que era crecer sin la presencia de un padre. Mientras otros niños tenían a alguien que los cuidaba, los apoyaba y los guiaba, yo solo tenía preguntas y un vacío que nunca se llenó. Mi papá me abandonó cuando más lo necesitaba, cuando era solo un niño que buscaba cariño, protección y amor. En lugar de eso, recibí silencio, ausencia y un dolor que me ha acompañado toda la vida.
Lo más triste no fue solo que se fuera, sino que un día me dijera que no me quería. Escuchar eso de la persona que se supone que debe amarte sin condiciones es algo que duele en lo más profundo del corazón. Es una herida que no se ve, pero que pesa todos los días. A veces me pregunto qué hice mal, por qué no fui suficiente, por qué no merecí su amor. Aunque sé que no fue mi culpa, ese pensamiento sigue rondando mi mente.
He tenido que ser fuerte desde muy temprano, aprender a seguir adelante con esa tristeza guardada por dentro, sonreír aunque por dentro me esté rompiendo. Hay días en los que el recuerdo duele más, en los que la ausencia se siente más pesada y el corazón se cansa de aguantar. Solo quería un papá que estuviera ahí, que me apoyara, que creyera en mí, pero en vez de eso me quedé con un silencio que todavía duele.
Aun así, sigo intentando ser mejor, salir adelante y no dejar que ese abandono me defina. Pero la verdad es que esa herida siempre estará ahí, recordándome lo que perdí sin siquiera tener la oportunidad de vivirlo.
2026-02-18 09:30:07