DAIRO JAVIER MONTERO SOLARTE :
No haber ido aún a la universidad no es un atraso ni un fracaso. Al contrario, tomar la decisión de ingresar al Ejército de Colombia es optar por una formación más grande que cualquier aula: una escuela de carácter, disciplina y valentía.
El Ejército no solo prepara profesionales, forma hombres íntegros, heroicos y capaces de enfrentar cualquier circunstancia con valor, temple y soluciones reales.
Aquí se aprende a decidir bajo presión, a liderar, a proteger y a servir, virtudes que no se enseñan en libros, sino en la experiencia, el sacrificio y el compromiso diario.
A esta institución no entra cualquiera. Entran pocos, una minoría selecta, hombres con la mentalidad firme y el corazón dispuesto a darlo todo por el país.
Muchos no se atreven, no por falta de capacidad, sino por miedo o por no estar preparados mentalmente para asumir el reto y la responsabilidad que implica portar el uniforme.
El Ejército de Colombia es donde se forjan los hombres que le dan tranquilidad a cada rincón del país. Es una vocación de servicio, honor y entrega, una decisión que define carácter y deja huella. No todos están hechos para este camino, y precisamente por eso, quienes lo eligen marcan la diferencia.
Saludos desde Florencia Caquetá
2026-02-09 03:06:29