Mona :
que les esto... Álvaro Uribe Vélez tiene 73 años y sigue metido en la política como si el país fuera suyo. No descansa, no se retira, no se calla. Mientras otros expresidentes se fueron a sus casas, a sus fincas o a dar conferencias por el mundo, Uribe sigue gritando. No por amor a Colombia. Porque no puede irse. Uribe no puede dejar de hacer política porque dejarla sería enfrentar la justicia sin escudos.
Uribe no tiene un legado. Tiene 276 procesos y denuncias. No son cuentos ni persecución. Son hechos reales. Las chuzadas del DAS, Agro Ingreso Seguro, el reparto de notarías como pago político y la presión descarada al Congreso para lograr una reelección a la fuerza. Todo eso pasó. Todo eso está documentado. Nada de eso se borra con discursos ni con victimismo.
La MOE lo ha dicho con claridad. Las denuncias salpican presidentes, magistrados, fiscales y altas cortes. Eso no es una coincidencia. Es la huella de un poder abusivo que se metió en todo, que tocó todo y que dejó al Estado contaminado.
Uribe no puede dejar de hacer política porque necesita el ruido para esconder los procesos. El grito le sirve. La pelea le sirve. La división del país le sirve. Mientras haya caos, los expedientes se frenan. Mientras haya miedo, la justicia titubea.
Los casos más graves siguen ahí y pesan. Falsos testigos contra Iván Cepeda, las masacres de El Aro y La Granja, el asesinato de Jesús María Valle, el DAS convertido en una máquina de espionaje ilegal contra jueces, periodistas y opositores. Once de las personas más cercanas a Uribe han sido condenadas o están investigadas. Eso no es mala suerte. Eso es responsabilidad política directa.
Uribe no puede dejar de hacer política porque sabe que el silencio lo acerca al banquillo. Ya lo vivió cuando hubo una condena inicial de 12 años de prisión. Aunque después fue absuelto en segunda instancia, el mensaje quedó claro. No es intocable. Y desde entonces no ha parado de atacar, señalar y presionar.
Por eso sigue ahí. Por eso insulta, presiona y acusa. Porque para Uribe la política no es servicio público. Es defensa personal. Es una coraza. Es una forma de intimidar a la justicia desde la tribuna.
2026-02-21 12:15:01