@sxhy19: ♥️#H #دعاء #بدون_موسيقى #halallove #fyp

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Tuesday 24 February 2026 18:01:07 GMT
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Comments

useif_salim
𝐘𝐨𝐮𝐬𝐬𝐞𝐟 𝐒𝐚𝐋𝐞𝐦 :
برسله لها بالمستقبل إن شاء الله
2026-03-09 11:43:41
35
rr.ar.7
ع :
دعواليي اخذذ R🤍😆
2026-03-14 12:42:26
3
.charlotte672
☮▁▂▃▄☾ ♕ابو وليد♛ ☽▄▃▂▁☮ :
مــ⃪𔘓𓆩❤‍🩹𓆪* *ﮩـﮩﮩ٨ـ💔ﮩ٨ـﮩﮩ٨ـ* *▶︎ •၊၊||၊|။|||||။၊|• 0:17*
2026-03-12 01:56:50
2
hop_rr3
{قَد جَعَلها رَبِي حَقًا} :
ادعولي يكون من نصيبي حلالاً طيباً صالحاً جابراً لقلبي لأني واللّٰه اريده في الحلال ولا اقوى على بعده لعل أحدكم اقرب إلى اللّٰه مني ويستجيب🤎.A.R.
2026-03-09 23:47:20
3
_doode0
﮼دعاء❣️﮼ :
2026-03-09 20:18:04
6
hawaalsadeeg
٢/٢٩. :
احفظ فديو لي مستقبل زوجي مستقبلًا مشتقتلك 😔
2026-03-09 04:37:31
4
aryam.7l
Aryam Al-anezi❣️ :
الله🥺
2026-03-09 16:05:14
1
h7e49
رنيم 🦢 :
الله الله 🪻
2026-02-25 18:27:25
2
1adhas
أف🎀نان :
ممكن اخده لصفحتي🥺🥺🥺🥺
2026-03-09 15:45:29
2
kemoa7med5
"KEMO.🐺,ِ٥١٥" :
فيها خير 🚶🏻❤️‍🩹
2026-03-09 16:52:28
1
leminabousama
الأميـــن أبـــو أســامـــة👤 :
وأحسد كل ذو أرض تطأها
2026-03-09 10:04:21
1
mina889009
👑αмiиα💎✨ :
الله الله إلى متى يا أبو عمر 🥹❤️❤️❤️
2026-03-09 08:26:29
1
rodinatba
أُمُّ حَفْصَة🎀🥷 :
ممكن تكتبوه بالتشكيل عشانه انسخه ياريت
2026-02-25 23:59:23
2
user9311394236836
لبيك ان عيش عيش الاخر🤲 :
فيها خير
2026-03-08 15:20:06
1
mst111111
Mubarak 🇸🇾🇩🇪 :
وأحسد كل ذي أرض تطأها 💔
2026-05-15 16:51:18
0
kholoudalsaraji
اللهم ياودود ياودود ياودود 🤲 :
الله
2026-03-09 22:12:06
1
r0dy__0
رديــنة | 𝑹 :
2026-04-06 13:23:09
0
alduraalmaknuna.96h
الدُّرة المكنونة 💎 :
شعور جدا حلو لما يقول هالكلام ربي جمعنا من يحب لنا الستره♥️
2026-04-03 21:30:36
0
tatoo04022
تقـوى الله :
الله الله 🥹🤍🤍🤍
2026-05-22 03:47:28
0
unknown12_0m
؛ :
♥️♥️♥️
2026-02-24 18:49:53
3
bts757736
:أدلـᬽـ꙰🫦𝄠ۛـبية :
🥰🥰🥰
2026-03-09 13:06:30
2
user__r1233
user__r1233 :
🤍💫
2026-02-24 18:51:01
1
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La piedra angular de este sistema es una concentración empresarial en  forma de duopolio. Atresmedia (propietaria de Antena 3 y La Sexta) y  Mediaset España (propietaria de Telecinco y Cuatro) controlan cuatro de  las cinco cadenas principales, configurando un entorno informativo  homogéneo donde priman sus intereses económicos y políticos por encima del derecho a la información veraz. Según un informe del Centro de  Investigaciones Sociológicas publicado en junio de 2025, los  televidentes sitúan a Antena 3 en una media de 6,37 sobre 10 (donde 10  es la extrema derecha), y a Telecinco en 5,73. Detrás de este pluralismo aparente, donde el espectro televisivo se  reparte en los dos grandes grupos, se esconde una red de propiedades e  intereses financieros que explican en gran medida estas líneas editoriales. Atresmedia es controlada en más de un 40% por el Grupo Planeta de  Agostini, una alianza con capital italiano. A su vez, más del 80% de  Mediaset es propiedad de la familia Berlusconi. Esto significa que los  principales grupos mediáticos españoles tienen a sus dueños en el  extranjero, respondiendo a los intereses de una burguesía internacional  para la cual la información es, ante todo, un negocio más en su cartera. Esta lógica se repite con los vínculos entre estos conglomerados y la banca española, donde flujos constantes de información e intereses  comunes entre consejos de administración de medios e instituciones financieras hacen casi impensable una crítica profunda al sistema económico. Este entramado estructural conlleva a que la criminalización de la protesta social o la pobreza a menudo se enmarca en narrativas que  priorizan el orden público sobre las causas estructurales. Un ejemplo  claro es cómo las movilizaciones laborales más combativas suelen  presentarse como un problema de alteración del orden o de seguridad, antes que como un conflicto social legítimo. Un caso evidente es cómo en el año 2023, Mediaset implementó  un supuesto código ético que prohibía el comentario político en  programas de entretenimiento como Sálvame (presentado por el Jorge  Javier Vázquez), mientras eximía de esta «ética» a programas  explícitamente políticos como el de Ana Rosa Quintana, una de las  vedettes mediáticas de la derecha española. Esta estrategia responde a incentivos comerciales concretos: los  datos demuestran que el 44,3% de los votantes de derechas obtiene su  información política de Antena 3, frente a solo el 24,1% de los votantes  de izquierdas, creando un poderoso incentivo económico para cultivar y  mantener esa audiencia mediante una línea editorial afín. Paralelamente, desaparece la crítica a las grandes empresas  españolas. Dada la red de intereses compartidos, es poco probable que  estos medios alberguen investigaciones profundas que cuestionen el  modelo de negocio o la responsabilidad social de las grandes corporaciones, las cuales, por otra parte, son presentadas habitualmente  como un orgullo nacional y un ejemplo de éxito. El tratamiento de temas como los abusos policiales es particularmente  revelador. Mientras organizaciones como Amnistía Internacional han  documentado en España numerosos casos muy concretos de abusos  policiales, la narrativa dominante en estos medios suele alinearse con  la versión institucional, minimizando los excesos y enmarcándolos como  incidentes aislados en un trabajo por lo demás intachable. Este mismo sesgo se proyecta en los casos ocupación de viviendas, un  asunto elevado a la categoría de problema social prioritario y  presentado de manera sensacionalista, asociándolo de forma genérica a inseguridad ciudadana y desvinculándolo de la crisis de vivienda y los desahucios. Esta narrativa encaja perfectamente en el discurso de odio que el  Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) monitoriza: el  que asocia inmigración con inseguridad, que fue el episodio prototípico más frecuente en 2024, presente en un 34% de los casos de discurso de odio.
La piedra angular de este sistema es una concentración empresarial en forma de duopolio. Atresmedia (propietaria de Antena 3 y La Sexta) y Mediaset España (propietaria de Telecinco y Cuatro) controlan cuatro de las cinco cadenas principales, configurando un entorno informativo homogéneo donde priman sus intereses económicos y políticos por encima del derecho a la información veraz. Según un informe del Centro de Investigaciones Sociológicas publicado en junio de 2025, los televidentes sitúan a Antena 3 en una media de 6,37 sobre 10 (donde 10 es la extrema derecha), y a Telecinco en 5,73. Detrás de este pluralismo aparente, donde el espectro televisivo se reparte en los dos grandes grupos, se esconde una red de propiedades e intereses financieros que explican en gran medida estas líneas editoriales. Atresmedia es controlada en más de un 40% por el Grupo Planeta de Agostini, una alianza con capital italiano. A su vez, más del 80% de Mediaset es propiedad de la familia Berlusconi. Esto significa que los principales grupos mediáticos españoles tienen a sus dueños en el extranjero, respondiendo a los intereses de una burguesía internacional para la cual la información es, ante todo, un negocio más en su cartera. Esta lógica se repite con los vínculos entre estos conglomerados y la banca española, donde flujos constantes de información e intereses comunes entre consejos de administración de medios e instituciones financieras hacen casi impensable una crítica profunda al sistema económico. Este entramado estructural conlleva a que la criminalización de la protesta social o la pobreza a menudo se enmarca en narrativas que priorizan el orden público sobre las causas estructurales. Un ejemplo claro es cómo las movilizaciones laborales más combativas suelen presentarse como un problema de alteración del orden o de seguridad, antes que como un conflicto social legítimo. Un caso evidente es cómo en el año 2023, Mediaset implementó un supuesto código ético que prohibía el comentario político en programas de entretenimiento como Sálvame (presentado por el Jorge Javier Vázquez), mientras eximía de esta «ética» a programas explícitamente políticos como el de Ana Rosa Quintana, una de las vedettes mediáticas de la derecha española. Esta estrategia responde a incentivos comerciales concretos: los datos demuestran que el 44,3% de los votantes de derechas obtiene su información política de Antena 3, frente a solo el 24,1% de los votantes de izquierdas, creando un poderoso incentivo económico para cultivar y mantener esa audiencia mediante una línea editorial afín. Paralelamente, desaparece la crítica a las grandes empresas españolas. Dada la red de intereses compartidos, es poco probable que estos medios alberguen investigaciones profundas que cuestionen el modelo de negocio o la responsabilidad social de las grandes corporaciones, las cuales, por otra parte, son presentadas habitualmente como un orgullo nacional y un ejemplo de éxito. El tratamiento de temas como los abusos policiales es particularmente revelador. Mientras organizaciones como Amnistía Internacional han documentado en España numerosos casos muy concretos de abusos policiales, la narrativa dominante en estos medios suele alinearse con la versión institucional, minimizando los excesos y enmarcándolos como incidentes aislados en un trabajo por lo demás intachable. Este mismo sesgo se proyecta en los casos ocupación de viviendas, un asunto elevado a la categoría de problema social prioritario y presentado de manera sensacionalista, asociándolo de forma genérica a inseguridad ciudadana y desvinculándolo de la crisis de vivienda y los desahucios. Esta narrativa encaja perfectamente en el discurso de odio que el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) monitoriza: el que asocia inmigración con inseguridad, que fue el episodio prototípico más frecuente en 2024, presente en un 34% de los casos de discurso de odio.

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