@userrxvkymgsx5:

Phương An
Phương An
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Tuesday 03 March 2026 19:04:50 GMT
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Comments

yogile0
JunLe :
có độ ko nhỉ 😂
2026-03-04 05:17:00
48
user99214022062011
user99214022062011 :
anh cũng nhớ em lắm
2026-03-04 03:39:12
15
gai1condangiu
Gái Một Con :
Xin vía zúto ạ 🥰
2026-03-05 03:41:06
2
babidq
𝒒𝒕𝒊𝒆 🫧 :
xin info áo ngoài dc ko chịi uii
2026-03-06 14:33:23
1
ericnguyenndepzai
playboi thjch an snack :
Liền
2026-03-09 19:13:25
1
chu.8686
Its Chu 🎀 :
Đã quá hú hú
2026-03-04 16:00:09
1
tamsudoi208
Kẻ Độc Hành :
Ok e iu
2026-03-05 19:13:41
1
tien_dat_6886
Tiến Đạt :
Anh về với em đây
2026-03-26 03:47:02
1
chusinh140400
ChuSin :
Xinh ạ
2026-03-11 09:57:04
1
linhlinhgiadung96
Linh Linh Gia Dụng :
Ok luon :))
2026-03-09 04:45:13
1
vanvan11001
3333 :
Xạo
2026-03-04 11:02:04
1
linhbui3107
Nana :
vâng e về ngay
2026-03-06 15:49:47
1
hoang.mayman
Hoàng Scatter :
K về thì phí quá 😁😁
2026-03-13 07:37:02
1
faith.305
Faith :
ngon 😋
2026-03-09 21:30:43
1
kimsoohuy306
nvh.era :
nhớ
2026-03-05 03:14:42
1
longluxuryhairstylist
Đỗ Ngọc Long :
Xinh
2026-03-04 18:36:57
1
slabagg
SLaBag :
Okay 🤣🤣🤣
2026-03-06 06:35:24
1
030520kupho1
Đẹp trai kiểu nam định :
Dạ
2026-03-06 04:14:00
1
mothoi5
Sĩ_l :
Trốn về sớm luôn😎
2026-03-06 04:19:31
1
manhhung011091
Hùng 🐐 :
Bỏ làm về luôn
2026-03-06 10:22:49
1
_phgt149
t :
T cgai còn ko nhìn mặt 🥰
2026-03-06 16:25:11
1
.kyduc22304
Kỳ Đức :
Bỏ việc mà về luôn
2026-03-05 23:14:59
1
tuan_khang1214
Tuấn Khang :
Dễ chịu thế
2026-03-05 06:04:58
1
nguyentanc168
Nận Nờ :
Mèo này ngoan nha
2026-03-13 12:47:10
1
thuylinh5886
thuylinh58 :
mèo giống gì mà lạ thế ?
2026-03-06 06:26:19
1
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🌮 Garnachas de la fe, como las del tianguis del martes Mira, cuando agarro una tortilla en la mano, pienso en el milagro de la multiplicación de los panes —o de las tortillas, más bien—. No hay nada más humilde que una masa de maíz, y sin embargo, con ella se arma todo un banquete. Estas garnachas son como las del tianguis del martes, esas que huelen a comino y a manteca caliente, y que te agarran el alma cuando el sol ya está alto. Te voy a contar cómo las hago, pero con calma, como si estuvieras aquí, en mi cocina, viendo cómo el vapor sube. - 1 kilo de masa de maíz nixtamalizado (la buena, de molino, no la de supermercado) - 200 gramos de manteca de cerdo (la que usa tu abuela, no aceite) - 500 gramos de carne de puerco en trozos chicos (pierna o espaldilla) - 3 chiles guajillo desvenados y sin semillas - 2 dientes de ajo - 1/2 cebolla blanca - Sal al gusto - 1 ramita de epazote fresco - 1/2 taza de vinagre blanco - 1 taza de agua para el adobo - Aceite vegetal para freír (si no tienes manteca de sobra) - Repollo rallado, crema, queso fresco y salsa verde al gusto Primero, pon la carne en una olla con agua, sal, un pedazo de cebolla y un diente de ajo. Déjala hervir a fuego medio como 40 minutos, hasta que esté suave. No te vayas muy lejos —la espuma que suelta es puro sabor, pero hay que quitarla para que no amargue. Mientras, tuesta los chiles guajillo en un comal caliente, unos 2 minutos por lado, hasta que huelan a tierra mojada. Cuídalos, que si se queman, el adobo sabe a ceniza. Licúalos con el agua, el otro diente de ajo, el vinagre y un poco de sal. Cuando la carne esté cocida, deshebra la carne con dos tenedores (o con las manos, si te da confianza), y mézclala con ese adobo. Ponla a fuego bajo en un sartén con un poco de manteca, unos 10 minutos, hasta que se seque y brille. El epazote se lo pones al final, picadito, para que no pierda su olor. Ahora, la masa. Calienta la manteca en un sartén grande, y mientras, mezcla la masa con un puñito de sal. No necesita agua, porque ya está húmeda del molino —si está muy seca, unas gotas de agua tibia, pero no te pases, que luego se pega. Hace bolitas como de tamaño de una pelota de ping-pong, las aplastas con la palma de la mano (o con una prensa, si eres finolis) y las fríes en la manteca caliente, unos 3 minutos de cada lado, hasta que estén doraditas y crujientes. El secreto es que no las dejes muy gruesas, porque adentro quedan crudas; que tengan como 1 centímetro de grosor. Cuando las sacas, ponlas sobre un trapo limpio. A mí me recuerda al tendedero con la ropa blanca de mi abuela, que se mecía al viento —así de livianas deben quedar. Sobre cada garnacha, pones una cucharada de la carne en adobo, un poco de repollo rallado, crema espesa, queso fresco desmoronado y salsa verde. Si quieres, un chorrito de limón. La magia está en que el borde de la masa quede crujiente, y el centro, suave. No te apures si la primera se rompe: la cocina es ensayo, como la fe. Buen provecho, y que el Señor bendiga tu mesa, así como el maná cayó en el desierto. Amén.
🌮 Garnachas de la fe, como las del tianguis del martes Mira, cuando agarro una tortilla en la mano, pienso en el milagro de la multiplicación de los panes —o de las tortillas, más bien—. No hay nada más humilde que una masa de maíz, y sin embargo, con ella se arma todo un banquete. Estas garnachas son como las del tianguis del martes, esas que huelen a comino y a manteca caliente, y que te agarran el alma cuando el sol ya está alto. Te voy a contar cómo las hago, pero con calma, como si estuvieras aquí, en mi cocina, viendo cómo el vapor sube. - 1 kilo de masa de maíz nixtamalizado (la buena, de molino, no la de supermercado) - 200 gramos de manteca de cerdo (la que usa tu abuela, no aceite) - 500 gramos de carne de puerco en trozos chicos (pierna o espaldilla) - 3 chiles guajillo desvenados y sin semillas - 2 dientes de ajo - 1/2 cebolla blanca - Sal al gusto - 1 ramita de epazote fresco - 1/2 taza de vinagre blanco - 1 taza de agua para el adobo - Aceite vegetal para freír (si no tienes manteca de sobra) - Repollo rallado, crema, queso fresco y salsa verde al gusto Primero, pon la carne en una olla con agua, sal, un pedazo de cebolla y un diente de ajo. Déjala hervir a fuego medio como 40 minutos, hasta que esté suave. No te vayas muy lejos —la espuma que suelta es puro sabor, pero hay que quitarla para que no amargue. Mientras, tuesta los chiles guajillo en un comal caliente, unos 2 minutos por lado, hasta que huelan a tierra mojada. Cuídalos, que si se queman, el adobo sabe a ceniza. Licúalos con el agua, el otro diente de ajo, el vinagre y un poco de sal. Cuando la carne esté cocida, deshebra la carne con dos tenedores (o con las manos, si te da confianza), y mézclala con ese adobo. Ponla a fuego bajo en un sartén con un poco de manteca, unos 10 minutos, hasta que se seque y brille. El epazote se lo pones al final, picadito, para que no pierda su olor. Ahora, la masa. Calienta la manteca en un sartén grande, y mientras, mezcla la masa con un puñito de sal. No necesita agua, porque ya está húmeda del molino —si está muy seca, unas gotas de agua tibia, pero no te pases, que luego se pega. Hace bolitas como de tamaño de una pelota de ping-pong, las aplastas con la palma de la mano (o con una prensa, si eres finolis) y las fríes en la manteca caliente, unos 3 minutos de cada lado, hasta que estén doraditas y crujientes. El secreto es que no las dejes muy gruesas, porque adentro quedan crudas; que tengan como 1 centímetro de grosor. Cuando las sacas, ponlas sobre un trapo limpio. A mí me recuerda al tendedero con la ropa blanca de mi abuela, que se mecía al viento —así de livianas deben quedar. Sobre cada garnacha, pones una cucharada de la carne en adobo, un poco de repollo rallado, crema espesa, queso fresco desmoronado y salsa verde. Si quieres, un chorrito de limón. La magia está en que el borde de la masa quede crujiente, y el centro, suave. No te apures si la primera se rompe: la cocina es ensayo, como la fe. Buen provecho, y que el Señor bendiga tu mesa, así como el maná cayó en el desierto. Amén.

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