@dancemi7: Dancing to the timeless classic Don’t Dream It’s Over by Crowded House. Three graceful ballerinas move together in a soft and emotional choreography.#DontDreamItsOver #CrowdedHouse #balletdancer #Ballerinas #DancePerformance

Dance Mi ✧
Dance Mi ✧
Open In TikTok:
Region: BR
Friday 06 March 2026 23:25:09 GMT
2757
94
5
23

Music

Download

Comments

valter.henrique.d4
Valter Henrique Dias :
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
2026-04-12 16:36:31
0
stolas.gotia
Stolas Goétia :
❤️❤️❤️
2026-03-20 11:40:30
1
rafael.dasilva47
Rafael Dasilva :
🌹🌹🌹🌹🌹
2026-04-04 18:58:32
1
deidre.perry7
Deidre Perry :
🥰🥰🥰
2026-03-07 02:27:33
1
rafael.dasilva47
Rafael Dasilva :
🌹🌹🌹
2026-04-04 18:58:14
1
To see more videos from user @dancemi7, please go to the Tikwm homepage.

Other Videos

🇵🇱🛡️ Mientras en muchas ciudades europeas caminar de noche se ha convertido en un deporte de riesgo, Polonia se alza como el espejo incómodo al que muchos políticos no quieren mirar. El debate en la calle sobre la seguridad ciudadana ha encontrado en este país un ejemplo empírico que desmonta por completo el discurso oficial al que nos han acostumbrado. La percepción de quien visita sus calles o analiza sus datos es aplastante: niveles de criminalidad residuales, tranquilidad absoluta a cualquier hora y un respeto intocable por la propiedad y la convivencia. Desde ciertos despachos se intenta justificar el aumento constante de la delincuencia como un fenómeno sociológico inevitable, un peaje obligatorio de la modernidad o un problema irresoluble de las grandes urbes. Pero la realidad polaca demuestra exactamente lo contrario. La conclusión a la que llega el ciudadano de a pie es de puro sentido común: la inseguridad no es una plaga bíblica ni una casualidad; es el resultado directo de la tolerancia institucional hacia el delito. Cuando el sistema deja de buscar excusas para el que delinque y concentra todos sus recursos en proteger a la víctima y garantizar el orden, el crimen se desploma. No hay economía próspera, turismo sostenible ni verdadero estado de bienestar si el contrato social falla en su pilar más básico: la seguridad física de las personas. Un país que aplica la ley con firmeza y protege a quien la cumple no es un país extremista ni anticuado. Es, sencillamente, un país que respeta a su gente.
🇵🇱🛡️ Mientras en muchas ciudades europeas caminar de noche se ha convertido en un deporte de riesgo, Polonia se alza como el espejo incómodo al que muchos políticos no quieren mirar. El debate en la calle sobre la seguridad ciudadana ha encontrado en este país un ejemplo empírico que desmonta por completo el discurso oficial al que nos han acostumbrado. La percepción de quien visita sus calles o analiza sus datos es aplastante: niveles de criminalidad residuales, tranquilidad absoluta a cualquier hora y un respeto intocable por la propiedad y la convivencia. Desde ciertos despachos se intenta justificar el aumento constante de la delincuencia como un fenómeno sociológico inevitable, un peaje obligatorio de la modernidad o un problema irresoluble de las grandes urbes. Pero la realidad polaca demuestra exactamente lo contrario. La conclusión a la que llega el ciudadano de a pie es de puro sentido común: la inseguridad no es una plaga bíblica ni una casualidad; es el resultado directo de la tolerancia institucional hacia el delito. Cuando el sistema deja de buscar excusas para el que delinque y concentra todos sus recursos en proteger a la víctima y garantizar el orden, el crimen se desploma. No hay economía próspera, turismo sostenible ni verdadero estado de bienestar si el contrato social falla en su pilar más básico: la seguridad física de las personas. Un país que aplica la ley con firmeza y protege a quien la cumple no es un país extremista ni anticuado. Es, sencillamente, un país que respeta a su gente.

About