Alexandra Vinueza :
Tal vez nos enamoramos por todo eso y por nada en concreto. No solo por necesidad ni solo por conexión, sino por la tensión entre ambas. El ser humano no ama porque esté completo, ama porque sabe —aunque no siempre lo admita— que es incompleto. El amor nace ahí: en el encuentro entre dos fragilidades que se reconocen.
A veces el amor parece accidente, pero incluso el accidente revela algo que ya estaba en nosotros. No amamos solo a la persona que llega, sino a la parte de nosotros que despierta con su presencia. Por eso, muchas veces confundimos amor con salvación, compañía con vacío, intensidad con destino.
Amar, como decía Fromm, no es una emoción que sucede, sino una decisión que se cultiva. No es huir de la soledad, sino aprender a compartirla. Cuando amamos solo para llenar una herida, el amor pesa; cuando amamos desde la conciencia, el amor libera.
En un mundo que enseña a reemplazar, amar es un acto de resistencia. Amar es quedarse cuando sería más fácil irse, es arriesgarse a perder sin garantías de ganar. Y aun así, hacerlo.
Tal vez no elegimos a quién amar, pero sí elegimos qué hacer con lo que ese amor nos deja. Y si un amor nos transformó, incluso desde el dolor, no fue un error: fue una lección. Porque hay amores que no llegan para quedarse, sino para enseñarnos quiénes somos y quiénes podemos llegar a ser".
2026-03-14 12:10:03