mᥱᥣᥲᥒᥡ :
Movería ciudades enteras si al final del camino estuvieras tú.
Cruzaría carreteras infinitas con los ojos cansados y el corazón despierto, solo para llegar a ese instante donde pudiera abrazarte y sentir que todo el ruido del mundo se queda lejos. Porque hay personas que aparecen y cambian la forma en la que uno mira los días, y tú hiciste eso conmigo sin siquiera tocarme.
A veces pienso en lo extraño que es querer tanto a alguien que está lejos. Es como vivir con el pecho apuntando hacia otro lugar, como si una parte de mí siempre estuviera viajando hacia donde estás tú. Y aun así, aunque haya kilómetros, horarios imposibles y noches donde la distancia pesa más que cualquier otra cosa, elegiría seguir aquí, esperando, construyendo algo contigo, una y otra vez.
Movería mares, horarios, miedos y dudas. Aprendería caminos nuevos, tomaría autobuses eternos, vuelos incómodos o caminatas bajo lluvia si eso significara verte aunque fuera unos minutos. Porque contigo entendí que el amor no siempre necesita cercanía para sentirse real. A veces basta una llamada de madrugada, un “ya llegaste?” o una risa compartida para que el corazón se acomode otra vez.
Y sí, claro que da miedo. Da miedo no poder abrazarte cuando tienes un mal día. Da miedo extrañarte demasiado. Da miedo mirar alrededor y no encontrarte físicamente conmigo. Pero más miedo me daría perder la oportunidad de vivir algo tan sincero como esto. Porque lo nuestro no nació de la costumbre ni de la comodidad; nació de elegirnos incluso con la distancia atravesándose en medio.
Si algún día me preguntaran qué estaría dispuesta a mover por ti, diría que todo lo que sea necesario. Mi orgullo, mis horarios, mis planes, el cansancio, la incertidumbre… todo. Porque cuando alguien se vuelve hogar, uno aprende que ningún mapa parece tan grande.
2026-05-16 08:01:29