Papi Andrés :
Te reíste, pero nada cambió. Por dentro, todo sigue igual, esa misma sensación de vacío que parece haberse instalado en lo más profundo del alma. Es curioso cómo, como seres humanos, intentamos distraernos con risas pasajeras que resuenan en el aire, intentando, quizá torpemente, llenar aquellos espacios huecos que permanecen intactos. La risa se convierte en un gesto automático, una pequeña máscara que llevamos para mostrar al mundo que todo está en orden, cuando en realidad, el silencio interior sigue su curso, inmutable. Nos encontramos en un eterno juego de pretensiones, donde la sonrisa se erige como la defensora de una normalidad aparente. Sin embargo, la verdadera batalla aún se libra internamente, donde las emociones pugnan por encontrar un lugar que las acoja, y la risa solo sirve como una breve tregua entre momentos de realidad abrumadora.
2026-04-18 04:15:37