Damián Saucedo :
En el cementerio más famoso de Buenos Aires hay una bóveda donde muchas personas repiten un ritual: dejar billetes en esta bóveda como pedido de prosperidad económica.
La historia detrás de esta curiosa costumbre tiene como protagonistas a los Romero, una de las primeras grandes familias empresarias de la Argentina.
Elías Romero Laguardia fundó en 1857 la histórica Tienda San Miguel, uno de los primeros grandes almacenes de Buenos Aires. Ubicada en la esquina de Bartolomé Mitre y Suipacha, la tienda revolucionó la experiencia de compra de la época: vendía telas, alfombras, cortinas y artículos importados que atraían a la elite porteña.
Con los años, el negocio creció tanto que el edificio fue remodelado por el arquitecto Julián García Núñez, referente del Art Nouveau argentino, quien incorporó mármoles y un impresionante vitral de San Miguel venciendo al demonio.
Hoy, aunque la tienda ya no funciona como en aquella época, el apellido Romero sigue asociado a la fortuna y el éxito económico. Por eso, muchas personas dejan dinero en su bóveda como una especie de ofrenda simbólica, esperando atraer abundancia y buena suerte.
Una mezcla de mito urbano, patrimonio funerario y memoria porteña escondida entre los pasillos de Recoleta.
2026-05-25 16:29:34