@iyad.music1: YOUPPI X YOUPPI-بوخوص(speed) #music #rap #speed #fypシ #الشاشة_السوداء_عاشقة_الأسود🖤🖤

𝑰𝒀𝑨𝑫 𝑴𝑼𝑺𝑰𝑪 ❤️‍🩹🥀
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Sunday 31 May 2026 11:41:39 GMT
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1f__xd07
𝑨𝒎𝒊𝒏𝒆 | أمِينْ :
Youppi et trap king
2026-05-31 19:32:57
25
mookran34
☂𝙼𝙾𝙺ᴿ᭄𝙰𝙽❀ :
فيمن راه يكلاشي 😅
2026-05-31 19:20:18
22
lahcenayadi06
Lahcen🔥❗ :
وسمها لغنية 😅
2026-05-31 12:30:19
8
zako44167
ZA✌🏽👻ko :
دقيقة 01:00 طفهاهم ✌😂❤️
2026-06-01 00:59:53
5
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No soy un yo en el mundo, sino el mundo siendo, por un rato, un yo.  Toda mi vida he actuado como si fuera una cosa dentro de mi cabeza. Como si hubiera un pequeño “yo” asomado por dos ojos, mirando el mundo desde un palco privado, dueño de mi pensamientos, autor de mi decisiones.  Es una sensación tan constante que casi nunca la cuestionamos: yo soy yo, y lo de afuera es lo de afuera. Y claro, así es como se siente. Pero ¿dónde, exactamente, está ese “yo”? Si lo busco, no lo encuentro. Encuentro pensamientos que aparecen sin que los pida, sensaciones, imágenes… pero al “yo” que supuestamente los tiene, no. Las tradiciones budistas llevan siglos diciendo y no como metáfora: que el yo separado es una construcción útil, no una realidad. La neurociencia moderna empieza a confirmarlo explicando que lo que llamamos “yo” es un proceso, no una cosa: una historia que el cerebro arma continuamente para darle coherencia a lo que está pasando. Alan Watts lo expresaba de una manera que me conmueve: somos algo que el universo está haciendo, del mismo modo en que una ola es algo que el océano está haciendo. La ola no está en el mar. La ola es el mar tomando esa forma por un rato. Imagínate por un segundo eso. No estás en el universo, sino que eres una de las formas que el universo está tomando ahora. Tu cuerpo es estrellas viejas reorganizadas. Tu pensamiento es el universo pensándose a sí mismo desde acá.  Cuando miras el cielo de noche, el universo se está mirando a sí mismo a través de unos ojos que llevan quince, veinte, cuarenta, setenta u ochenta años aprendiendo a hacerlo.  A mí gusta verme así. Porque entonces el adentro y el afuera dejan de sentirse tan separados. Lo que le pasa al otro empieza a importarme de otra manera. La naturaleza deja de ser “lo otro” y se siente como un pariente. Hasta mi propia muerte cambia de sentido. Quizás eso seamos: no cosas en el mundo, sino el mundo siendo, por un rato, un nosotros. Sígueme aquí @faridieck para más relatos y reflexiones.
No soy un yo en el mundo, sino el mundo siendo, por un rato, un yo. Toda mi vida he actuado como si fuera una cosa dentro de mi cabeza. Como si hubiera un pequeño “yo” asomado por dos ojos, mirando el mundo desde un palco privado, dueño de mi pensamientos, autor de mi decisiones. Es una sensación tan constante que casi nunca la cuestionamos: yo soy yo, y lo de afuera es lo de afuera. Y claro, así es como se siente. Pero ¿dónde, exactamente, está ese “yo”? Si lo busco, no lo encuentro. Encuentro pensamientos que aparecen sin que los pida, sensaciones, imágenes… pero al “yo” que supuestamente los tiene, no. Las tradiciones budistas llevan siglos diciendo y no como metáfora: que el yo separado es una construcción útil, no una realidad. La neurociencia moderna empieza a confirmarlo explicando que lo que llamamos “yo” es un proceso, no una cosa: una historia que el cerebro arma continuamente para darle coherencia a lo que está pasando. Alan Watts lo expresaba de una manera que me conmueve: somos algo que el universo está haciendo, del mismo modo en que una ola es algo que el océano está haciendo. La ola no está en el mar. La ola es el mar tomando esa forma por un rato. Imagínate por un segundo eso. No estás en el universo, sino que eres una de las formas que el universo está tomando ahora. Tu cuerpo es estrellas viejas reorganizadas. Tu pensamiento es el universo pensándose a sí mismo desde acá. Cuando miras el cielo de noche, el universo se está mirando a sí mismo a través de unos ojos que llevan quince, veinte, cuarenta, setenta u ochenta años aprendiendo a hacerlo. A mí gusta verme así. Porque entonces el adentro y el afuera dejan de sentirse tan separados. Lo que le pasa al otro empieza a importarme de otra manera. La naturaleza deja de ser “lo otro” y se siente como un pariente. Hasta mi propia muerte cambia de sentido. Quizás eso seamos: no cosas en el mundo, sino el mundo siendo, por un rato, un nosotros. Sígueme aquí @faridieck para más relatos y reflexiones.

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