Claudia Ivethn :
Los cielos cuentan la gloria de Dios, proclama el firmamento la obra de sus manos. Un día al siguiente le pasa el mensaje y una noche a la otra se lo hace saber. No hay discursos ni palabras ni voces que se escuchen, mas por todo el orbe se capta su ritmo, y el mensaje llega hasta el fin del mundo. Al sol le fijó una tienda en lontananza, de allí sale muy alegre, como un esposo que deja su alcoba, como atleta, a correr su carrera. Sale de un extremo de los cielos y en su vuelta, que alcanza al otro extremo, no hay nada que se escape a su calor. La ley de Dios es perfecta, es remedio para el alma, toda declaración de Dios es cierta y da al sencillo la sabiduría. Las ordenanzas de Dios son rectas y para el corazón son alegría. Los mandamientos de Dios son claros y son luz para los ojos.
El temor de Dios es un diamante, que dura para siempre; los juicios de Dios son verdad, y todos por igual se verifican. Son más preciosos que el oro, valen más que montones de oro fino; más que la miel es su dulzura, más que las gotas del panal. También son luz para tu siervo, guardarlos es para mí una riqueza. Pero, ¿quién repara en sus deslices? Límpiame de los que se me escapan. Guarda a tu siervo también de la soberbia, que nunca me domine. Así seré perfecto y limpio de pecados graves. ¡Ojalá te gusten las palabras de mi boca, esta meditación a solas ante ti, oh Dios, mi Roca y Redentor! Oración 19
2026-06-01 01:14:27