Payo Arroyave :
@@cornamentaJR: Dejaron la escalera de piedra y la profesora McGonagall llamó a la puerta. Ésta se abrió
silenciosamente y entraron. La profesora McGonagall pidió a Harry que esperara y lo
dejó solo.
Harry miró a su alrededor. Una cosa era segura: de todos los despachos de
profesores que había visitado aquel año, el de Dumbledore era, con mucho, el más
interesante. Si no hubiera tenido tanto miedo a ser expulsado del colegio, habría
disfrutado observando todo aquello.
Era una sala circular, grande y hermosa, en la que se oía multitud de leves y
curiosos sonidos. Sobre las mesas de patas largas y finísimas había chismes muy
extraños que hacían ruiditos y echaban pequeñas bocanadas de humo. Las paredes
aparecían cubiertas de retratos de antiguos directores, hombres y mujeres, que
dormitaban encerrados en los marcos. Había también un gran escritorio con pies en
forma de zarpas, y detrás de él, en un estante, un sombrero de mago ajado y roto: era el
Sombrero Seleccionador.
Harry dudó. Echó un cauteloso vistazo a los magos y brujas que había en las
paredes. Seguramente no haría ningún mal poniéndoselo de nuevo. Sólo para ver si...,
sólo para asegurarse de que lo había colocado en la casa correcta.
Se acercó sigilosamente al escritorio, cogió el sombrero del estante y se lo puso
despacio en la cabeza. Era demasiado grande y se le caía sobre los ojos, igual que en la
anterior ocasión en que se lo había puesto. Harry esperó pero no pasó nada. Luego, una
sutil voz le dijo al oído:
—¿No te lo puedes quitar de la cabeza, eh, Harry Potter?
—Mmm, no —respondió Harry—. Esto..., lamento molestarte, pero quería
preguntarte...
—Te has estado preguntando si yo te había mandado a la casa acertada —dijo
acertadamente el sombrero—. Sí..., tú fuiste bastante difícil de colocar. Pero mantengo
lo que dije... aunque —Harry contuvo la respiración— podrías haber ido a Slytherin.
El corazón le dio un vuelco. Cogió el sombrero por la punta y se lo quitó. Quedó
colgando de su mano, mugriento y ajado. Algo mareado, lo dejó de nuevo en el estante.
—Te equivocas —dijo en voz alta al inmóvil y silencioso sombrero. Éste no se
movió. Harry se separó un poco, sin
2026-07-17 00:09:23