Sinceramente, una novela tan hermosa como Uzak Şehir merecía un final mucho mejor. Todo lo ocurrido al final se sintió forzado e innecesario.
Alya perfectamente pudo haberle contado a Cihan lo que le estaban diciendo Meryem y Boran. Cihan, por su parte, podía haber hecho una prueba de ADN y descubrir la verdad de una vez. Todo el conflicto podía resolverse de una manera lógica y coherente.
En cambio, los guionistas eligieron la solución más absurda posible: que Alya tomara a Deniz y se fuera a Canadá. Esa decisión no tuvo sentido y contradijo toda la evolución de los personajes y de la historia de amor que construyeron durante la novela.
Es una gran decepción ver cómo una historia tan bonita fue arruinada por un final tan poco creíble.