Ñusta pakarina :
Cada vez que ocurre una tragedia en nuestro país, pareciera que la única respuesta es buscar un culpable político. Pero la violencia, las bandas criminales y la delincuencia no nacieron ayer ni aparecieron de la noche a la mañana.
Es momento de dejar de politizar cada problema y empezar a analizar las causas reales. La familia sigue siendo la base de la sociedad. Los valores, el respeto por lo ajeno, la honestidad y la responsabilidad se enseñan primero en casa. Cuando normalizamos pequeñas cosas incorrectas, poco a poco se pierde el respeto por las normas y por los demás.
Tampoco se trata de señalar únicamente a los jóvenes. Muchas veces son víctimas de un entorno difícil, de malas influencias, de la falta de oportunidades o de una sociedad que ha normalizado conductas que no deberían ser normales.
Ningún gobierno puede poner un policía en cada hogar, en cada esquina o detrás de cada joven. La seguridad es una responsabilidad compartida entre autoridades, familias, escuelas y sociedad.
Si de verdad queremos un Ecuador mejor, debemos dejar la doble moral, asumir responsabilidades y trabajar juntos para recuperar los valores que fortalecen a nuestras comunidades. Menos odio, menos manipulación política y más conciencia. Porque el futuro del país no depende solo de un gobierno; depende también de cada uno de nosotros.
2026-06-04 15:35:13