@cibertales1: Lo que sobró de la guerra terminó en tu baño. En 1917, Kimberly-Clark no buscaba revolucionar nada. Buscaba resolver una escasez de algodón en plena Primera Guerra Mundial. El Cellucotton llegó al frente para cerrar heridas. Pero fueron las enfermeras de campaña quienes descubrieron su segundo uso — uno que el ejército no financiaba y que tampoco se podía nombrar. Cuando la guerra terminó, los almacenes quedaron llenos. Kimberly-Clark no desperdició el material. Nació Kotex. Lo que vino después fue quizás más difícil que fabricarla: venderla en una época donde la palabra menstruación era impronunciable en público. La solución fue una caja en el mostrador y una hucha al lado. Las mujeres entraban, tomaban la caja, dejaban el dinero sin hablar y se iban. El eufemismo duró décadas. La guerra, cuatro años.#cibertales #kotex #historiareal #ww1 #higienefemenina