Pablo :
Nunca fui ricotero. Sin embargo, siempre sentí que mis pensamientos caminaban por senderos parecidos a los del Indio, aunque durante muchos años jamás me detuve a escuchar su música. Tengo tres hermanos menores que sí son ricoteros de alma; yo venía de otro palo, de un mundo completamente distinto: el del folclore. Soy músico de folclore, y en esas raíces construí mi vida.
Pero cuando murió el Indio, algo dentro de mí me empujó a detenerme y escuchar su obra. Y quedé fascinado. Sentí que se abría ante mis ojos un universo que había estado allí todo el tiempo, esperando pacientemente a que llegara mi momento. Descubrí una poesía profunda, canciones que abrazan, que incomodan, que iluminan y dejan huellas.
Hoy escucho sus temas y me emocionan de verdad. A mis 49 años, cuando uno cree que ya ha encontrado todas las músicas capaces de conmoverlo, la vida me regaló este encuentro inesperado. Y por eso doy gracias a Dios: por haber puesto en mi camino la música y la poesía del Indio. Porque nunca es tarde para descubrir una voz que, sin saberlo, siempre estuvo hablándole a nuestro corazón.
2026-06-10 04:53:06