@randor__: Muchas de las mayores destrucciones de la historia no nacieron por falta de inteligencia ni por ausencia de argumentos. Surgieron cuando la necesidad de tener la razón fue más importante que la capacidad de escuchar, comprender o ceder. Cuando el orgullo se viste de verdad absoluta, cualquier diferencia se transforma en una amenaza y cualquier desacuerdo en una batalla. Entonces ya no se busca entender, sino vencer; ya no se intenta construir, sino imponerse. Y es ahí donde el conflicto deja de ser un choque de ideas para convertirse en una lucha de egos, donde todos creen defender la verdad mientras la paz desaparece silenciosamente entre sus manos.