Rafael Acedo :
La riqueza no se decreta, se produce. Un país financia su salud, educación, infraestructura y programas sociales gracias a la actividad económica de millones de trabajadores y empresas que generan empleo, pagan impuestos e invierten.
Si se aumenta excesivamente la carga tributaria, se generan señales de incertidumbre o se desincentivan sectores estratégicos como hidrocarburos, minería, industria y energía, la consecuencia natural es una menor inversión. Menos inversión significa menos empleo, menor crecimiento económico y menor recaudo tributario.
Las regalías provenientes de hidrocarburos y minería han financiado durante décadas carreteras, acueductos, hospitales, colegios y proyectos regionales. Cuando se reduce la producción o la inversión en estos sectores, también disminuyen los recursos disponibles para departamentos y municipios.
La salud pública no es gratuita: la pagan los contribuyentes. La educación pública no es gratuita: la pagan los contribuyentes. La infraestructura no es gratuita: la pagan los contribuyentes. Todo depende de que exista una economía fuerte capaz de generar riqueza antes de distribuirla.
Un gobierno responsable debe buscar equilibrio: proteger el medio ambiente, garantizar derechos sociales y al mismo tiempo fomentar la inversión, la productividad y la generación de empleo. Sin crecimiento económico sostenible, cualquier modelo social termina enfrentando problemas de financiación.
2026-06-13 13:22:27