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fayinajaaaaaaaaaaaaaaaya
🕸fay🕷 :
day 1 posting face
2026-06-16 10:07:02
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pretty_kiani
zakia.najmaal_★ :
Fin💗
2026-06-18 05:22:40
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milannzhiidaa
call me milann 💥💤 :
kiaa klss 4 bukann siehhh miripp
2026-06-16 13:16:01
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zakiahza52
suka epep :
😒
2026-06-16 08:36:18
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Hoy veo estas fotos y, una vez más, Dios pone palabras en mi corazón que no me puedo quedar. Han sido semanas duras e intensas de trabajo. Un trabajo que amo con pasión y locura. Pero también han ocurrido varias cosas que me han obligado a detenerme, respirar y mirar mi presente con más gratitud que nunca. Hay situaciones que vienen saliendo a la luz y que me han llevado a reflexionar profundamente. Hace poco alguien me hizo una pregunta sencilla, pero que me sacudió por dentro: “¿Quién es Anna Marissa Altieri?” Confieso que tuve que hacer una pausa y preguntármelo de verdad. ¿Quién eres? Definitivamente no soy la misma mujer de hace algunos años. Aquella que, sin darse cuenta, se escondía a su manera por vergüenza, por miedo o por las heridas que todavía no entendía que seguían estando. Hoy comprendo que la vida es un proceso constante de reconstrucción. Es cierto que físicamente no soy la misma. Los años, las experiencias, las pérdidas y los aprendizajes dejan huellas. Pero mi esencia sigue intacta y procuro cuidarla todos los días. Soy una mujer que se ha levantado cada vez que le ha tocado hacerlo. Una mujer que ha visto la maldad de frente en más de una ocasión, pero que ha elegido quedarse con la lección y no con el resentimiento. Soy una mujer de fe. Una mujer convencida de que nada de lo que vivimos es casualidad. Que cada experiencia, por dolorosa o hermosa que sea, tiene un propósito. Que todos transitamos exactamente los caminos que necesitamos recorrer para convertirnos en quienes estamos llamados a ser. Tengo virtudes. Tengo defectos. Me equivoco. Aprendo. Vuelvo a empezar. Pero trato de hacerlo siempre con una sonrisa al final del camino. Y sé que no he llegado hasta aquí sola. Todo lo bueno que hay en mí, toda la fuerza que muchas veces otros ven cuando yo no la veo, es una gracia que viene de lo alto. Hoy simplemente soy una mujer que está viviendo aquello que soñaba cuando tenía 18 años. Una mujer que ha podido volver a encontrarse con esa joven llena de ilusiones y decirle:
Hoy veo estas fotos y, una vez más, Dios pone palabras en mi corazón que no me puedo quedar. Han sido semanas duras e intensas de trabajo. Un trabajo que amo con pasión y locura. Pero también han ocurrido varias cosas que me han obligado a detenerme, respirar y mirar mi presente con más gratitud que nunca. Hay situaciones que vienen saliendo a la luz y que me han llevado a reflexionar profundamente. Hace poco alguien me hizo una pregunta sencilla, pero que me sacudió por dentro: “¿Quién es Anna Marissa Altieri?” Confieso que tuve que hacer una pausa y preguntármelo de verdad. ¿Quién eres? Definitivamente no soy la misma mujer de hace algunos años. Aquella que, sin darse cuenta, se escondía a su manera por vergüenza, por miedo o por las heridas que todavía no entendía que seguían estando. Hoy comprendo que la vida es un proceso constante de reconstrucción. Es cierto que físicamente no soy la misma. Los años, las experiencias, las pérdidas y los aprendizajes dejan huellas. Pero mi esencia sigue intacta y procuro cuidarla todos los días. Soy una mujer que se ha levantado cada vez que le ha tocado hacerlo. Una mujer que ha visto la maldad de frente en más de una ocasión, pero que ha elegido quedarse con la lección y no con el resentimiento. Soy una mujer de fe. Una mujer convencida de que nada de lo que vivimos es casualidad. Que cada experiencia, por dolorosa o hermosa que sea, tiene un propósito. Que todos transitamos exactamente los caminos que necesitamos recorrer para convertirnos en quienes estamos llamados a ser. Tengo virtudes. Tengo defectos. Me equivoco. Aprendo. Vuelvo a empezar. Pero trato de hacerlo siempre con una sonrisa al final del camino. Y sé que no he llegado hasta aquí sola. Todo lo bueno que hay en mí, toda la fuerza que muchas veces otros ven cuando yo no la veo, es una gracia que viene de lo alto. Hoy simplemente soy una mujer que está viviendo aquello que soñaba cuando tenía 18 años. Una mujer que ha podido volver a encontrarse con esa joven llena de ilusiones y decirle: "Sigue. Todo va a estar bien. Vas a lograr mucho más de lo que imaginas. Y lo más importante: no olvides nunca quién eres ni de dónde vienes." Y no, no cambiaría absolutamente nada. Porque soy quien soy precisamente por todo el camino recorrido. Gracias a quienes han estado en los días buenos, en los difíciles y en los silencios. Seguimos. Con más fe, más propósito y más gratitud que nunca.

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