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UZTADZ NASIHIN 02
UZTADZ NASIHIN 02
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Wednesday 17 June 2026 05:34:10 GMT
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purwanto8735
purwanto8735 :
amin aku dari nganjuk pak ustad
2026-06-17 10:36:44
1
dar.han7
Kafelabaru :
[Stiker] bagus
2026-06-17 08:11:12
1
abdulmuhyi8005
kpmba :
ok
2026-06-17 08:39:53
1
rusmawarti.11
Rusmawarti 11 :
amin. amin. yarabbal. allaminnnn
2026-06-17 15:02:06
0
erna.kitty3
Erna Kitty :
amin saya dari Pacitan punung
2026-06-17 13:02:48
1
jihh_piww
panggilnanaaja :
aamiin bener ya
2026-06-17 07:10:04
1
toyo3516
toyo :
Aamiin mohon bantuan utk renov rmh ortu , modal
2026-06-17 06:33:11
1
tangerang234
tangerang234 :
Alhamdulilah Aamiin YRA🤲🤲🙏🙏
2026-06-17 09:30:34
1
kasiyati873
Kasi Yati873 :
🥰🥰🥰
2026-06-17 13:02:04
1
asna.asna.123
Asna Asna 123 :
😳😳😳
2026-06-17 07:09:22
0
asna.asna.123
Asna Asna 123 :
🥰🥰🥰
2026-06-17 07:09:20
0
asna.asna.123
Asna Asna 123 :
😂😂😂
2026-06-17 07:09:18
0
asna.asna.123
Asna Asna 123 :
😁😁😁
2026-06-17 07:09:17
0
rusmawarti.11
Rusmawarti 11 :
😁😁😁
2026-06-17 15:00:13
0
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Fui al acto escolar de mi hija vestida de empleada de limpieza… y mi hija hizo lo impensable. Esa mañana salí del trabajo directo a la escuela. Ni siquiera tuve tiempo de cambiarme. Llevaba el uniforme azul, los guantes asomando del bolsillo y las zapatillas gastadas de tanto correr detrás de la vida. Mientras caminaba hacia el salón de actos sentía las miradas clavadas en mí. Las otras madres estaban hermosas. Perfume caro, tacos, ropa impecable. Algunas hablaban de vacaciones, de autos nuevos, de clases de inglés. Yo solo pensaba en si me alcanzaría para pagar la luz ese mes. Me quedé al fondo, escondida atrás de todos. Como siempre. Porque una aprende a hacerse invisible cuando cría sola a una hija. Su papá se había ido cuando ella tenía apenas dos años. Desde entonces fui mamá y papá al mismo tiempo. Limpié oficinas, baños, casas ajenas. Hubo noches donde cené mate cocido para que a ella no le faltara un plato de comida. Y aunque nunca me avergoncé de trabajar… sí me dolía sentir que no encajaba. Entonces empezó el acto. Los chicos cantaron, bailaron y después la directora anunció: —Ahora algunos alumnos van a dedicar unas palabras a sus familias. Mi hija levantó la mano. Yo sonreí desde lejos pensando que diría algo corto. Pero de pronto tomó el micrófono y empezó a buscarme entre la gente. —Mamá… ¿dónde estás? Sentí que el corazón me explotaba. Quise esconderme más. Hasta que me encontró. —Ahí está —dijo señalándome—. La de uniforme azul. Todo el mundo se dio vuelta. Sentí ganas de salir corriendo. Pero ella siguió hablando. —Esa mujer que está allá atrás limpia pisos todos los días para que yo pueda estudiar. A veces llega cansada, con las manos lastimadas… pero igual me abraza como si no le doliera nada. El salón quedó en silencio. —Muchos creen que las mamás importantes son las que tienen plata o vienen arregladas. Pero mi mamá es la mujer más importante que conozco porque dio toda su vida por mí. Empecé a llorar. De verdad llorar. Sin poder detenerme. Ella también lloraba arriba del escenario. —Nunca tuve vergüenza de vos, mamá. Al contrario. Soy la hija más orgullosa del mundo. Entonces bajó del escenario corriendo. Me agarró de la mano delante de todos y dijo: —Subí conmigo. —No, hija… —susurré muerta de vergüenza. —Sí. Porque este aplauso también es tuyo. Y me llevó. Cuando subí, todo el salón empezó a aplaudir. Pero no era un aplauso cualquiera. Era de esos que se sienten en el pecho. Vi madres secándose las lágrimas. Vi maestras emocionadas. Incluso una señora que antes me había mirado de arriba abajo se acercó después a abrazarme. Mi hija me apretó fuerte la mano y me dijo al oído: —Gracias por nunca abandonarme. Y entendí algo. Tal vez yo no tenía ropa elegante. Tal vez mis manos olían a lavandina. Tal vez la vida me había golpeado demasiado. Pero había hecho algo bien. Crié una hija capaz de sentirse orgullosa del sacrificio y no de las apariencias. Y eso vale más que cualquier lujo. ¿Vos también creés que los hijos deberían valorar más el esfuerzo de sus padres? Si esta historia te emocionó, compartila, comentá y etiquetá a esa mamá luchadora que merece un aplauso ❤️ #Relatos #HistoriasQueEmocionan #MadresLuchadoras #AmorDeMadre #Reflexión
Fui al acto escolar de mi hija vestida de empleada de limpieza… y mi hija hizo lo impensable. Esa mañana salí del trabajo directo a la escuela. Ni siquiera tuve tiempo de cambiarme. Llevaba el uniforme azul, los guantes asomando del bolsillo y las zapatillas gastadas de tanto correr detrás de la vida. Mientras caminaba hacia el salón de actos sentía las miradas clavadas en mí. Las otras madres estaban hermosas. Perfume caro, tacos, ropa impecable. Algunas hablaban de vacaciones, de autos nuevos, de clases de inglés. Yo solo pensaba en si me alcanzaría para pagar la luz ese mes. Me quedé al fondo, escondida atrás de todos. Como siempre. Porque una aprende a hacerse invisible cuando cría sola a una hija. Su papá se había ido cuando ella tenía apenas dos años. Desde entonces fui mamá y papá al mismo tiempo. Limpié oficinas, baños, casas ajenas. Hubo noches donde cené mate cocido para que a ella no le faltara un plato de comida. Y aunque nunca me avergoncé de trabajar… sí me dolía sentir que no encajaba. Entonces empezó el acto. Los chicos cantaron, bailaron y después la directora anunció: —Ahora algunos alumnos van a dedicar unas palabras a sus familias. Mi hija levantó la mano. Yo sonreí desde lejos pensando que diría algo corto. Pero de pronto tomó el micrófono y empezó a buscarme entre la gente. —Mamá… ¿dónde estás? Sentí que el corazón me explotaba. Quise esconderme más. Hasta que me encontró. —Ahí está —dijo señalándome—. La de uniforme azul. Todo el mundo se dio vuelta. Sentí ganas de salir corriendo. Pero ella siguió hablando. —Esa mujer que está allá atrás limpia pisos todos los días para que yo pueda estudiar. A veces llega cansada, con las manos lastimadas… pero igual me abraza como si no le doliera nada. El salón quedó en silencio. —Muchos creen que las mamás importantes son las que tienen plata o vienen arregladas. Pero mi mamá es la mujer más importante que conozco porque dio toda su vida por mí. Empecé a llorar. De verdad llorar. Sin poder detenerme. Ella también lloraba arriba del escenario. —Nunca tuve vergüenza de vos, mamá. Al contrario. Soy la hija más orgullosa del mundo. Entonces bajó del escenario corriendo. Me agarró de la mano delante de todos y dijo: —Subí conmigo. —No, hija… —susurré muerta de vergüenza. —Sí. Porque este aplauso también es tuyo. Y me llevó. Cuando subí, todo el salón empezó a aplaudir. Pero no era un aplauso cualquiera. Era de esos que se sienten en el pecho. Vi madres secándose las lágrimas. Vi maestras emocionadas. Incluso una señora que antes me había mirado de arriba abajo se acercó después a abrazarme. Mi hija me apretó fuerte la mano y me dijo al oído: —Gracias por nunca abandonarme. Y entendí algo. Tal vez yo no tenía ropa elegante. Tal vez mis manos olían a lavandina. Tal vez la vida me había golpeado demasiado. Pero había hecho algo bien. Crié una hija capaz de sentirse orgullosa del sacrificio y no de las apariencias. Y eso vale más que cualquier lujo. ¿Vos también creés que los hijos deberían valorar más el esfuerzo de sus padres? Si esta historia te emocionó, compartila, comentá y etiquetá a esa mamá luchadora que merece un aplauso ❤️ #Relatos #HistoriasQueEmocionan #MadresLuchadoras #AmorDeMadre #Reflexión

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