@daylor.elz: @ZENBORz 🤍 #swordofjustice #soj #swordofjusticemobile #逆水寒手游 #fyp

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Thursday 18 June 2026 12:33:13 GMT
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Comments

zenbor.no1
ZENBORz :
ยืนเฝ้าคนสวยยย👀
2026-06-18 12:34:46
8
aly.barbie
AlyBarbie :
SLAAYYYYY
2026-07-18 03:59:51
0
fe_rn24y
FERN 24Y❤️‍🔥 :
โอ้วมายกอด!!!
2026-06-25 10:55:45
1
user3814572094409
ไม่เคยขัดจัดให้ตลอด :
สวยเกินต้าน
2026-07-06 02:36:41
0
cevica_
CEVICA :
เหยินไม่ไหวแล้วค่ะ♥️
2026-07-02 06:31:00
0
n.nanxey
นะเนย🧈 :
หนูชอบพี่ค่ะ😘 (ขออนุญาตถามชื่อท่างับ)
2026-06-19 04:47:31
2
hikitoyuu
hikitoyuu :
>^<💓
2026-06-19 15:00:34
1
elnavir
Elnavir :
อยากได้ชุดเลยย
2026-06-20 02:53:37
2
nnpawanrat
จางลู่หลิน :
อือหื้อออออ🥰
2026-06-18 19:30:02
2
_jaguar96
美洲虎•《Jaguar》 :
สวยมากกกกกก
2026-06-18 14:36:13
2
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⚠️ Spoilers ⚠️  Todos tenemos un Backroom. La clave para entenderlo está en los monólogos de la terapeuta.  Mary decía que la mente es una habitación llena de recuerdos en constante evolución. Pero que, a medida que avanzamos por la vida, empezamos a levantar muros para protegernos del mundo. Eso es normal. Muchas de esas defensas alguna vez fueron necesarias y nos ayudaron a sobrevivir. El problema aparece cuando las usamos tanto, tanto, que se convierten en las paredes dentro de las que vivimos. Esa es una buena metáfora de los Backrooms. Son el complejo mental que se forma cuando las defensas que levantamos alrededor de nuestras heridas, muchas veces de manera inconsciente, terminan encerrándonos. El lugar recuerda, pero lo hace mal, y cada vez que reconstruye algo, lo deforma un poco más. Algo similar ocurre con nuestras defensas que actúan como filtros a través de los cuales interpretamos todo: nuestra vida, nuetras relaciones y nuestro entorno. No vemos la realidad de manera neutral, sino una version reconstruida y condicionada por nuestra historia.  Y así recorremos, recorremos una y otra vez los mismos pasillos, repetimos las mismas conductas y buscamos las mismas soluciones, convencidos de que esta vez nos llevarán a un lugar diferente, mientras nos persigue aquello de nosotros mismos que nunca quisimos mirar. Sin embargo, la posibilidad de salir siempre ha estado ahí, quizá escondida en una grieta o detrás de una pared aparentemente sólida. Solo que, para encontrarla, son necesarias tres cosas: reconocer el complejo en el que estamos atrapados, creer, como decía Mary, que el cambio es posible y finalmente elegir una respuesta distinta. Así que quizá valga la pena preguntarons, de vez en cuando: ¿Cuáles son los Backrooms que llevamos recorriendo sin darnos cuenta? ¿Qué defensas seguimos usando mucho después de que dejaron de protegernos? ¿Y qué partes de nosotros llevamos años sin querer mirar? La ventana siempre ha estado ahí. Lo difícil, quizás, es atrevernos a creer que podemos abrirla.   Sígueme aquí @faridieck para más relatos y reflexiones.
⚠️ Spoilers ⚠️ Todos tenemos un Backroom. La clave para entenderlo está en los monólogos de la terapeuta. Mary decía que la mente es una habitación llena de recuerdos en constante evolución. Pero que, a medida que avanzamos por la vida, empezamos a levantar muros para protegernos del mundo. Eso es normal. Muchas de esas defensas alguna vez fueron necesarias y nos ayudaron a sobrevivir. El problema aparece cuando las usamos tanto, tanto, que se convierten en las paredes dentro de las que vivimos. Esa es una buena metáfora de los Backrooms. Son el complejo mental que se forma cuando las defensas que levantamos alrededor de nuestras heridas, muchas veces de manera inconsciente, terminan encerrándonos. El lugar recuerda, pero lo hace mal, y cada vez que reconstruye algo, lo deforma un poco más. Algo similar ocurre con nuestras defensas que actúan como filtros a través de los cuales interpretamos todo: nuestra vida, nuetras relaciones y nuestro entorno. No vemos la realidad de manera neutral, sino una version reconstruida y condicionada por nuestra historia. Y así recorremos, recorremos una y otra vez los mismos pasillos, repetimos las mismas conductas y buscamos las mismas soluciones, convencidos de que esta vez nos llevarán a un lugar diferente, mientras nos persigue aquello de nosotros mismos que nunca quisimos mirar. Sin embargo, la posibilidad de salir siempre ha estado ahí, quizá escondida en una grieta o detrás de una pared aparentemente sólida. Solo que, para encontrarla, son necesarias tres cosas: reconocer el complejo en el que estamos atrapados, creer, como decía Mary, que el cambio es posible y finalmente elegir una respuesta distinta. Así que quizá valga la pena preguntarons, de vez en cuando: ¿Cuáles son los Backrooms que llevamos recorriendo sin darnos cuenta? ¿Qué defensas seguimos usando mucho después de que dejaron de protegernos? ¿Y qué partes de nosotros llevamos años sin querer mirar? La ventana siempre ha estado ahí. Lo difícil, quizás, es atrevernos a creer que podemos abrirla. Sígueme aquí @faridieck para más relatos y reflexiones.

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