Dani.Daniela :
Este comentario va para muchos de los comentarios que leí aquí. Como maestra, he tenido la oportunidad de observar distintas formas de crianza a lo largo de los años. Cuando éramos niños, nuestros padres solían establecer límites claros. Los berrinches, las faltas de respeto y las conductas inadecuadas tenían consecuencias, y eso nos enseñaba que la convivencia requiere normas, autocontrol y respeto por los demás.
Hoy, en algunos casos, veo que el concepto de "crianza respetuosa" se está interpretando como una ausencia de límites. He presenciado situaciones en las que un niño golpea o grita a sus padres y, en lugar de corregir la conducta, se negocia con premios para que deje de hacerlo. Esa no es la esencia de la crianza respetuosa.
La evidencia en psicología del desarrollo señala que los niños necesitan afecto, escucha y validación emocional, pero también límites consistentes y consecuencias acordes a su edad. La autoridad no es incompatible con el respeto; por el contrario, ambas son necesarias para formar personas capaces de autorregularse, tolerar la frustración y convivir con los demás.
Como docente, me preocupa que cada vez haya más niños que reaccionan con enojo cuando no obtienen lo que desean de inmediato. Si no les enseñamos desde pequeños que no siempre podrán hacer su voluntad, estaremos formando adultos con mayores dificultades para manejar la frustración, aceptar normas y relacionarse de manera saludable con otras personas.
Educar con respeto no significa decir "sí" a todo. Significa acompañar con afecto, pero también tener la firmeza necesaria para enseñar que el respeto es mutuo y que los límites son una muestra de amor y responsabilidad.
2026-06-26 16:26:15