@wealthman._: Hay frases que parecen simples hasta que un día te encuentran en el momento exacto. Dostoievski te recuerda que a veces el insulto no duele tanto como el ego. Sartre te recuerda que nunca existe el momento perfecto. Shakespeare te recuerda que la virtud no siempre es recompensada. Eliot te recuerda que la mayor amenaza no es el ruido, sino la incapacidad de escapar de él. Y entre todas ellas aparece una verdad incómoda: Gran parte del sufrimiento humano no viene de lo que nos ocurre, sino de la historia que construimos alrededor de ello. Nos aferramos a una herida y la convertimos en identidad. Nos aferramos a una opinión y la convertimos en orgullo. Nos aferramos a un deseo y lo confundimos con amor. Nos aferramos a una distracción para no enfrentar el silencio. Pasan los años y seguimos conversando con la misma versión de nosotros mismos.