Quiroz :
La vi hoy. No de lejos. De cerca.
Vi cómo reía con la boca que antes reía por mí. Cómo apoyaba la mano en un brazo que no era el mío.
Y yo quedé del otro lado del pasillo, fingiendo que no había visto nada.
No es celos. Los celos todavía esperan. Esto es peor. Es la certeza de que alguien más ocupa el lugar donde yo dejé de ser necesario.
Me acuerdo de cuando éramos nosotros. De cuando escuchábamos Álvaro Díaz en el mini, en el teleférico de La Paz, colgados sobre la ciudad, con el mundo reducido a una cabina de metal que olía a lluvia y a ella. Íbamos de El Alto para abajo, o de abajo para arriba, da igual. Lo que importaba era que estábamos solos en medio de todo. Ella con sus audífonos, yo con los míos, compartiendo la misma canción. A veces me quitaba uno solo para escuchar su voz cantando desafinada, para que ella me mirara con esa cara de "¿qué haces?" y yo le sonriera como diciendo "estoy aquí, contigo, en esto, en todo".
Bastaba un verso para que todo se sintiera eterno. Su voz, su risa, nuestras conversaciones interminables. La ilusión de que ese mundo podía durar para siempre.
Y ahora la misma música suena sola. Como si tuviera memoria propia. Y cuando suena aquella frase — "¿Quién te quiere como el nene? Nadie te quiere como el nene" — alguien abre una puerta que nunca terminó de cerrarse.
Me devuelve a ella. A nosotros. Al teleférico. A cuando todo parecía simple.
Pero hoy la vi reír con otro. Y su risa era de verdad. La que yo conocía. La que yo había aprendido a reconocer entre mil. Y eso es lo que duele: que su felicidad sea real. Que no necesite fingir. Que yo no sea ni la razón de su pena ni el obstáculo de su alegría.
Soy simplemente… nadie.
Me fui antes de que me viera. No por orgullo. Por miedo. Porque si nuestros ojos se cruzaban, no sabría si sonreír como quien saluda a un conocido o mirar como quien todavía espera.
Y aun así, si algo le pasara, sería el primero en correr. Aunque no tenga derecho. Aunque ella no me llame. Aunque el otro esté ahí, más cerca, más nuevo, más merecedor.
Porque hay personas que no se van del todo. Solo cambian de lugar dentro de uno. Y ella sigue en el lugar donde duele más.
La vi hoy
2026-07-06 00:56:06