Galahad :
Soy consciente de que cualquiera puede ocupar el lugar que un día dejé, porque las personas pueden ser reemplazadas. Pero hay algo que jamás tendrá reemplazo: la forma en la que te amé. Nadie podrá repetir mis desvelos, mis oraciones por ti, mis ganas de cuidarte incluso cuando no podía hacerlo, la paz que encontraba en tu sonrisa ni la manera en que siempre te elegía, aun cuando el mundo entero me daba razones para rendirme. Mi amor nunca fue perfecto, pero fue verdadero. Fue leal, paciente y capaz de quedarse incluso cuando dejó de ser correspondido. Porque amar de verdad no es solo permanecer cuando todo está bien; también es seguir deseando la felicidad de esa persona, aunque esa felicidad ya no te incluya. Tal vez hoy otro camine a tu lado, y eso lo acepto. Pero nadie volverá a mirarte con mis ojos, a abrazarte con mi alma ni a amarte con la intensidad con la que yo lo hice. Porque cualquiera puede ocupar un espacio, pero muy pocos dejan una huella imborrable. Y si algún día llegas a dudar de tu valor o de si alguna vez fuiste amada de verdad, recuerda esto: existió un hombre que te eligió cada día, que habría dado todo por verte sonreír y que, aunque ya no forme parte de tu vida, sigue cumpliendo en silencio la única promesa que nunca rompió: amarte con sinceridad y desear que la vida te cuide, incluso cuando ya no soy yo quien puede hacerlo.
2026-06-24 23:55:56